Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

5.12.16

El discreto encanto de la banalización

Querido Buñuel, si estuvieses activo en el siglo XXI, no habrías malgastado tu energía con la burguesía en una era que podemos definir como post-burguesa. Los medios de comunicación, sean tipo estrella o tipo red, fueron el siglo pasado los principales constructores de prestigio e importancia. En el presente siglo son, en cambio, los grandes banalizadores.

Antes el poder dependía de generar prestigio y este se consolidaba y acrecentaba a través de los medios, contribuyendo así a una mayor concentración del mismo. Ahora el desprestigio o banalización producidos por los medios se convierte en la fórmula secreta de las formas más contemporáneas de poder. En el caso de Trump y su estrategia de campaña, quedó demostrado cómo la crítica a su discurso fue tomada como banalización del mismo, al tiempo que la banalización de la crítica hizo que las reacciones, fuesen serias o no, crecieran viralmente hasta conformar un peligrosísimo tsunami de banalización contínua que trajo su lamentable triunfo. Trump parece entender el siglo XXI. Hillary permaneció en el XX y por eso perdió.

Eso ocurrió tempranamente con Berlusconi en Italia y con Chávez acá en Venezuela. Chávez, con un pito en la boca, descabezó en vivo en la TV, a la principal industria del país, como si fuese Nerón tocando la lira, mientras gozaba viendo arder a Roma. Su sucesor Maduro no se queda atrás y sale en los medios bailando ante un país hambriento, enfermo y miserable.

El movimiento de los indignados en Europa fue una especie de estertor de las reacciones típicas del siglo XX que, en el mejor de los casos, sólo despertó la sospecha de tratarse simplemente de oportunistas. La banalización no perdona el indignarse. Los medios rechazan al genuinamente indignado como si fuese alguien que incumple las más esenciales normas de cortesía y buenas costumbres.

Escuché en la radio a un periodista y un economista que eran entrevistados sobre los nuevos billetes, el control de cambio y la hiperinflación en Venezuela. El tono del programa era como si estuviesen conversando sobre gastronomía o turismo. El poder que está detrás del manejo de la economía venezolana lograba así anotarse un nuevo "gol" porque la manera de hacer las críticas, las disminuía e invalidaba el tono banal con el que los propios entrevistados y el entrevistador las abordaban.

Eso es lo que quizás explica el tono de la mayoría de los periodistas "exitosos". El poder sólo se siente amenazado por la indignación, la cual se ausenta del espíritu con el que cotidianamente estos periodistas narran los gravísimos sucesos del país. En contraste, declaraciones desafiantes e indignadas como las del Dr. Muller en el Hospital de Los Magallanes de Catia la semana pasada, desataron una reacción inmediata, ilegal e inconstitucional por parte del gobierno porque probablemente este supone que ningún medio, en este siglo, puede atreverse a violar el acuerdo tácito de banalizar todo. Si te indignas en tu casa no importa, pero si sales en un medio o lo publicas en redes sociales, vas preso.

Décadas de la influencia "oriental" del desapego, el Zen o una forma de ver la vida sin tanta ansiedad, quizás sea lo que explique el "velo" NewAge que nos impide ver con claridad los graves abusos que desde el poder se perpetran cotidianamente. Por razones de salud, no debemos sostener emociones como la rabia o el estrés de manera prolongada. Por ello, desde la perspectiva de las audiencias la banalización siempre viene y se justifica porque llega para rescatarlas.

Mientras tanto, los cambios que colectivamente queremos y necesitamos hacer quedan disueltos en un presente de integración y naturalización de abusadores como Trump, Berlusconi, Chávez o Maduro en la sopa mediática de la TV, la radio y las redes sociales. La post-burguesía es invisible y no se preocupa demasiado por su reputación. De allí que, mi admirado Buñuel, el discreto encanto no está en ella, ni en sus valores, sino en banalizar todo.

19.10.16

Lógicas perversas

La miserable situación actual de Venezuela no es resultado del azar o del destino. La persistencia de un modelo económico, político y social que cotidianamente agrede a las grandes mayorías del país debe poder ser explicada de alguna manera que permita su eliminación. En otras palabras, decir que "nadie entiende cómo en Venezuela ocurre lo que ocurre" no sirve de nada.

Lógica perversa #1: El manejo económico-financiero
El manejo desordenado de las finanzas públicas contribuye a aumentar la necesidad de endeudarse. Gobierno y PDVSA emiten bonos (con el agravante de que algunos de éstos se podían adquirir en bolívares pero estaban denominados en dólares). El mal gobierno y la destrucción de las instituciones (irrespetar leyes y separación de poderes) inciden en una percepción de riesgo-país que se va empeorando, la cual a su vez lleva a elevar las promesas de rendimiento de los bonos de la deuda con una tasa de interés, cada vez más alta, que anime a los futuros tenedores.

Pero qué tal si una cantidad importante de tenedores resultan ser personas vinculadas al actual gobierno, directamente o a través de testaferros, o los llamados bolichicos que desde sus closets, secretamente, apoyan al status quo. Un especialista financiero me indicó que dependiendo de la emisión, entre 30% y 60% de los bonos estarían en manos de gente vinculada al gobierno actual. He aquí la primera lógica perversa: a quienes se benefician de los rendimientos de los bonos, les conviene que el riesgo-país sea y se mantenga alto. Para que las calificadoras de riesgo coloquen un marcador de riego "alto", el país debe continuar siendo desordenado, caótico.

El desastroso desempeño del régimen no podría explicarse diciendo que son "demasiado ignorantes e incapaces." El asunto es más perverso: han sido extremadamente capaces en subir el riesgo-país, al mismo tiempo que lo endeudaban, obteniendo su propio beneficio a través del daño que le ocasionan a su propio país. Nótese que no menciono a los cubanos, ni a la regaladera a otros países, aunque son factores que contribuyeron a esta lógica perversa. Son funcionarios del BCV y del ministerio de finanzas quienes, junto a bancas de inversión y economistas financieros, los que han orquestado este robo no sólo al tesoro de la Nación, sino a la más elemental sensatez y lógica que debe imperar en un gobierno que vele por el desarrollo de una economía sana.

Lógica perversa #2: El manejo político
El delirante caudillismo hizo su trabajo para reducir las probabilidades de alternabilidad democrática en el poder. Pero con el lamentable galáctico fuera de juego y con precios del petróleo a la baja, el manejo político se reorienta hacia el abuso más descarado y represivo del madurismo. Con la excusa de una supuesta guerra económica, se impone un Estado de Excepción, avalado por el TSJ, el cual equivale a una Ley Habilitante auto otorgada que busca inutilizar las acciones de la Asamblea Nacional que la oposición logra rescatar a través de un indiscutible triunfo obtenido limpiamente el pasado 6 de diciembre de 2015.

Ese decreto de Estado de Excepción está previsto en el ordenamiento jurídico para tomar las medidas necesarias que recuperen al país de una situación especial de emergencia. Pero con un record de destrucción institucional que le rendía beneficios a los actuales gobernantes y las élites económico-financieras que los apoyan, no podríamos esperar que en el plano político-jurídico se comportaran de una manera distinta. Son obvias las violaciones a las normas, desde la Constitución hasta pararse en la luz roja de cualquier semáforo. Con ése espíritu, los supuestos garantes del cumplimiento de las leyes y de su aplicación, se disponen a perpetrar la segunda lógica perversa: si se mantiene el Estado de Excepción, pueden ir anulando a unos ya poderosos los adversarios políticos... por lo tanto, mantienen el Estado de Excepción, postergan elecciones, amañan juicios, toman medidas cautelares, hacen lo que sea... pero no cometerán el "error" de volver al funcionamiento ordinario de la República de acuerdo a las leyes vigentes.

No es entonces que les falta un postgrado, o unos años de graduado y de experiencia como juez a los magistrados express. Es peor que éso: son ejecutores de una lógica perversa según la cual se tuercen las sentencias y las leyes de tal manera que se proteja al régimen que actualmente detenta el poder en Venezuela. No sólo se aprovechan políticamente de una ventaja, sino que envilecen la Justicia de tal manera que no van a dejar el menor rastro de decencia en la sociedad venezolana.

Lógica perversa #3: El manejo social
Como si las dos lógicas perversas anteriores fuesen poco, en el plano cotidiano de lo social el país acusa un deterioro creciente. La inseguridad producida por un hampa que delinque a la libre, impúnemente. La vinculación de funcionarios policiales y militares con delitos de diversa índole. Unas cárceles variopintas que van desde infiernos hasta clubes y desde donde, inexplicablemente, se perpetran distintos hechos delictivos. El sistema de salud colapsado. La educación subvalorizada. La cultura manipulada. La aparente libertad de expresión y comunicación constantemente amenazada desde los cuerpos represivos y la autocensura de quienes quieren apoyar como bolichicos al régimen, o simplemente sobrevivir hasta donde se pueda.

Ese ambiente social enrarecido, con libertades aparentes, ayuda a complejizar la percepción de Venezuela como país, ayuda quizás a pensar que todavia se trata de un país democrático y que el gobierno no sería tan perverso como lo pintamos desde la oposición. Pero lo cierto es que millones de venezolanos ya se han ido y eso le conviene a la nueva casta que pretende atornillarse en el poder. La gente cuando decide migrar vende y, si está apurada, vende barato. O abandona sus casas y sus empresas y así son más fáciles de invadir. Para quienes no tienen bonos en dólares, la posibilidad de adueñarse de activos en el territorio nacional es una posibilidad atractiva. Y acá aparece otra lógica perversa: si la inseguridad y demás calamidades hacen que mucha gente con activos se vaya (porque los que no tienen nada aguantan esas calamidades y no tienen mayores opciones), vendiendo barato o abandonándolos, no le conviene a funcionarios interesados en "meterle mano" a lo que haya de valor en inmuebles y demás activos, que el país funcione bien para todos. Que el país sea un desastre está bien, para no tener que amenazar y despojar a la fuerza. Total tienen escoltas y andan armados.

