Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

31.3.11

Primarias: ¿Operación u Operativo?

Muchos creemos que estamos en el país de los operativos. ¿Quién no ha escuchado Operativo de Carnaval, de Semana Santa, de Seguridad Ciudadana, de Vacunación, de Fumigación, etc., o su versión más actualizada que son las intensamente publicitadas 'Misiones'? ¿Es una operación diferente a un operativo? (¿Serán tan diferentes como lo es hablar de 'preservación' y de 'preservativo'?).

Operación es, de los dos, el término con connotaciones más abarcantes, de mayores ramificaciones y conexiones. Implica acciones coordinadas, secuenciadas, de mayor impacto y orientadas hacia la sostenibilidad de una determinada función en el tiempo. Es, quizás, el que refiere a un grado mayor de 'conciencia institucional'.

En cambio el término operativo tiene una connotación más puntual, específica, acotada en cuanto a su alcance temático, temporal y de recursos a utilizar. Se espera que comience y que termine relativamente pronto. Se asume a sí mismo como una moda, que puede que vuelva, pero que como moda al fin, está condenada de antemano a pasar y a extinguirse, siendo muy diferente al espíritu que debe caracterizar a las instituciones.

No quiero entrarle al tema de la poca o mala calidad institucional que tenemos en Venezuela. Quiero orientar esta reflexión a un tema que se ha puesto de moda y que quizás también pueda comenzar a institucionalizarse, tal como ocurre en otras democracias, como lo es el tema de las primarias. La pregunta que tengo es: ¿Cómo la MUD y los partidos democráticos ven actualmente a las primarias? ¿Las ven como un operativo o como una operación?

El contexto típico venezolano influye en lo que cada día hacemos, más de lo que uno quisiera. Tanta cultura labrada por décadas de operativos de todo tipo, inclinan la balanza hacia que se estén tomando las primarias como un operativo más. ¿Es conveniente para el país que ésa sea la manera de ver las primarias?

Existen indicadores de que las primarias sigan siendo visualizadas como un operativo más: por un lado, no parece haber conexión entre las primarias previas de Táchira y Aragua, que se hicieron para las regionales de 2008, con el esfuerzo a nivel nacional que tenemos por delante. ¿Qué factores incidieron en que una de ellas antecediera el triunfo (de Pérez Vivas), mientras que la otra no?; por otro lado, existe un foco excesivo tanto en la fecha como en el resultado. Ese foco es excesivamente táctico y no parece haber interés por lo estratégico.

¿Qué es lo estratégico de las primarias desde la perspectiva de la MUD? Una posible respuesta a esta pregunta es la siguiente: foco en el proceso, no en el resultado. ¿Y qué significa 'el proceso' en este caso? El proceso de las primarias está en cómo hacerlas para que contribuyan con el subsecuente triunfo de la democracia en las elecciones presidenciales de 2012 y más allá.

Propongo que las primarias se hagan estratégicamente pensando en lo siguiente:

1. Activar masivamente el voto joven permitiendo a toda la población no-adulta, incluyendo a menores de edad que tengan cédula y que manifiesten su intención de votar, a que participen en el 'juego', en toda esta fiesta familiar y democrática. Con los jóvenes, la democracia triunfará no sólo en 2012 sino a futuro, brindando la sostenibilidad (institucionalidad) que dé sentido al cambio tan importante que tiene chance de ocurrir.

2. Crear el ambiente y las condiciones para que el triunfador de las primarias sea considerado, desde ese instante, el Presidente y que pueda comenzar a ser el gran facilitador del trabajo conjunto necesario para ganar en 2012. Como facilitador tiene que ser tan neutro que deberá entonces presidir la MUD y encargarse de invitar a todos los actores políticos claves por igual, con amplitud, a conformar los distintos equipos de trabajo electoral, como práctica de conciliación de enorme utilidad para el posterior ejercicio como Presidente de todos los venezolanos (incluyendo a los estebanistas), a partir de 2013.

3. Los que reciban menos votos, podrán integrarse al trabajo electoral y luego al gobierno como parte de ese triunfo que se construirá entre todos.

