Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

12.8.16

Justicia con distintas varas para medir, no es justicia, es desastre

Cerca de Paris se encuentra guardada y custodiada, desde finales del siglo XIX, una vara que sirve de patrón para indicar la longitud equivalente a 1 metro.

Vara que indica la medida correspondiente a 1 metro.
Si esa vara se deformara alargándose o encogiéndose, o si existiesen varias varas y todas recibiesen el mismo nombre de "metro", las medidas que se hicieren, siendo distintas, se considerarían erróneamente como equivalentes.

Es como cuando sumamos bolívares de 2014, 2015 y 2016. Todos son bolívares, pero tienen distinto "largo" (en este caso distinto poder adquisitivo). Por ejemplo, un total de deuda de 3 años por falta de pago de condominio, termina siendo una suma "de peras con manzanas". Por cierto la inflación es la causa de la deformación (reducción) del poder adquisitivo de la moneda y su control depende exclusivamente del Banco Central de Venezuela.

Un semáforo en una intersección mide el tiempo en el que corresponde realizar las actividades de pasar o de esperar que otros pasen. Ese aparato establece turnos que indican a cada quien que pase o que espere. Si no prenden las luces o si se tardan demasiado tiempo, los usuarios comienzan a sentir un desequilibrio, una injusticia por no recibir lo que les correspondería. Pero si el semáforo funciona normalmente y los usuarios no respetan esa "vara" que les indica lo justo, no sorprende que en otras áreas de la vida existan también violaciones a las medidas o normas establecidas de convivencia: corrupción (apropiarse de recursos públicos), viveza (aprovecharse de descuidos o debilidades de otros), engaño (utilizar mentiras para obtener beneficios), crueldad (usar la fuerza para humillar y someter), entre otras.

Pero la peor de todas las violaciones a las normas es la perpetrada por las figuras de autoridad a quienes corresponde hacer cumplir las normas. Es como si en Paris, un custodio de la vara estándar que mide 1 metro, la sustituyera por otra más pequeña o más grande. Es como si un fiscal de tránsito decide no respetar, arbitrariamente, el semáforo y en lugar de parar pasa, o viceversa. Es como si un Contralor incurre en delitos de corrupción, o jueces en lugar de aplicar la ley ajustados a derecho, deciden a su antojo la condena de personas inocentes.

La vara que indica "inocente", se manipula por conveniencia para que se muestre indicando falsamente que se trata de un "culpable".

Con arbitrariedades como las que sufren Leopoldo López, Rosmitt Montilla, o Pancho y Gabo, el sistema de justicia venezolano se ha mostrado, sin ningún pudor ante el país, como plataforma para cometer las peores injusticias.

No es un asunto de pluralidad de visiones, opiniones o puntos de vista. La aplicación de la ley debe tener como referencia la exactitud de los sistemas de medida más justos y calibrados. Sistemas que no dependan de "qué" se esté midiendo, ni de para "quién" se haga.

Ingenieros y obreros que intenten construír un edificio con distintos "metros", caprichosamente definidos, si lo logran, no podrán evitar luego ver cómo este se derrumba produciendo un lamentable desastre. Así se está derrumbando hoy Venezuela entera. Para recuperarla requeriremos de la seriedad y la disciplina que aplica el Bureau International des Poids et Mesures ubicado en Sevres, en las afueras de Paris.

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