Armados como los narcos. Como los funcionarios de cualquier dictadura amiga (la rusa, la turca, la cubana, etc.). Los funcionarios del régimen no están solos. Las lógicas perversas se aplican en otras latitudes y existe cierta solidaridad o empatía entre ese tipo de Nuevo Órden Internacional, en el que los "hombres fuertes" dominan, deciden, disfrutan.

Lo que sucede en Venezuela, sucede porque le conviene a muchas personas importantes. Para impedir que siga sucediendo (y que vuelva a suceder), es clave que esos intereses sean identificados y las personas que los tienen sean consideradas agentes de "anti-cambio". No es fácil. Son muy astutos. A veces se acercan a las fuerzas de cambio para apoyar.

2.10.16

Un paparazzi en Venecia

Mi entrañable amigo Gianni Fior, quien vive en Italia, se acercó cual paparazzi a la Biennale di Architettura di Venezia 2016 y me envió fotos. El mensaje del pabellón principal está super claro y contrasta con la opacidad (estilo bullshit o paja) de lo presentado en el pabellón permanente de Venezuela. Es vergonzoso que un gobierno, como el actual de los chavo-maduristas, sea el que nos represente en foros y encuentros internacionales.

Las siguientes fotos del 1 al 7, muestran el mensaje clarito del pabellón principal:

1. El afiche hace un guiño a la célebre "Starway to heaven" de Led Zeppelin...


2. Este mensaje coloca lo humano en el centro del diseño arquitectónico y la planificación urbana...


3. Ante esta explicación se avergonzarían los defensores de la improvisada Misión Vivienda...


4. Una vez más, aunque puedo imaginar que dirán que éso es lo que ellos han hecho, el gobierno chavo-madurista es una verguenza que por un raro pudor internacional, decide no mostrar sus obras de pésima concepción, calidad y, de paso, ligadas a la corrupción.


5. En un futuro veremos la ciudad compacta, como fue en su origen la ciudad burguesa, con la suerte de que sus autoridades no sean los alérgicos a la burguesía (socialistas-militaristas promotores de ciudades campamento o ciudades tipo parque-temático en las que pretenden absurdamente eliminar la economía de mercado, único sistema que le da sentido a las ciudades auténticas).


6. Para quienes desprecian los Derechos Humanos (los marxistas desde su premodernidad militarista y no importa si se autodenominan "del Siglo XXI"), aquí está uno que debe sumarse a los 30 de la Declaración Universal de 1948: el derecho a viviendas decentes.


7. Finalmente, se destaca la importancia del diseño por sus consecuencias: si es bueno, humaniza; si no, embrutece. ¿Cuál tipo de diseño predomina hoy en las ciudades venezolanas?


A continuación las referidas a la muestra que lleva Venezuela: patético (dicho por el propio paparazzi).

A. El maravilloso Pabellón de Venezuela, desde afuera mantiene una dignidad que lamentablemente adentro ha sido borrada circunstancialmente por el equipo curatorial de turno.


B. Un equipo curatorial designado por el actual gobierno, no podría haber escrito algo distinto a este panfleto barato, con pretensiones de alto nivel intelectual, como ocurre con todo bullshit.


C. ¿Podría esperarse una exposición diferente, si está curada por los mismos autores del desastre del Siglo XXI?


En las de 2018, 2020.. etc, será otra cosa.

25.8.16

Segunda enmienda gringa es parcialmente ley en Venezuela

Existe el mito de una excelente capacidad logística y organizativa que tienen los militares, sobre el cual se apoyan muchas decisiones (erradas) en materia de gobierno. Hay militares dirigiendo ministerios de todo tipo (finanzas, relaciones interiores, seguridad alimentaria, energía eléctrica, etc.); en sus equipos colocan subordinados o familiares; y, por si esto fuese poco, hay militares gobernadores y diputados que muestran como pavo reales la impúdicamente inconstitucional práctica de politizar la Fuerza Armada, presentándola como brazo derecho armado del PSUV (porque el izquierdo está también armado... por los colectivos).

El mito oculta la vigencia, en Venezuela, de la segunda enmienda de la Constitución de los Estados Unidos de America, pero con exclusividad para los "patriotas" oficialistas. Esa enmienda se refiere a lo siguiente:

"Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, el derecho del Pueblo a poseer y portar armas no será infringido."

Como los de oposición no somos "Pueblo", ese derecho es solamente válido para el PSUV con sus tres brazos armados: los dos ya mencionados y un tercero que sería el de la delincuencia (precisión algo redundante porque es como inútil distinguir a los pranes como algo aparte de los otros dos contingentes pueblerinos).

Es un mito lo de la brillante capacidad logística y organizativa de los militares. El desorden, el caos y la miseria que padece el país tienen como protagonista a ese "Pueblo" en armas. Las armas sólo sirven para matar y amenazar y es estúpido creer que sirvan para construir un país próspero y justo. Las armas de la nación, en lugar de servir para defender a los venezolanos de agresiones externas, son usadas por una parte de la sociedad que intenta infructuosamente someter al resto. Esa parte de la sociedad se siente amenazada. Siente que pueden perder sus privilegios actuales de saquear al país. Pero ya no son mayoría. Ya nadie cree en ellos. Van a tener que entregar sus armas y el poder a la mayoría.

Este 1° de Septiembre los venezolanos, desarmados y pacíficamente, van a exigirle a los gringos-armados disfrazados de supuestos compatriotas, que ya no los quieren más gobernando el país, que no les creen más sus promesas mentirosas y que tienen que fijarle fecha al Revocatorio 2016, el cual no significa otra cosa sino la inescapable carta de despido para funcionarios públicos que no reúnen las condiciones para continuar como tales, que son Nicolás Maduro y todo su equipo.

Es patético que por sus ambiciones de poder económico y político, esos supuestos compatriotas se rijan por una constitución extranjera (y no por cualquier constitución, sino la de su supuesto encarnizado imperio enemigo, en donde, por cierto, muchos de ellos deciden invertir fortunas amasadas a cambio de la miseria que han creado en su supuesto país). La segunda enmienda gringa es objeto de culto entre los revolucionarios. Pero más poder existe del lado de los venezolanos desarmados, que mayoritariamente desean un cambio de modelo y de rumbo en beneficio de todos.

12.8.16

Justicia con distintas varas para medir, no es justicia, es desastre

Cerca de Paris se encuentra guardada y custodiada, desde finales del siglo XIX, una vara que sirve de patrón para indicar la longitud equivalente a 1 metro.

Vara que indica la medida correspondiente a 1 metro.
Si esa vara se deformara alargándose o encogiéndose, o si existiesen varias varas y todas recibiesen el mismo nombre de "metro", las medidas que se hicieren, siendo distintas, se considerarían erróneamente como equivalentes.

Es como cuando sumamos bolívares de 2014, 2015 y 2016. Todos son bolívares, pero tienen distinto "largo" (en este caso distinto poder adquisitivo). Por ejemplo, un total de deuda de 3 años por falta de pago de condominio, termina siendo una suma "de peras con manzanas". Por cierto la inflación es la causa de la deformación (reducción) del poder adquisitivo de la moneda y su control depende exclusivamente del Banco Central de Venezuela.

Un semáforo en una intersección mide el tiempo en el que corresponde realizar las actividades de pasar o de esperar que otros pasen. Ese aparato establece turnos que indican a cada quien que pase o que espere. Si no prenden las luces o si se tardan demasiado tiempo, los usuarios comienzan a sentir un desequilibrio, una injusticia por no recibir lo que les correspondería. Pero si el semáforo funciona normalmente y los usuarios no respetan esa "vara" que les indica lo justo, no sorprende que en otras áreas de la vida existan también violaciones a las medidas o normas establecidas de convivencia: corrupción (apropiarse de recursos públicos), viveza (aprovecharse de descuidos o debilidades de otros), engaño (utilizar mentiras para obtener beneficios), crueldad (usar la fuerza para humillar y someter), entre otras.

Pero la peor de todas las violaciones a las normas es la perpetrada por las figuras de autoridad a quienes corresponde hacer cumplir las normas. Es como si en Paris, un custodio de la vara estándar que mide 1 metro, la sustituyera por otra más pequeña o más grande. Es como si un fiscal de tránsito decide no respetar, arbitrariamente, el semáforo y en lugar de parar pasa, o viceversa. Es como si un Contralor incurre en delitos de corrupción, o jueces en lugar de aplicar la ley ajustados a derecho, deciden a su antojo la condena de personas inocentes.

La vara que indica "inocente", se manipula por conveniencia para que se muestre indicando falsamente que se trata de un "culpable".

Con arbitrariedades como las que sufren Leopoldo López, Rosmitt Montilla, o Pancho y Gabo, el sistema de justicia venezolano se ha mostrado, sin ningún pudor ante el país, como plataforma para cometer las peores injusticias.

No es un asunto de pluralidad de visiones, opiniones o puntos de vista. La aplicación de la ley debe tener como referencia la exactitud de los sistemas de medida más justos y calibrados. Sistemas que no dependan de "qué" se esté midiendo, ni de para "quién" se haga.

Ingenieros y obreros que intenten construír un edificio con distintos "metros", caprichosamente definidos, si lo logran, no podrán evitar luego ver cómo este se derrumba produciendo un lamentable desastre. Así se está derrumbando hoy Venezuela entera. Para recuperarla requeriremos de la seriedad y la disciplina que aplica el Bureau International des Poids et Mesures ubicado en Sevres, en las afueras de Paris.