Uno de los indicadores que nos alertarán sobre la incapacidad de superar nuestra típica tendencia al operativo es el nivel de sectarismo que antes, durante y después de las primarias se manifieste. También si observamos que no se considera clave la mayor participación posible de jóvenes, si quienes estructuran la MUD no quieren que luego de las primarias se les 'mueva la mata' o si los que no lleguen de primero desaparecen de la escena, junto con sus partidos, apenas se divulguen los primeros resultados con tendencias inalterables, sabremos que no se pudo vencer la inercia de ser ciudadanos del país de los operativos, de la grave falta de cultura institucional, del peligroso déficit de pensamiento estratégico...

Cuando venga la próxima primaria, se comenzará otra vez desde cero. Será como si se tratara de una Semana Santa más, con todas sus lamentables estadísticas. Aunque si me lo preguntan, tengo la esperanza de que existe hoy la posibilidad de cambiar y vencer esa inercia.

Sí se puede.

17.3.11

Un Presidente Facilitador

El principal criterio para escoger por quien votar en las primarias, luego en las presidenciales y también en prácticamente cualquier elección, es el de identificar al candidato que sea el mejor facilitador. Facilitar es una práctica que se cultiva cada vez más en los campos gerencial y docente, entre otros. Facilitar es el estilo de liderazgo que mejor se adapta al contexto de sobrecarga de información, hiperdensidad de relaciones y altas velocidades de interacción que caracterizan socialmente al siglo XXI.

Miquilena diría: ¿Y cómo se come éso? Según la Asociación Internacional de Facilitadores la facilitación de un grupo es “...un proceso en el que una persona, cuya selección es aceptable para todos los miembros del grupo, quien es además sustancialmente neutral y no tiene autoridad para imponer decisiones, diagnostica e interviene para ayudar al grupo a mejorar cómo identificar y resolver problemas, y cómo tomar decisiones, de tal manera que se aumente la efectividad del grupo en cuestión.” (traducción nuestra / http://www.iaf-world.org ).

12 años de Esteban en el poder se pueden definir perfectamente como lo contrario a la facilitación, o sea, el sometimiento del Estado y de buena parte de la sociedad venezolana al ejercicio de la dificultación. El dificultador se dedicó sistemáticamente a convertirse en quien monopoliza la toma de decisiones, imponiendo acciones caprichosas que no son fruto de diagnósticos ni de intervenciones para apoyar a toda la sociedad. Por cierto, este dificultador no ha sido para nada neutral en su interacción, con la consecuente pérdida de la efectividad de los venezolanos para identificar y resolver problemas o tomar decisiones conjuntamente. Las pocas decisiones que se toman las hacen quienes lo rechazan... y son las de irse del país (como lo han hecho ya muchos ingenieros, médicos y demás profesionales jóvenes y capacitados) o la de declararse en huelga de hambre ante tanta sordera mezclada con verborrea de este dificultador.

Para los propios estebanistas la participación protagónica ha sido uno de los fraudes más profundos. Basta ver cómo el PSUV sumisamente acoge la decisión del dificultador de proclamarse su candidato presidencial, sin que nadie se atreviera ni siquiera en voz baja a comentar que no debería ser el único posible candidato. Esa sumisión se ha expandido al Estado y explica la lentitud (o la rapidez exagerada) de las respuestas de los distintos poderes y ramas del ejecutivo ante un país que colapsa con conflictos y problemas que se agravan cada día.

El nuevo presidente de los venezolanos, que comenzará su período en 2013, debe ir más allá de un simple cambio de discurso o de ideología. Comenzando por el hecho de que debe sentirse lo más neutral posible para que pueda ser el presidente de todos, tanto de quienes votemos por él como de quienes votasen por el dificultador o por otros. Su capacidad para observar y diagnosticar no debe llevarlo a imponer un plan de ajuste o un nuevo gran viraje que, a pesar de que esté correctamente formulado y bien intencionado, generaría un rechazo esperable de ciertos sectores. Esa capacidad debe por el contrario llevarlo a incorporarnos a todos a ejercer la libertad de crear soluciones y comprometernos a llevarlas eficazmente y eficientemente a la práctica.

