Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

25.2.16

Incomunicación

Quiero escribir enredado para que nadie entienda, para que todos descansen en la confusión y se liberen del yugo invisible de la mal llamada "información".

Quiero protestar por tanto revoltillo periodístico, por el tuit de Globovisión sobre Yoko Ono, por las cuñas de Unión Radio que no hacen la advertencia sobre que la decisión de vivir en Miami implica que uno puede terminar siendo vecino de un corrupto o de un narco, llame ya.

Quiero reconocer que estamos en la Torre de Babel, que no entiendo a casi nadie, que usamos las mismas palabras pero con significados totalmente opuestos, que salimos a la calle y la palabra vale todavía menos porque su tasa de cambio implícita se devalúa cada minuto, como consecuencia de la inflación de la estupidez.

Quiero que los signos sonoros se tornen sustitutos de especulaciones argumentadas, porque una sirena, una explosión, un chasquido de arbustos ardiendo, un grito, un motor ya no conmueven como antes, no movilizan, no significan nada y ni siquiera son música en el circo de los DJs.

Quiero estar comprometido con la calidad de lo que auténticamente somos como sociedad, pero que no veo en esta confusión de buenos malos, malos bondadosos, socialistas millonarios, millonarios santos, niños perversos, adultos ingenuos, ciudadanos rurales, campesinos tecnológicos, políticos ONG, ONGs ecológicas, partidos verdes, alcaldes ausentes, policías perseguidos por ladrones, ladrones enterrados con honores, medios informativos autocensurados, censores que tienen programas de entrevistas, apocalípticos...

Integrados.

Eco.

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