Justicia con distintas varas para medir, no es justicia, es desastre

Cerca de Paris se encuentra guardada y custodiada, desde finales del siglo XIX, una vara que sirve de patrón para indicar la longitud equivalente a 1 metro.

Vara que indica la medida correspondiente a 1 metro.
Si esa vara se deformara alargándose o encogiéndose, o si existiesen varias varas y todas recibiesen el mismo nombre de "metro", las medidas que se hicieren, siendo distintas, se considerarían erróneamente como equivalentes.

Es como cuando sumamos bolívares de 2014, 2015 y 2016. Todos son bolívares, pero tienen distinto "largo" (en este caso distinto poder adquisitivo). Por ejemplo, un total de deuda de 3 años por falta de pago de condominio, termina siendo una suma "de peras con manzanas". Por cierto la inflación es la causa de la deformación (reducción) del poder adquisitivo de la moneda y su control depende exclusivamente del Banco Central de Venezuela.

Un semáforo en una intersección mide el tiempo en el que corresponde realizar las actividades de pasar o de esperar que otros pasen. Ese aparato establece turnos que indican a cada quien que pase o que espere. Si no prenden las luces o si se tardan demasiado tiempo, los usuarios comienzan a sentir un desequilibrio, una injusticia por no recibir lo que les correspondería. Pero si el semáforo funciona normalmente y los usuarios no respetan esa "vara" que les indica lo justo, no sorprende que en otras áreas de la vida existan también violaciones a las medidas o normas establecidas de convivencia: corrupción (apropiarse de recursos públicos), viveza (aprovecharse de descuidos o debilidades de otros), engaño (utilizar mentiras para obtener beneficios), crueldad (usar la fuerza para humillar y someter), entre otras.

Pero la peor de todas las violaciones a las normas es la perpetrada por las figuras de autoridad a quienes corresponde hacer cumplir las normas. Es como si en Paris, un custodio de la vara estándar que mide 1 metro, la sustituyera por otra más pequeña o más grande. Es como si un fiscal de tránsito decide no respetar, arbitrariamente, el semáforo y en lugar de parar pasa, o viceversa. Es como si un Contralor incurre en delitos de corrupción, o jueces en lugar de aplicar la ley ajustados a derecho, deciden a su antojo la condena de personas inocentes.

La vara que indica "inocente", se manipula por conveniencia para que se muestre indicando falsamente que se trata de un "culpable".

Con arbitrariedades como las que sufren Leopoldo López, Rosmitt Montilla, o Pancho y Gabo, el sistema de justicia venezolano, se ha mostrado sin ningún pudor ante el país, como plataforma para cometer las peores injusticias.

No es un asunto de pluralidad de visiones, opiniones o puntos de vista. La aplicación de la ley debe tener como referencia la exactitud de los sistemas de medida más justos y calibrados. Sistemas que no dependan de "qué" se esté midiendo, ni de para "quién" se haga.

Ingenieros y obreros que intenten construír un edificio con distintos "metros", caprichosamente definidos, si lo logran, no podrán evitar luego ver cómo este se derrumba produciendo un lamentable desastre. Así se está derrumbando hoy Venezuela entera. Para recuperarla requeriremos de la seriedad y la disciplina que aplica el Bureau International des Poids et Mesures ubicado en Sevres, en las afueras de Paris.

25.7.16

"Ventajas" de hablar y hacer la guerra

Cuando se hace una lista desordenada con actividades propias de la guerra, se puede obtener algo como esto:

  • Matar
  • Robar
  • Engañar
  • Apresar
  • Humillar
  • Desmoralizar
  • Someter
  • Ordenar
  • Etc.
Esa lista es, en gran parte, una lista de delitos. Pero en las guerras no tiene sentido hablar de delitos en el sentido convencional y civilizado del término. Se menciona la posibilidad de crímenes de guerra, pero quienes los cometen no siempre resultan condenados por ello, a menos que sean del ejército perdedor.

Cuando situaciones cotidianas como la producción, importación, venta y consumo de alimentos se enmarcan dentro del concepto de guerra; o cuando la política también se considera parte de una lucha, pero esta se entiende como una especie de guerra, ocurre que quienes lo promueven se podrían estar beneficiando de dos maneras: por un lado, pueden asumir que están autorizados para realizar actividades típicas de la guerra (véase la lista de arriba); pero además, por otro lado, asumen que ejecutar esas actividades no debería ser interpretado como delito y, por lo tanto, ellos como perpretadores no recibirían ningún tipo de castigo o, por el contrario, serían hasta premiados con reconocimientos y honores.

En Venezuela el gobierno está considerando la cotidinidad como una guerra. No sólo hablan de guerra, lo que podría tomarse como un ocurrente uso metafórico del término que no necesariamente tendría que acarrear consecuencias como efecto de hacerla de modo literal; si no que la semana pasada, el propio presidente ha nombrado al general, que es su ministro de defensa, como jefe plenipotenciario encargado de comandar a todos los ministerios. Imagínese usted lo que puede pasar.

Aunque con ese nombramiento no va a haber tanta novedad. Casi 20 años de un gobierno marxistoide ha ido naturalizando la lucha (guerra) de clases como algo inevitable y hasta deseable que ocurra. Las clases desposeídas han entendido ese discurso como la posibilidad de que se les cancele la "deuda" social. Lo que necesitan o lo que desean, si está a la mano, lo toman. Vía corrupción, o vía robo puro y simple, se trate de bienes materiales o de bienes intangibles (como posiciones de autoridad, estructuras y nombres de partidos políticos o atribuciones de poderes nacionales), la impunidad generalizada se ha justificado tácitamente, tal como se les permite a los soldados en las guerras frente a quienes sean sus enemigos.

Ciertamente, la vida en sociedad no es un puro "amor y paz" 100% total. Ni siquiera los niños en pre-escolar pueden alcanzar esa total armonía social, aunque pareciese que tendrían más posibilidades de lograrlo por no estar "contaminados" por intereses, como lo estamos los adultos, porque en toda sociedad existen conflictos entre individuos que luchan individualmente o en grupo por alcanzar sus metas.

Pero el militarismo es un juego sin reglas. Es un fútbol absurdo, en el que siempre gana el mismo equipo (y no precisamente porque juegue mejor). Venezuela es hoy un fastidio verde oliva, en vías de convertirse en el horror verde oliva que es Cuba o Corea del Norte.

No validemos ese discurso de guerra. Reconstruyamos al país sobre bases democráticas de libertad e igualdad de oportunidades, con la realización del Referendo Revocatorio en 2016, que no es otra cosa que despedir a un equipo de gobierno, a unos empleados, que por incompetentes (y algunos hasta delincuentes), han arruinado al país.

¡No al fastidio del control abusivo y violento de los militares!

6.7.16

Resignificación del concepto de Modernidad

Nociones tradicionales de la Modernidad

Ser moderno es algo que a la mayoría de nosotros le gusta, pero a otros no, y eso lo convierte en causa de conflicto, dolor o incluso, muerte. Todos creemos saber lo que significa la Modernidad y, desde nuestra concepción particular, luchamos a favor o en contra de ella. Contamos sólo con una cierta noción que nos deja encerrados en un espacio de confusión, donde los debates finalizan sin llegar a resultados claros y convenientes.


Se piensa normalmente que la ciencia, la tecnología y la vida en ciudades puede llevar a cualquier país a convertirse en uno moderno. También se piensa que el rechazo a costumbres podría conducir a crear una sociedad moderna. Sin embargo, lo que termina pasando es el surgimiento de culturas híbridas, hechas con piezas prestadas de Occidente y unidas a rasgos vernáculos de etnias no-occidentales. Al final se fabrican unos Frankensteins, con los que ni occidentales ni orientales pueden sentirse identificados y que, por lo general, tienen que ver poco con la Modernidad.


El Renacimiento y la Ilustración plantearon al hombre (el europeo, básicamente) la ambición necesaria para alcanzar el pico más alto. Desde entonces, cada vez más se hizo natural creer que todos los individuos son dignos de respeto, no sólo reyes, sacerdotes, militares o miembros de gremios. La modernidad nace cuando el mundo se abre a todas las personas para que se atrevan a ser activos en alcanzar lo que deseen.


Eso fue así al menos en teoría. Pero en la práctica...


¿Por qué se confundió el sentido de la Modernidad?


Muchos cambios se llevaron a cabo de forma simultánea y la Modernidad se convirtió en sinónimo de cambio en sí misma. Desde entonces, una ciudad grande y con rascacielos fue, sin duda, considerada moderna. Un ejército con equipamiento militar de alta tecnología fue, sin duda, considerado moderno. Un sistema político en el que la gente pueda votar fue, inevitablemente, considerado moderno. Pero nada de esto garantizaría la realización de la condición particular que distingue a la Modernidad: el respeto a la dignidad individual de cada ser humano.


Formas pre-modernas de pensar como el fascismo y el comunismo usaron la tecnología para ir en contra de los individuos. Ninguno de los sistemas pre-modernos quiere respetar a las personas en su dignidad como seres humanos. De algún modo, en la actualidad, ellos quieren permanecer en el Medioevo pero con la conveniencia de usar tecnología, mercados y elecciones.