Propongo a la MUD que a los candidatos a las primarias los hagan tomar obligatoriamente un curso completo de facilitación y los sometan a una evaluación que muestre el ranking de cuán capaz de facilitar es cada uno de ellos. Esa característica, creo yo, es la que debe recibir el mayor peso a la hora de decidir nuestro voto. Ante un dificultador, el facilitador.

Esa será la propuesta de valor más significativa, por su contraste. La condición de facilitador del nuevo presidente es lo que nos permitirá superar a todos, estebanistas y opositores, la terrible división que padecemos. Es lo que hará posible la entrada de Venezuela en el siglo XXI, el siglo de las tecnologías de información, de las redes sociales y de la participación libre de los ciudadanos en la construcción de un futuro colectivo e individual mejor para todos.

8.3.11

¿Ciudades o Ciudadanos Digitales?

Abrir la carcaza de una computadora y observar las tarjetas de circuitos integrados nos ha hecho pensar más de una vez que estamos ante el bonsai de una ciudad: edificios, calles y plazas de esas ciudades miniatura habitadas por electrones. Luego lo proyectamos fractalmente a otras escalas cuando imaginamos cada computadora conectada en red con muchas otras, en un planeta de urbes digitales donde se producen e intercambian bits intangibles (que significan información, servicios, transacciones, etc.) pero no por ello menos valiosos que lo que se produce e intercambia en las calles y edificios de las ciudades de ladrillo y concreto. Capas de intangibilidad inevitablemente están cada vez más vinculadas con lo que sucede cotidianamente en el mundo tangible.

Y esa vinculación de lo intangible con lo tangible es clave. Computadoras existen desde mediados del siglo pasado y las redes LAN-WAN llevan varias décadas de existencia. También Internet es un fenómeno que dejó de ser reciente, al igual que la telefonía móvil. Sin embargo, la vida tangible continua para grandes mayorías, especialmente en muchas ciudades del tercer mundo, tan mal o peor que hace décadas.

No es la infraestructura digital la que va a resolver por sí sola los problemas. Las computadoras y los celulares son apenas instrumentos o medios que bien utilizados van a contribuir a hacerlo. En la medida en que se cierre la brecha digital y más ciudadanos se incorporen individual y colectivamente al uso de estas herramientas, en esa misma medida podrá darse mejor la integración entre lo intangible de la información, la comunicación y la coordinación de acciones, con la ejecución de proyectos que mejoren la calidad de vida para todos.

Un amigo me decía hace años que si se trajera una copia de la infraestructura de la NASA al país y se colocara en el Nuevo Circo (cuando quedaba allí el terminal de transporte terrestre de Caracas) para que la manejaran los funcionarios de aquí, los problemas continuarían siendo mas menos los mismos. El humanware, más que el hardware o el software, es lo que debemos atender prioritariamente y las herramientas digitales pueden ser útiles a tal fin. La nueva sintaxis de lo digital puede ayudar a que nuestra semántica y sobre todo nuestra pragmática mejore. Por ejemplo, aprender a escribir algo claro y útil en 160 caracteres, tal como lo imponen el SMS y el Twitter, es todo un entrenamiento nada despreciable.

Pero lo que nos sucede en las ciudades no es solamente un problema de eficiencia. Es más, la eficiencia no es el factor más importante, porque si lo fuese nuestro principal objetivo sería simplemente optimizar las soluciones ya conocidas. Creo que nuestro problema es que seguimos aplicando el mismo tipo de soluciones a problemas sin evaluar por qué tercamente persisten y que además, en ciertos casos, se agravan. Si es así, entonces el principal objetivo debe ser la innovación, o sea generar nuevas soluciones que realmente resuelvan los tercos problemas. ¿Que relación podría existir entre el uso de herramientas digitales y la innovación?

Las herramientas digitales nos permiten acceso a la más vasta fuente de información gratuita como lo es Internet donde, con el debido criterio, nuestros ciudadanos pueden descubrir lo que otros ciudadanos en otras ciudades hacen para superar problemas similares. Estas herramientas son también excelentes mecanismos para realizar consultas masivas, convocatorias y demás acciones que apoyen la participación activa de la colectividad. Y tanto computadores como celulares, en manos de los ciudadanos, se convierten en poderosos instrumentos de monitoreo, seguimiento y contraloría social de los proyectos dirigidos a resolver los tercos problemas urbanos de inseguridad, insalubridad, desempleo, congestionamiento, contaminación, derrumbes, etc. Esas tres actividades (conocer, participar y monitorear) combinadas con el uso activo de la imaginación y el diseño, son esenciales para poder innovar.