La Modernidad como deshumanización


Todos los enemigos de la Modernidad tienen diversos grados de aversión hacia Occidente. Todos comparten la queja hacia las condiciones actuales en las que viven. Tienen que culpar a alguien o a algo por su situación y la Modernidad parece calificar como un excelente sospechoso. Es terrible observar que el mayor avance de las sociedades occidentales en la humanización de la humanidad puede ser considerado, por muchos, como una deshumanización. Casi ninguno de estos críticos se atreve a emigrar fuera de las sociedades occidentales. Incluso afirman su derecho a criticar y eliminar ese sistema que les permite criticar libremente lo que quieran, pero al mismo tiempo, se niegan a aceptar críticas hacia lo que estén proponiendo.


Los críticos de la Modernidad la han "diseñado" de tal manera que han intentado convertirla en una especie de enemigo a ser derrotado, pero en esa guerra la Libertad es la que puede terminar siendo la principal baja. Es importante poder distinguir aquellos críticos que tienen como objetivo mejorar la Modernidad, de aquellos que sólo quieren destruirla. Los partidarios del islamismo radical, neofascistas y marxistas básicos que todavía creen en la lucha de clases, deben seguir siendo derrotados por los ciudadanos genuinamente modernos.


Consecuencias de atacar a la Modernidad


Lo que distingue a la Modernidad, valorar la dignidad de todos por el simple hecho de ser seres humanos, se sigue atacando, cuestionando y despreciando en la actualidad. Si millones de personas se limitan a creer que la tecnología, las ciudades y los mercados pueden funcionar sin que sea respetado el supremo valor de la libertad individual, esta sin duda sucumbirá.


Pre-modernos o anti-modernos no sólo podrían lograr detener el avance hacia nuevas fronteras de la libertad (como la igualdad plena de las mujeres, el matrimonio optativo sin obligación a la heterosexualidad, la plena libertad de culto, etc.), sino que también, podrían hacer retroceder las libertades ya alcanzadas. El respeto por las decisiones individuales, y para todos los seres humanos, es un desafío cotidiano en todo el planeta.


Hay pocos desastres más grandes que los que un concepto mal entendido puede producir. Pensar que la Libertad en Occidente está tan firmemente establecida que podemos darla por segura, es un error peligroso. Europeos y americanos que han predicado contra de los valores occidentales de la Modernidad, han contribuido a abrirle las puertas a los enemigos más peligrosos de la Libertad. Puede parecer que estamos en la Speakers' Corner de Hyde Park en Londres, escuchando un discurso radical y dogmático. Pero no debemos dejar de afirmar que tenemos un ser pre-moderno dentro de cada uno de nosotros, el cual reacciona ante los eventos o comportamientos pre-modernos que nos rodean.


Ser pre-moderno es tan contemporáneo como ser moderno


Nuestro genoma y nuestro memenoma contienen todo lo que requerimos para desarrollarnos biológicamente y culturalmente. Por eso, cuando estamos ante una manifestación pre-moderna, nuestra respuesta (no importa si uno se considera moderno) tenderá a ser pre-moderna también.


Ante un conflicto, el pre-moderno reacciona contra la persona, no contra sus ideas o conductas. La respuesta moderna es, en cambio, contra las ideas, contra el comportamiento, no contra la persona. Ambos tipos de respuesta están allí, listas para saltar desde nuestro fuero interno. La Pre-modernidad y la Modernidad siguen presentes en cada uno de nosotros, como posibilidades meméticas de ser activadas.


Somos parte de una realidad diacrónica, en la que cualquiera de las reacciones puede emerger y los memes modernos podrían terminar mutando o ser desactivados epimeméticamente para las futuras generaciones. La selección natural y la selección artificial son válidas tanto para la biología y los genes, como para la cultura y sus memes. Es, por lo tanto, hora de entender bien cómo opera nuestro ADN cultural y actuar lo más pronto posible para rescatar la Modernidad en su sentido profundamente humanista.


¿Cómo se puede reparar un corazón moderno?


En caso de que usted no lo haya notado todavía, nuestra discusión aquí está íntimamente ligada a la vigencia de los Derechos Humanos. Proponemos que la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aprobada en Naciones Unidas en 1948, sea tomada como la referencia más representativa de la Modernidad. Un rascacielos, un nano-robot, una máquina de votación, o un acuerdo de libre comercio, no compiten en Modernidad con los 30 derechos que constituyen dicha Declaración Universal.


No es cierto que los Derechos Humanos sean ya, en el presente, una práctica social en las sociedades occidentales y mucho menos en el resto del mundo. Sin embargo, cualquier progreso que se haya alcanzado desde que se firmó ese acuerdo, es digno de ser conservado y ampliado. La lista de derechos son una síntesis de los valores de la Modernidad: Todos nacemos libres e iguales / No discriminar / Tienes derecho a la vida / No a la esclavitud / No a la tortura / Tienes derechos donde quiera que vayas / Somos todos iguales ante la ley / Tus derechos humanos serán garantizados por la Ley / No a detenciones arbitrarias / Somos siempre inocentes hasta que se demuestre lo contrario... sólo por mencionar algunos.


Reiteramos: Las ciudades más modernas no son las que tienen rascacielos más altos, sino aquellas en las que todos sus ciudadanos son respetados como seres humanos, independientemente de sus características particulares y especialmente si tienen cualquier tipo de impedimento (visual, movilidad, etc.). El ejército más moderno no es el que tiene el equipamiento militar más avanzado, sino el que respeta los Derechos Humanos de sus conciudadanos, e incluso los derechos de los ciudadanos de países con los cuales están en conflicto. La organización empresarial más moderna no es la que tiene el más sofisticado sistema de computación, sino aquella en la que los empleados puedan alcanzar su pleno potencial como individuos.


Ser moderno es ser más humano con todos los seres humanos, a través de un estricto respeto a sus derechos.


13.6.16

El reclamo de trato digno para corruptos

El respeto de los derechos humanos de todas las personas es aquello que distingue a un país moderno de otro que no lo es. Se trata de respeto a "todas las personas" porque deben estar incluídos todos los seres humanos, abarcando a quienes hacen daño y que, por reacción natural, normalmente son rechazados. Entre quienes pertenecen a ese grupo (asesinos, ladrones, infractores de normas, etc.), llama la atención el caso de los malos gobernantes, específicamente los que incurren en actos de corrupción para mantenerse en el poder.

Por ejemplo, retrasos indebidos en responder a las gestiones del proceso revocatorio de Maduro, son demostraciones de corrupción ante las cuales muchos reaccionan contra las rectoras como personas, lanzándoles insultos o frases que denotan tratos indignos. En la pre-modernidad, la violación de una norma era castigada en muchos casos con la eliminación física del violador. Esas experiencias han dejado trazas culturales que se pueden disparar facilmente cuando los actos de corrupción son demasiado evidentes.

Si consideramos válida le resignificación de la Modernidad como aquél conjunto de valores culturales que nos exige respetar la dignidad de cada ser humano, independientemente de sus características y de lo que haga, la sociedad venezolana en su conjunto se encuentra lejos de ser moderna. Por un lado, el gobierno chavista es particularmente proclive a la pre-modernidad, no sólo por su inspiración ideológica marxista (que considera la lucha de clases y el uso de categorías colectivas tipo "pueblo" como válidas y superiores al trato digno que cada individuo debe recibir), sino también por la práctica cotidiana del insulto y la vejación hacia sus adversarios. Pero, por otro lado también la oposición reacciona de manera similar y allí no solamente opera la reacción simétrica o recíproca ante el insulto cotidiano proveniente del chavismo, sino que además se disparan los "memes" pre-modernos presentes en cualquier ser humano.

De allí que el formidable reto planteado por la Modernidad se encuentra hasta en el propio lenguaje que utilizamos. La sustantivización de los verbos y adjetivos, nos lleva a una economía de las palabras que obtenemos al usar categorías como "corrupto" para apuntar directamente a personas que hayan incurrido en actos de corrupción. La necesidad de trato digno creada por la Modernidad se hace patente cuando los corruptos rechazan que les digan corruptos. En esos casos se manifiesta una confusión entre dignidad y reputación: si bien es cierto que cada ser humano debe recibir un trato digno en todo momento (incluso cuando vaya a ser despedido, revocado o declarado culpable de un delito y llevado a la cárcel), no menos cierto es que no todos los seres humanos van a poder gozar siempre de buena reputación.

Todos somos seres humanos y, como tales, dignos de respeto. Poner esto en práctica nos convierte cada día en un país más moderno. La lucha contra el chavismo es, en el fondo, una lucha para reducir los aspectos negativos de la pre-modernidad que todos tenemos y promover lo positivo de la Modernidad que todos queremos. Lograr el Revocatorio de Maduro es un paso en esa dirección, la que nos lleva al país moderno que todos, incluyendo a los mismos chavistas, deseamos.

1.5.16

Modernidad en extinción: WTF

Genes y memes pueden extinguirse, si todos sus vehículos (seres vivos para los primeros e instituciones para los segundos) sucumben ante la implacable selección natural. La selección natural opera, según Darwin, a través de: 1. Cambios en el ambiente; 2. Interacciones entre seres; y 3. El factor más o menos aleatorio de las mutaciones.

La Modernidad es un conjunto de memes (ideas que dan forma a la vida en sociedad) surgido a partir de pensadores de una época conocida como La Ilustración y que se ha establecido desde entonces (siglo XVII aproximadamente) hasta el presente. La reproducción de estos memes durante siglos y su supervivencia indican un aparente éxito evolutivo. Sin embargo, mutaciones en individuos que pertenecen a esas instituciones, podrían comprometer su existencia hasta provocar su completa extinción.

¿Son esas mutaciones producto de cambios en el ambiente, de interacciones con otros memes, del simple azar, o todas las anteriores?

Tres memes claves constituyen el memoma (genoma para los memes) de la Modernidad: el respeto al ser humano individual, solo por el hecho de ser ser humano; el cultivo de la racionalidad como instrumento para la interacción social entre individuos; y la promoción de la libertad como condición indispensable del desarrollo de las capacidades de cada ser humano.

Existen otros memes que son tradicionalmente asociados a la Modernidad pero, lo sostengo en beneficio de su especificidad, no lo están. Estos serían: los avances tecnológicos, la vida en ciudades y la cultura de masas. El ejército más moderno no es el que usa el armamento tecnológicamente más sofisticado, sino el que respeta los derechos humanos de los ciudadanos de su país y de los de otros países, incluyendo aquellos con los que entra en conflicto. La ciudad más moderna no es la que tiene los rascacielos más altos y la infraestructura más avanzada, sino la que ofrece condiciones de vida digna para todos sus ciudadanos, especialmente para niños, ancianos y personas con alguna condición especial (motora, visual, etc.). La cultura más moderna no es la que goza de la más sofisticada infraestructura de comunicación (radio, TV, prensa, internet, etc.), sino aquella que rechaza convertir a las personas en voceros de tres o cuatro lugares comunes políticos, religiosos o de cualquier índole, sin reflexionar, sin cuestionarlos críticamente, convertidos en zombies moviéndose detrás de líderes tan carismáticos como mediocres.

Ciertamente, el respeto individual, la racionalidad y la libertad combinados han hecho posible la aceleración del desarrollo tecno-científico, la frondosidad de la economía de mercado y los crecientes grados de libertad de expresión y comunicación. Existe causalidad recíproca, pero la ausencia de los memes más abstractos de la Modernidad podría vaciar de sentido a esos resultados más visibles y concretos: una ciudad como Dubai podrá parecer moderna, pero no lo es por estar sometida a una cultura pre-moderna como el Islam.

Unas mutaciones culturales a escudriñar son las que surgen de combinar ejércitos pre-modernos con alta tecnología, o superticiones metafísicas con el ejercicio democrático de la política. El EI no sólo se equipa con armas de última generación, sino que utiliza Internet para reclutar jóvenes milicianos en una "gesta heroica" de regreso a la Edad Media. Y, ubicados en una especie de Edad Media, muchos políticos occidentales actuales se ven a sí mismos en una especie de cruzada de guerreros templarios en lucha por reconquistar al Santo Grial del Poder caído en manos de fuerzas marxistoides igualmente pre-modernas.

Los memes pre-modernos, surgidos hace decenas de miles de años, coexisten en la contemporaneidad con los modernos, tal como lo hacen bacterias y virus surgidos hace millones de años con los genomas que portan los mamíferos. Un virus que mute lo suficientemente rápido podría acabar con la Humanidad, así como un meme podría hacerlo con las instituciones de la Modernidad. Jamás se me habría ocurrido que podría llegar a plantear que hace falta un WWF (World Wildlife Fund for Nature) para las instituciones modernas que me temo se encuentran hoy en vías de extinción.

WTF (World insTitutional Fund for Modernity).

20.4.16

Replanteamiento de tres pilares de la Modernidad

Si se entiende parcialmente o equivocadamente una idea, las consecuencias pueden llegar a ser tan desastrosas como las de un terremoto que afecte a los cinco continentes del planeta simultáneamente. La Modernidad ha sido un conjunto de ideas mal interpretadas durante mucho tiempo y de muchas maneras. La principal consecuencia de ese error es la absurda proliferación de modos pre-modernos de existencia, con tendencia a consolidarse.

Revisemos tres pilares del concepto de Modernidad con la intención de aclarar cómo podemos recuperar su auténtica significación y ganarle terreno a la pre-modernidad circundante.

La Modernidad no es un período histórico, es un meme

Theodor Adorno, crítico de la Modernidad y de la Anti-Modernidad, planteó que "la Modernidad es una categoría no histórica, sino cualitativa." Son el conjunto de ideas surgidas en el período histórico conocido como la Ilustración, las que producen esa aproximación a la cultura que llamamos Modernidad. Estas ideas de pensadores como Descartes, Locke, Hume, Diderot, Voltaire, Bacon, Kant, etc., sentaron las bases para cambios profundos en la filosofía, la economía, la política y el arte en la Europa de los siglos XVII al XX; los cuales se extendieron a América y al resto del mundo con distintos "grados de concentración" de sus propuestas fundamentales: repúblicas democráticas, economías de mercado, desarrollo científico-tecnológico y amplias libertades para crear y expresarse artísticamente.

La comprensión reduccionista de la Modernidad la describe como una imposición del capitalismo y de la producción industrial en serie, amparada por burocracias estatales y acompañada por una industria cultural que convierte al arte en mercancía o, en todo caso, en un mero entretenimiento. Esa visión asocia a la Modernidad con una serie de fenómenos que surgen simultáneamente u ocurren posteriormente a su aparición, pero que guardan poca o ninguna relación con la esencia de ese conjunto de ideas, que es el respeto al individuo por el hecho de ser un ser humano. Esa esencia implica que ante un conflicto, la forma moderna de resolverlo es a través de mecanismos ofrecidos por el estado de derecho, no a través de la violencia o la eliminación del otro, como es típico de la pre-modernidad.

Al entender Modernidad como contemporaneidad, todo lo que ocurre en el aquí-ahora se atribuye a ese concepto. Los abusos de corporaciones y gobiernos se asocian a la Modernidad. Los avances tecnológicos y la sociedad de medios masivos de comunicación, también se le asocian. Pero algo estrechamente relacionado con la Modernidad, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, no se le considera usualmente vinculada.

En la "piscina genética" de la biomasa coexisten en el presente genes que han superado hasta ahora la prueba de la selección natural: los que constituyen a bacterias que tienen millones de años de existencia, junto a los que conforman a mamíferos con sólo decenas de miles de años a cuestas. Algo similar ocurre con los memes, o ideas que dan vida a entidades o seres culturales. La pre.modernidad produjo memes, "seres" o especies que forman parte de la cultura universal y que siguen "vivos" en el presente: el patriarcado, el machismo, los pueblos elegidos, las víctimas de injusticias, los mitos, el animismo, etc. La Modernidad coexiste con sus propios memes y aporta especies al presente de la contemporaneidad: la libertad, el feminismo, el anticolonialismo, la igualdad ante la ley, etc.

A diferencia de lo que ocurre con las especies biológicas, las especies culturales no tienen dificultad en crear híbridos. Por ejemplo, el fascismo sería resultado del cruce entre formas pre-modernas tribales con el uso de tecnologías industriales. Es absurdo entonces asociar al Fascismo con la Modernidad, simplemente porque aprovechaba contemporáneamente los avances tecnológicos.

La Modernidad no es tecnología, es el respeto a los Derechos Humanos

Al hacer una búsqueda de imágenes en Google, la Modernidad aparece asociada a la película "Tiempos modernos" de Chaplin o a ciudades plagadas de rascacielos. De hecho, la arquitectura moderna es toda una categoría de diseño aceptada universalmente para agrupar un determinado estilo estético y funcional de edificaciones y hasta de objetos como muebles, lámparas, etc. Este es, quizás, uno de los terrenos en el que sea muy difícil desvincular el uso de este término como sinónimo de avance tecnológico y vida urbana.

Existe un vínculo entre Modernidad y tecnología: al desarrollar infraestructura y producir masivamente soluciones habitacionales, estas pueden estar genuinamente vinculadas al respeto por la dignidad humana de muchos individuos. La ciudad más moderna no es la que tiene los edificios más altos, ni los sistemas de transporte más eficientes; es la que propicia, a través de la arquitectura y el urbanismo, la convivencia respetuosa entre sus habitantes, es la que protege a los peatones, a los niños y a las personas que tienen alguna condición especial (invidentes, limitaciones motoras, etc.). De igual forma, el ejército más moderno no es el que usa el armamento más sofisticado, sino el que respeta los derechos humanos de los ciudadanos de su país y hasta los de los países con los que entra en conflicto. También, las empresas más modernas no son las que usan los últimos modelos de computadoras, sino las que crean un ambiente de trabajo en el que cada empleado se siente respetado y en condiciones de desarrollar al máximo sus capacidades.

No se trata de un rechazo a la tecnología, sino de su uso centrado en lo humano, su uso como herramienta para el desarrollo tanto de cada persona, como de la felicidad colectiva.

La Modernidad no es un rechazo generalizado a la religión, sino a su influencia en el Estado

El biólogo Richard Dawkins ha cazado una pelea muy fuerte con los grupos religiosos que insisten en versiones creacionistas del origen de la especie humana, al tiempo que invalidan al Darwinismo como referencia explicativa. También critica la intromisión de la religión en la política. En ambos casos, Dawkins tiene, junto a otros pensadores como Daniel Dennet, un punto relevante: los memes religiosos cruzados con ciencia y con política producen monstruos, es decir, ignorancia, prejuicios, guerras, etc.

El Estado laico es una condición para el éxito de los maravillosos memes de la Modernidad. Esto no significa acabar con la religión, como alguna vez lo sugirió Marx desde su pre-modernidad. Por el contrario, un Estado laico es la garantía para que el derecho humano referido a la libertad de culto, se desarrolle a plenitud. A diferencia de lo que creen muchos creyentes, la Modernidad es amiga de las religiones, pero es una amiga consciente, una amiga que va a evitar que una religión particular abuse sobre las demás (tal como el Islam lo hace en sus territorios y pretende hacerlo en otros) y quiera imponerse como la "verdadera".