Es clave ir más allá del e-gobierno incorporando a la gente como e-ciudadanos.

2.3.11

Islas y Océanos

Participando en un debate del artículo “Lenin tenía razón” en el blog de Ignacio (Nacho) De León (http://bit.ly/hVyD7y), el propio Nacho parafraseó algo que escribí, en referencia a Ronald Coase, de esta manera: que las corporaciones son '...islas de planificación en un océano de mercado.' Luego, al relacionar lo que iba surgiendo en el debate con mi área profesional como urbanista, me saltó la metáfora de Nacho como aplicable también a las corporaciones o negocios presentes en las ciudades, en este sentido: son 'islas de mercado en un océano de planificación.' La discusión de capitalismo vs socialismo, competencia vs cooperación, o mercado vs planificación, reducida a una simple escogencia entre extremos es irrelevante o hasta dañina si alguno de los extremos busca heroicamente imponerse en su forma más pura.

Al poder voltear la metáfora, tal como ocurre con las chaquetas reversibles, las corporaciones o negocios pasan de ser islas de planificación, a ser islas de mercado, dependiendo del contexto en el que las coloquemos. Coase en su célebre paper “The nature of the firm” argumentaba que muros adentro, las corporaciones suprimen los mecanismos de mercado porque ningún trabajador negocia a diario con su patrono el salario que va a cobrar, ya que los costos transaccionales de realizar tales negociaciones se harían insoportables para todos. Si suprimir el mercado a esa escala resultaba conveniente ¿por qué no hacerlo en toda la economía? Coase brillantemente argumentó que manejar todo un país como una sola corporación implicaría un nivel de complejidad tal que sólo los mecanismos de mercado pueden resolver eficientemente, prediciendo acertadamente en los años 30 del siglo pasado, que las economías planificadas centralmente fracasarían... tal como ocurrió.

Pero al visualizar los negocios en el territorio y, en particular en las ciudades, nos encontramos con la situación opuesta. Cada empresa, cada negocio, cada ciudadano, son agentes económicos que ofrecen o demandan bienes o servicios y ese encuentro entre oferta y demanda sucede cotidianamente en las calles y espacios telecomunicacionales, como encuentros entre ciudadanos en un contexto urbano. Paradójicamente, el océano de planificación debe ser entonces la ciudad para que funcione bien el mercado.

Si se asume el extremo del socialismo, la cooperación y la planificación pura se destruye el mercado y con él, la complejidad, la eficiencia y la libertad en la sociedad. El otro extremo no es tan grave porque ya vimos que las corporaciones son, en sí mismas, islas de planificación y pueden perfectamente apreciar el valor de planificar ciudades e instrumentar políticas públicas en general. Sin embargo, en una discusión dogmatizada podría llegarse a la posición de los libertarios o de los anarquistas, o de la versión más actual del neoliberalismo conocida como Tea Party, según la cual sólo el ejército valdría la pena mantenerlo como 'asunto público' dejando todo lo demás en manos privadas.

Rescato entonces uno de los planteamientos fundamentales de los pragmatistas clásicos: las ideas son herramientas que nos permiten alcanzar objetivos. Tanto el mercado como la planificación, tanto la competencia como la cooperación, son instrumentos que podemos colocar al servicio de nuestros objetivos. Si políticamente definimos al capitalismo y al socialismo como dos conjuntos disjuntos (hasta cierto punto) de objetivos, ahí están las herramientas para alcanzarlos.

Algunas sociedades dominadas por el liberalismo seleccionan como objetivo al capitalismo. Otras donde la social-democracia es la corriente más fuerte seleccionan al socialismo como su ideal. Pero, en ningún caso, son situaciones extremas como las de Corea del Norte o Cuba en las que predomina el dogmatismo personalista que convierte a esos países en versiones pesadillezcas de Disneylandia al insistir sus autoridades en construir y gerenciar sus países, y en particular sus ciudades, como parques temáticos.