El marxismo, convertido en una especie de religión dominante y abusadora, se aferra a las estructuras del Estado para imponer una especie de fe en el proletariado, pero sobre todo en líderes construidos a traves de campañas sistemáticas de propaganda personalista. La ausencia de respeto al individuo, a la persona humana, es una característica de esta ideología que mezclando algunos memes asociados a la Modernidad, ha presentado al comunismo como etapa superior de desarrollo de la humanidad. Si bien existen grupos de interés y conflictos entre estos en cualquier sociedad, la idea reduccionista de la "lucha de clases" como motor de la historia es esencialmente pre-moderna.

"Eliminar a la burguesía de su país es el deber de los proletarios" plantearon Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Esa no es sino la forma pre-moderna de resolver conflictos: eliminar al otro. Una economista como Deirdre McCloskey afirma, a partir de sus investigaciones, que ha sido la burguesía y, especialmente, el conjunto de valores creados por esta (la libertad, la dignidad de la persona humana, la igualdad ante la ley), lo que mejor explica la mayor creación de prosperidad que la humanidad ha logrado en los últimos tres siglos. El profesor de la USB Alfredo Vallota señala en uno de sus ensayos que luego de emerger con fuerza las ideas de la Modernidad, entre 1815 y 1915 hubo 100 años de paz y desarrollo en Europa, prácticamente sin ninguna guerra entre sus países. Es en el siglo XX cuando ocurren dos guerras como reacción de fuerzas pre-modernas (las casas reales en el caso de la WWI y el fascismo en la WWII) que buscan detener el desarrollo de las ideas clave de la Modernidad.

Atacar la Modernidad es atacar a los Derechos Humanos y a las capacidades culturales para desarrollar lo mejor que tenemos los seres humanos. Pero los seres humanos también tenemos en nuestros genes y memes, millones de años de pre-modernidad; no todo lo pre-moderno es malo, por el contrario, de allí son las capacidades que darwinísticamente nos trajeron con éxito hasta el presente, pero son esas mismas capacidades, las que al resurgir sin contención pueden crear verdaderos monstruos o demonios. En la contemporaneidad no podemos escaparnos de que convivimos con toda la biomasa y toda la "cultmasa."

Si queremos que nos traten como lo plantea la Declaración Universal de los Derechos Humanos, retomemos la Modernidad como conjunto de ideas y continuemos desarrollándolas.

6.4.16

Elogio a la máscara

Máscara en el teatro, en el carnaval, pero también en robos y asesinatos. La máscara que oculta nuestra identidad es, en este siglo, un artículo en desuso, especialmente cuando se trata de actos delincuenciales. Nunca pensé que el gesto de enmascararse podría haber significado que un delincuente indicaba con ello su intención de no ser posteriormente identificado como tal, como si más allá de eludir la justicia, tuviese todavía algo de verguenza al ser considerado como tal.

Las redes sociales son ríos de imágenes que traen a la orilla de nuestros ojos actos deplorables, sanguinarios, vergonzosos en los que sus protagonistas no tienen la más mínima preocupación en ser identificados. Desde los selfies que delatan el porte ilícito de cualquier tipo de arma, hasta los videos que captan la ejecución misma de delitos, a veces desde una cámara de seguridad, otras desde cámaras de testigos, acompañantes o de los propios delincuentes, conforman el album del caretablismo. No les importa.

Es demasiado simple explicarlo diciendo que eso sucede porque impera la impunidad, en vez de la ley. Existe algo más. Existe una especie de valoración del delito a lo Naranja Mecánica, como la plasmada en ese film pránico de Kubrick: un prestigio negativo que se construye con el objetivo de suscitar admiración (insólito).

Cuando funcionarios gubernamentales presentan en medios grabaciones de conversaciones privadas (verdaderas o no), obtenidas (o fabricadas) ilegalmente, no usan máscaras. Lo hacen con su caretabla, al igual que violan leyes desde los tribunales o la fiscaía, para imponer una determinada "verdad" procesal. En poco tiempo, testaferros y sus complicaciones ya no harán falta para que funcionarios corruptos, al mejor estilo pran, muestren sus botines capturados en la piadosa guerra que libran contra la decadente decencia.

Por eso celebramos, quizás más de la cuenta, los #PanamaPapers. Porque periodistas sin máscaras, basándose en la obtención ilegal de evidencias, logran exponer a tanto corrupto de los que todavía ocultan sus delitos trás la máscara de empresas off-shore. El reclamo pareciera a veces más referido al hecho ridículo de usar esas empresas-máscara, que al hecho de ser corruptos.

Detrás del delincuente con la cara expuesta, de la anti-máscara, hay algo más tipo kamikaze o yihad. Son operaciones al filo de la vida, de la vida moral que explota y muere en las redes sociales junto a cuerpos y rostros descubiertos de quienes ejecutan actos que son sin duda inmorales, aunque los intenten justificar desde cualquier dogma de fe. Los del Ejército Islámico y los pranes de acá cubren a veces su rostro, pero en todo caso, los primeros lo hacen para no tragar tanta arena y los segundos para no tragar tanto humo de calima.

No porque les importe que les vean la cara haciendo lo que hacen.

3.4.16

Internacionalistas temblad

Lidiar con oligarcas parece ser lo de menos, al menos para representantes diplomáticos con sede en Caracas y otras ciudades del país. He escuchado muchas veces algo como: "Entre países no existen amistades, sino intereses." Esto, entre líneas, no es otra cosa sino: "No importa si son corruptos, con tal de que hagan lo que nos beneficie."

Así se explica como funcionarios cuyas declaraciones, actitudes y resultados de gestión exudan corrupción (aunque la fiscalía no los haya investigado ni mucho menos imputado), reciban las visas que soliciten para viajar y hacer turismo, negocios o ambas actividades, donde les de la gana. O, si son nombrados diplomáticos, los acogen tranquilamente. No pareciera que ningún consulado hace su trabajo, o peor aún, parecieran cómplices de quienes se dedican a estafar a toda una nación que por las riquezas que tiene, no se justificaría que esté sumida como está en la más absoluta miseria y escasez.

Pero lo más grave es que esa conducta "diplomática" se enseña en las universidades. Brasil, por ejemplo, es famoso por la frialdad estratégica de los funcionarios de Itamaraty. Ese interés de cortísimo plazo de relacionarse con funcionarios corruptos pareciera ser de lo más normal para muchas otras cancillerías de América Latina y el Caribe. Los maestros en el asunto han sido sin duda los europeos y Estados Unidos. Y estos, a su vez, aprendieron de sociedades milenarias como la China a quienes "no se le agua el ojo" para hacer negocios con el peor pirata que les pase por enfrente.

Si algo ha demostrado el tsunami de inmoralidad y corrupción que arrasó a Venezuela es que destapó una increíble complicidad internacional hacia quienes tienen algo que ofrecer, sea esto petrodólares en fuga, concesiones petroleras y mineras, o apetito por negocios turbios de armas y alimentos. Con los #PanamaPapers han sido periodistas (no diplomáticos), quienes ejecutaron el pitazo ético para que los árbitros saquen tarjetas amarillas o rojas a tanto jugador sucio.

Si los árbitros de FIFA fuesen diplomáticos, jamás habrian utilizado el pito o las tarjetas. Solamente conversarían para ver si obtienen algo que les interese: un balón regalado, una colita en el autobús del equipo, o un "aporte" en dinero o en especias. Alguien com Esquivel se habría sentido clonado en esos árbitros "diplomáticos" y los partidos, tal como lo sentimos en los países arrasados por la corrupción, no sólo serían fastidiosísimos sino dolorosos.

Un planeta plagado de cómplices sólo da vueltas sin sentido. Que diplomáticos aprendan de ética con periodistas y otras profesiones puede contribuir al cambio global que necesitamos: un planeta libre, solidario y en continuo desarrollo dentro de la Modernidad.

Ojo internacionalistas.

20.3.16

Comentario a: ¿Que pasará si no pasa? por Luis Vicente Leon en Prodavinci

Luis V. nunca habla mal del gobierno, sino de la oposición. Llega a afirmar en su artículo que nosotros mismos llegamos hasta "autodesesperanzamos" solos, como si él no tuviera nada que ver con éso.

Lamento que tenga tanta audiencia en medios como éste. Lamento que mucha gente que conozco le crea porque lo consideran un científico social, muy objetivo en lo que dice. capaz de hacernos el "favor" de plantear verdades incómodas.

La razón principal de que algo así ocurra es que creemos que el significado de lo dicho está en los diccionarios, en el significado estático de las palabras. El significado es producto de un proceso más complejo donde interviene el contexto en el cual decimos o escribimos algo y las consecuencias de lo dicho o escrito. Las intenciones y el significado de lo que hacemos esta en las consecuencias, no en "cómo suena" (lógico, bien-intencionado, profesional, etc.). Esta manera de ver los actos de lenguaje, no es la que aprendemos en nuestra educación estándar.

Somos responsables de ello. Nuestras escuelas de comunicación social hacen perdurar este juego. Los medios, quizás conscientes, se hacen cómplices. Así, la opinión de un experto comienza a circular, a hacerse conocida y con ello contribuye a producir las consecuencias que luego "se pueden observar".

Hacer encuestas está bien y, por lo general, son encargadas por clientes que cubren sus costos, generalmente cuantiosos. Pero que la empresa encuestadora salga a hacer rondas de medios es otro asunto. Se convierten en actores políticos disfrazados de científicos. Esas horas dedicadas a visitar medios, probablemente sean parte de la factura cubierta por los clientes.

Los clientes no van a pagar por una narrativa que los perjudique. Mira a quien beneficia una encuestadora con lo que dice y tendrás una idea de quién podría haber pagado por hacerla y convertirla en un cuento. El cliente se beneficia si el encuestador: 1. No habla mal de él; 2. Si habla un poquito mal (para parecer "objetivo"), da a entender que no es algo totalmente seguro; 3. Si habla bien del adversario, advierte que puede estar totalmente equivocado; 4. Habla mal del adversario; y 5. Habla maravillas del cliente.

Para la última opción, escuche a Schemmel.

Ellos no pierden tiempo animando al chavismo en El Correo Del Orinoco, Vea o VTV; se dedican a escribir y hablar en medios de audiencia opositoria con una constante: reiterar que siempre lo hacemos mal y que no hay esperanza, a menos que ocurra algo fortuito, un golpe de suerte.

http://prodavinci.com/blogs/que-pasara-si-no-pasa-por-luis-vicente-leon/

10.3.16

Marxismo como ideología pre-moderna

Sé que Marx criticó al capitalismo, a la revolución industrial, al estado burgués, todas formas según él de una etapa de la historia humana que terminaría superada, de acuerdo a leyes científicas, por el comunismo, el cual supuestamente sería entonces "más avanzado" o "superior".

Ha existido una interpretación de la teoría de la evolución de Darwin, según la cual ésta significa algo como una progresión lineal que va de los más primitivo (o peor) hacia lo más contemporáneo o evolucionado (o mejor). Es como si habiéndola cruzado inconscientemente con concepciones creacionistas-antropomórficas, el "propósito" de la naturaleza hubiese sido "ser cada vez mejor", gracias a una especie de orden divina. Esa interpretación, por supuesto, no corresponde con la concepción darwiniana original.

Sin embargo, que la evolución sea solamente selección natural a través de procesos de reproducción y adaptación, para poder sobrevivir genéticamente, es como duro de aceptar para la imaginación humana. La selección natural hace que queden en el "camino evolutivo" muchas especies, mientras que las que sobreviven continuan hasta el presente, en la contemporaneidad. Los individuos vivos en la actualidad pertenecen a especies que surgieron evolutivamente en todas las épocas, desde los unicelulares que sobreviven desde hace millones de años, hasta los que han aparecido más recientemente, que tienen sólo cientos de milenios interactuando en la biósfera.

Los "softwares" en los que se basa la estructura de cada individuo perteneciente a cada especie, se llaman genes. Genes, a través de millones de años, hacen que se desarrollen los sistemas cognitivos de tal manera que, sólo muy recientemente (hace unas decenas de miles de años), surge el lenguaje humano como "excrecencia" y con éste la aparición de los memes. Y por memes entendemos "códigos" o "discursos" que estructuran culturalmente a cada individuo perteneciente a la especie humana.

Una hipótesis plausible es la de asociar al mundo de los memes (que se recrean en la noósfera - mundo de las ideas), un proceder similar al de los genes: los mencionados también buscarían reproducirse y adaptarse para sobrevivir. Si obedecen a las mismas leyes de la evolución darwiniana, no se debería entonces hablar de memes mejores o peores que otros. Por ello, el meme del comunismo podría ser seductor como idea y tener gran capacidad para reproducirse y adaptarse, pero sería un error pensar, como lo hizo Marx, que era el mejor como forma de organizarnos y, aun peor, que ese sería la forma inevitable de organizarse en sociedad.

Por ser criaturas que vivimos en el lenguaje, pertenecemos simultáneamente a la biósfera y a la noósfera. En la noósfera, existen especies de ideas que no están en el "ADN" del meme marxista. Por ejemplo, la idea moderna de respetar al individuo como persona digna, sólo por ser un ser humano, no es parte de esa ideología. En la pre-modernidad, las luchas se resolvían normalmente con la eliminación física del otro, sin respetarle su dignidad como personas que merecen vivir. El marxismo, en un alarde de certezas fanáticas y hasta metafísicas, aseguró que "...es deber de los proletarios de un país, eliminar a su burguesía". Todo burgués correría entonces peligro si lo rodean unos "velociraptors marxistas", porque simplemente pertenece a la clase (o especie) que debe desaparecer.

La modernidad en cambio, como idea, plantea que es deseable un estado de derecho, democrático, que garantice los derechos humanos de todas las personas, indistintamente de sus características particulares en cuanto sexo, raza, creencias, etc. Esa es quizás la esencia de la Modernidad y por ello el marxismo habría que entenderlo como un meme pre-moderno.

Así como existen los genes que hacen posible al ojo, ese maravilloso y útil aparato perceptual que está presente en la mayoría de las especies; también existen memes, como por ejemplo el de la Libertad, que, en principio, serían igualmente maravillosos y útiles para muchísimas personas. Especies como los murciélagos que funcionan sin vista, podrían parecerse a sociedades que análogamente funcionarían sin Libertad. Si los genomas son complicados de alterar y es hasta cuestionable el hacerlo en determinados casos para la vida en la biósfera; en la noósfera, por el contrario, debemos tener la flexibilidad de ser más mutantes y seleccionar aquellos memes que nos resulten más atractivos y convenientes.

Para mí, el marxismo no es uno de esos. La Modernidad y la Democracia, sí.



25.2.16

Incomunicación

Quiero escribir enredado para que nadie entienda, para que todos descansen en la confusión y se liberen del yugo invisible de la mal llamada "información".

Quiero protestar por tanto revoltillo periodístico, por el tuit de Globovisión sobre Yoko Ono, por las cuñas de Unión Radio que no hacen la advertencia sobre que la decisión de vivir en Miami implica que uno puede terminar siendo vecino de un corrupto o de un narco, llame ya.

Quiero reconocer que estamos en la Torre de Babel, que no entiendo a casi nadie, que usamos las mismas palabras pero con significados totalmente opuestos, que salimos a la calle y la palabra vale todavía menos porque su tasa de cambio implícita se devalúa cada minuto, como consecuencia de la inflación de la estupidez.

Quiero que los signos sonoros se tornen sustitutos de especulaciones argumentadas, porque una sirena, una explosión, un chasquido de arbustos ardiendo, un grito, un motor ya no conmueven como antes, no movilizan, no significan nada y ni siquiera son música en el circo de los DJs.

Quiero estar comprometido con la calidad de lo que auténticamente somos como sociedad, pero que no veo en esta confusión de buenos malos, malos bondadosos, socialistas millonarios, millonarios santos, niños perversos, adultos ingenuos, ciudadanos rurales, campesinos tecnológicos, políticos ONG, ONGs ecológicas, partidos verdes, alcaldes ausentes, policías perseguidos por ladrones, ladrones enterrados con honores, medios informativos autocensurados, censores que tienen programas de entrevistas, apocalípticos...

Integrados.

Eco.

28.1.16

Llegar a la Modernidad

No sólo en 1936, con la muerte de Gómez, no se produjo un ingreso de Venezuela a la Modernidad. Tampoco ahora, 80 años después, podemos afirmar que haya ocurrido ese avance civilizatorio de manera inequívoca. En mi caso particular, como persona, creo que fue hoy cuando comprendí la diferencia entre llegar a, y aceptar la modernidad, con respecto a quedarme en la pre-modernidad, en el oscurantismo medieval o de allí hacia atrás en la historia.

Me dí cuenta que la Modernidad es una manera de relacionarme con mis compatriotas o con cualquier persona en el planeta, según la cual yo ubico las posibles coincidencias y diferencias entre otro y mi persona, en un plano discursivo, retórico (en el buen sentido de este término), como parte de un diálogo o, incluso, de un debate; pero no en el plano de un conflicto personal. Lo pre-moderno es justamente lo opuesto: la diferencia llevaría a la eliminación del otro (excluímos por supuesto el caso de defensa propia, en el que un uso proporcional de la fuerza contra quien nos ataque físicamente quedaría plenamente justificado).

También me dí cuenta de que normalmente confundimos Modernidad con actualidad o contemporaneidad. Modernidad es la evolución cultural que nace de la Ilustración, del desarrollo industrial, de la creación de gobiernos republicanos y democráticos, de la declaración universal de los Derechos Humanos, etc. Esas conquistas se mantienen, en mayor o menor medida, en la actualidad contemporánea pero en el presente, la Modernidad coexiste con formas culturales arcaicas que desconocen y en muchos casos la atacan directamente para eliminarla.

En otras palabras, ser moderno no consiste en haber vivido en el siglo pasado o en este siglo. Ser moderno es relacionarse con otros a través de la aceptación o el rechazo de sus creencias, conceptos o hábitos; y no a través de aceptarlos, o sobre todo de rechazarlos como individuos. Si nos imaginamos una hoguera en la Edad Media, eran los herejes directamente, no sus ideas, los que iban a parar al fuego. En la Modernidad, si uno es muy vehemente, sólo se lanzarían ciertas creencias inútiles o perjudiciales al fuego de la argumentación, tal como hace frecuentemente Richard Dawkins al atacar las religiones como instituciones que, según él, perjudican a la humanidad mucho más que lo que pudiesen estar beneficiándola.

A pesar de toda mi reflexión, de la educación universitaria que tengo o de mi experiencia como ciudadano de un país supuestamente moderno, me dí cuenta de que a la hora de reaccionar ante alguien que dice o hace algo con lo que no estoy de acuerdo, casi siempre emerge mi ser pre-moderno. A ver, eso me puede ocurrir cuando un vecino me reclama algo de manera destemplada y, de paso, utilizando argumentos desordenados o irracionales. O, casi siempre, cuando escucho o leo declaraciones de los actuales funcionarios del gobierno venezolano. Y ni hablar si ando por las calles y avenidas de Caracas, especialmente cerca de un semáforo al que casi nadie respeta.

Cuando rechazamos a personas por lo que digan o hagan, somos pre-modernos aunque estemos viviendo en el siglo XXI. Llegar a la Modernidad implica abandonar prácticas que tenemos "cableadas" en nuestro ser social y hasta en nuestros genes. Racismo, fascismo, sexismo, cualquier tipo de discriminación es evidencia de que la Modernidad no ha alcanzado todavía ser asumida y respetada permanentemente por todos.

Hoy me dí cuenta de que ser moderno es un reto y que espero vencerlo cada día, de ahora en adelante.

21.1.16

Un mamón maduro (cuento muy corto)

Recorro la ciudad a pie. Muerdo un pedazo de pan. Miro al cielo. El pan era cartón y el cartón era caja. La caja era cama y mi sueño, el sueño que me visitó cuando dormía debajo de la mata de mamón que está frente a la Hermandad Gallega, lo perdí, lo olvidé porque un mamón maduro cayó en mi cabeza y toda la sustancia del sueño fue inyectada en la pepa de ese mamón, que ahora la lleva un perro entre sus mandíbulas y que ojalá la suelte en tierra fértil, para que ese sueño maravilloso que ya no recuerdo, se convierta en realidad.

14.1.16

Hiperinflación o la estafa de hablar de cifras que ocultan asuntos más graves

¿Quién le teme al "coco" de la hiperinflación? Usted, yo... todos, ¿Cierto? Además: ¿a quién le indigna que el BCV no revele hoy día las cifras de inflación? A todos otra vez, ciertamente.

Sin embargo, cuando sí se publicaban las cifras, cuando la inflación era "mediana" o ubicada en niveles "aceptables", eso era más grave. Niveles de inflación de dos dígitos son mucho más inaceptables que los correspondientes a una hiperinflación. No es broma sino que, pareciese que al tratarse de un mal, lo natural es suponer que exacerbar sus niveles, va a resultar necesariamente peor que mantener niveles inferiores del mismo. Nos mete miedo la cifra más alta de inflación, pero paradójicamente las más bajas resultan ser, en realidad, las que causan el daño más grave.

Es algo como la amenaza nuclear en contraste con la permisividad en la tenencia de armas (incluyendo la satisfacción de la enorme demanda de AK-47 en el tercer mundo): mete mucho más miedo la devastación puntual que produciría un hongo nuclear, que la matanza cotidiana de miles de personas, aunque esto último sea mucho más grave.

Pero regresemos al tema económico. Si observamos el impacto de la inflación sobre la Pérdida del Poder Adquisitivo (PPA) de una moneda, nos encontramos con una función asintótica: a medida que la inflación crece, al comienzo su impacto erosiona rápidamente a la moneda, pero luego se irá acercando lentamente al deterioro teórico total del 100% (ver gráfico).


Una inflación de 300%, parecida a la que actualmente hemos sufrido en Venezuela, causa deterioro de la moneda en un 75%, mientras que pasar de 300% a 3.000%, el deterioro que causa es de solo un 20% adicional. Pregunta: ¿Cómo será el escándalo en la opinión pública ante ambas situaciones? ¿Será proporcional a la magnitud de las cifras de inflación? De hecho, es lo que ocurre. De allí la reticencia del BCV a dar las cifras de 2015. Pero el daño de la PRE-HIPERINFLACIÓN ya había sido consumado: las inflaciones medianas estuvieron haciendo su cruel tarea; pero, perdón, ¡esa última frase es un eufemismo! La tarea de destruir la moneda la realizó directamente quien tiene la responsabilidad constitucional de protegerla, o sea, el propio BCV, lo cual equivale a estar ante un policía que robe y asesine, un militar que contrabandee, o un juez que viole leyes con sus dictámenes (¿suena conocido?).

La aceleración del daño inflacionario sobre el poder adquisitivo es causado por los niveles medianos de inflación. Viéndolo más de cerca entre 0% y 500%, tenemos que...


son los niveles de menos de 100%, los que causan el peor daño a la moneda, pero son esos niveles los que al BCV no le preocupaba publicar en años previos cuando la inflación era de dos dígitos.

Es comprensible que el público general no se de cuenta de la estafa que existe en la interpretación cotidiana de las cifras de inflación. Es natural que la mayoría nos asustemos. Pero que se alarmen o se asusten muchos economistas o analistas políticos es difícil de entender. Sólo se me ocurren dos explicaciones sobre ese fenómeno de analistas alarmados:

a.) Son ignorantes e ingenuos

b.) Son cínicos y cómplices

Los cínicos dirán que el daño al PPA se compensa con aumentos de salarios, e idealmente indexándolos. Aunque si PPA significase Pérdida del Poder AHORRATIVO (en lugar de ADQUISITIVO) se les enredaría el papagayo, porque no existiría tasa de interés que pudiese compensar tal deterioro de los ahorros, cuando la inflación supera los dos dígitos.

Lo que además hacen los cínicos en ese caso, es recomendar que nos "refugiemos" en moneda dura ($) (increíble: ¡en un país con control de cambio!). Pero plantearles que todos podríamos refugiarnos dolarizando la economía, los lleva a pegar un grito equivalente al del pánico que ellos mismos, cínicamente, hacen junto a la histeria alrededor de las cifras de hiperinflación.

Conclusión: analistas y economistas cínicos parecen cómplices de lo que sucede al intentar meternos miedo con un "coco" relativamente poco ofensivo (hiperinflación); simulando a la vez, hipócritamente, que se asustan con el insecticida (dolarización) el cual sí eliminaría al "coco" que es verdaderamente dañino (inflación de dos dígitos aceptada y promovida por el BCV).

Definitivamente, nos quieren asustados y confundidos para que no se nos ocurra impulsar un cambio que les "mueva el piso", tal como ocurrió en Ecuador a principios de este siglo... y que Correa, con todo su chavismo, no se ha atrevido a revertir.

7.1.16

Magia Mora

"Con sorpresa descubrí, en uno de los pantalones que tenía guindados en el closet, que había algo en el bolsillo derecho. 
--Amor, ¿desde cuando no me pongo este pantalón? 
--Que se yo chica, pero... ¿Ese no era el pantalón que cargabas el Día de Reyes, el año pasado, cuando visitamos a tu tía?
--Sí vale, ¡claro! Que después nos fuimos al cine y... ¿Te acuerdas? ¡La entrada costaba 100 bolos!
--Coño sí, y por cierto Cristi, tu ibas a pagar la entrada y no te dejé. ¡Que pendejo! 
--Jajaja no vale... ca / ba / lle / ro. O sea que en el bolsillo deben estar esos 100 bolos...
Meto mi mano en el bolsillo y toco dos papeles. Qué raro. ¿Será que tenía dos billetes de 100 en vez de uno? ¿Serán las dos entradas usadas? No creo, Luis las compró y él se quedó con los papelitos... Y yo tenía solamente 100 bolos! ¿Que será entonces?
En ese instante una gran bocanada de humo sale del closet y un genio de bigote, con un turbante de tres letras doradas en su tope (B, C y V) aparece y dice:
--Permítame señora, la ayudó a vaciar el bolsillo.
Luis, el marido, más asustado que ella... dice:
--Verga! Que vaina es esta?
--Cálmate mi amor, deja que el genio nos ayude -y en voz baja agrega- a lo mejor nos da unos deseos para nosotros, tú sabes... -y Luis le responde- yo no vi que salió de ninguna lámpara...
El genio insiste, mete su mano de moro, con uñas impecables, en el pantalón y... taraaannn!!!
--Señora, son dos billetes.
--¡Qué maravilla! ¡Eso es magia! ¡Para ver, para ver!
El marido se acerca a la espalda de su mujer y mira por encima de su hombro (el de ella).
--Señora, señor, son dos billetes: uno de 20 (que lo muestra con su mano izquierda) y uno de... (tardándose un poco) ¡10!
--Epa, epa, epa genio, un momentico, -dice Cristina- ahí en ese bolsillo habría en todo caso ¡un billete de 100! Entonces ¿Qué pasó?
Luis agrega:
--¡Nooo vale genio! ¿Qué fue? ¿Qué te fumaste? con razón salió ese poco de humo...
--Señores, lo que pasó se llama magia.
La pareja reacciona en coro diciendo al unísono:
--¿Qué? ¿Magia?
-- Sí señores. Esa es la magia del BCV. En enero pasado ustedes tenían un billete de 100. Un año después ese mismo billete se transforma en dos billetes: uno de 20 y otro de 10. Esa es la magia del PPA... ¡Pérdida del Poder Adquisitivo! Claro si lo hubiesen depositado en una cuenta de ahorros tendrían adicionalmente dos billetes más, uno de 5, otro de 2 y... ¡una moneda de 1 bolívar!!!
--Mi amor, mi amor, Cristi, ¿que te pasó? ¿te desmayaste? ¿que haces ahí tirada en la cama?
--Señores, los dejo para no molestarles en su intimidad, soy muy respetuoso de esas cosas, de muuuuchas cosas... Mi nombre es Mago Merentes. Si me necesitan, ya saben, sólo pidan que aquí hay billete de sobra y si se acaba, con magia, hacemos que aparezcan más y más y más y más y más...
El mago fue desapareciéndose detrás de una estela de niebla que, igualmente, también desapareció.
--Amor
--Dime Cristi
--Amor creo que estaba soñando, tuve como una pesadilla...
--Amor, no estabas soñando, pero tienes razón, estamos en una pesadilla.
Así entendí ese día que la inflación de la que hablan los economistas, y eso de las canastas básica y alimentaria a las que también se refieren, son cifras que van cambiando mes a mes, pero que no sirven mucho para darse cuenta de la tragedia económica en la que vivimos: tenemos una PPA, una gravísima Pérdida del Poder Adquisitivo de nuestra moneda, el bolívar, gracias a la magia del BCV que, violando el mandato constitucional explícito que lo rije, incumple con su principal responsabilidad que es la de proteger el valor de la moneda."