Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

26.5.09

Led(i)ezm(o)

En francés se dice “dime” pero la palabra Ledezma, parecida a una especie de afrancesado “Le diezmo”, sirve para acordarnos de lo que cada habitante de Caracas debe aportar para mejorar nuestra ciudad.
Años de aplicar la célebre máxima guerrerista de “divide y vencerás” le impiden a los partidarios del gobierno nacional impulsar un trabajo conjunto a favor de toda el Área Metropolitana de Caracas. De hecho, el anterior Alcalde Metropolitano se mostraba henchido de emoción, cuando excecraba y despreciaba a alcaldes que no eran de su partido en las poquísimas reuniones a las que los invitó. Pero no se quedó allí, Barreto aplicó la máxima hasta con su propio compañero de partido, el alcalde Bernal, y demostró que también existe la posibilidad de un “divide y perderás”.

Por supuesto, todos los caraqueños perdimos oportunidades de mejorar nuestra deteriorada calidad de vida, pero sobre todo Barreto fue uno de los que más perdió al no ser propuesto para su reelección y, además, porque Aristóbulo, el nuevo candidato de su partido, perdió con Ledezma.

A Ledezma hoy en día no lo dejan trabajar. Le crean una Ley que desmembra su despacho y le resta recursos (esa es la parte perversa de esa ley, no el hecho de que exista una recién nombrada jefa de gobierno del Distrito Capital, una especie de ministra para la zona donde se ubican los poderes públicos nacionales quien, como todo ministro, es nombrada a dedo) para que no pueda ejecutar su labor como gran coordinador de la ciudad. Es otra vez el “divide y perderás” para que los habitantes de esta disminuida ciudad continuemos perdiendo.

Pero no tenemos por qué creer que inevitablemente deba ser así. Ledezma sigue siendo una oportunidad para mejorar Caracas. Si su problema es falta de recursos, entonces los caraqueños debemos crear las condiciones para subsanar ese déficit. Un pequeño “Le Diezmo” mensual aportado por cientos miles de caraqueños, comenzando por quienes votamos por él, puede contribuir significativamente a dotar a Ledezma y su equipo de recursos para que Caracas mejore.

También el trabajo voluntario por Caracas puede convertir a la Alcaldía Metropolitana en una gran gestora de bienestar colectivo. En el sitio web del Instituto Metropolitano de Urbanismo existe un mecanismo para registrarse como voluntario (ver http://www.institutometropolitanodeurbanismo.com/?sec=6) y comenzar a trabajar en distintas áreas de acción. “Le Diezmo” y el trabajo voluntario son estrictamente complementarios. Difícilmente se podrá lograr algo si se dispone de sólo uno de los dos, o peor, de ninguno. Ambos son necesarios para concretar desde la Alcaldía Metropolitana profundos cambios que mejoren la ciudad.
Mejorar la movilidad, los espacios públicos, la seguridad, la cultura, etc., le permitirán a Caracas dar el ejemplo de cómo los venezolanos podemos juntos hacer realidad un país sin exclusiones, en paz y que desarrolle todo su potencial. Dos instancias de coordinación serán necesarias: una en la que Ledezma se reúna con Jacqueline Farías y Henrique Capriles para decidir sobre asuntos a nivel Estadal; y otra donde se reúna con Jorge Rodríguez, Emilio Graterón, Carlos Ocariz, Myriam Do Nascimento y Gerardo Blyde para decidir sobre asuntos  locales pero de impacto metropolitano.

Las iniciativas de la Autocracia del Siglo XXI han sido de “arriba” hacia “abajo” y excluyentes. Demostremos rápidamente y antes de 2012 que ésa no es ni la única, ni la mejor manera de impulsar políticas públicas exitosas. Los ciudadanos de Caracas podemos, ante tanta división, exclusión y abuso que emana del Poder Nacional, dar una respuesta efectiva basada en nuestra propia participación ciudadana, sin caer en la tentación de señalar a la nueva Ley del Distrito Capital como excusa de que nada se puede hacer (es verdad que ha sido un fuerte golpe para Ledezma pero éste sigue vivo y con posibilidades de hacer mucho en esta ciudad tan abandonada).

Así como en las marchas hemos gritado que estamos allí por nuestra propia iniciativa y no porque nos llevaron en autobús y nos pagaron, una acción colectiva y socialmente impactante sobre nuestra ciudad demostrará, desde la Alcaldía Metropolitana, que existe otra forma mejor de gobernar el país distinta a la autocrática: la de un gobierno amplio que estimule la participación libre, plural y democrática de todos los venezolanos, sin exclusión.

18.5.09

“X” L.T.L.

Más o menos 6 años atrás funcionarios del gobierno y seguidores del Presidente entonaban con desbordante alegría la estrofa “Chávez Los Tiene Locos” (“X” L.T.L.). Hoy, el argumento más fuerte que ese mismo grupo esgrime a favor de cerrar Globovisión es que su línea editorial atenta contra la salud mental de los venezolanos. La KGB ni cantaba ni daba razones antes de enviar directo al manicomio a cualquier disidente de la Revolución Soviética.

Los miembros de una secta pueden llegar al extremo de despreciar (e incluso querer eliminar) a todo aquél que no comparta fervorosamente su culto. Pero los jerarcas de la secta lamentablemente asumen la responsabilidad de convertir ese resentimiento en algo concreto y realizable. En el caso de la Unión Soviética “...Millones de personas fueron aniquiladas en los años 20 por contrarevolucionarias y decenas de millones en la década de los 30 por enemigos del pueblo... El apogeo del monstruo fue a comienzos de los años 50 cuando, bajo mando del temeroso Lavrenti Beria, contaba en sus filas con los verdugos de GULAG, espías y soplones en cada casa y tenderete, policías municipales en todas las ciudades y pueblos rusos y agentes en el mundo entero... En 1967 fue creado el tristemente célebre quinto departamento dedicado a la lucha contra la disidencia política. Controlaba asimismo las secciones especiales de los manicomios para los adversarios del régimen. La lógica de aquel entonces era muy simple: sólo un loco puede pronunciarse contra el comunismo, así que ¡bienvenido al manicomio!” (1).

El intento de implantar la Ley Sapo, las acciones amedrentadoras de grupos violentos, las amenazas directamente lanzadas por el Presidente y el desconocimiento, por parte de nuestro sistema judicial, de las sentencias de la Comisión de Derechos Humanos de la OEA son señales de que la Libertad de Expresión, junto a otros derechos, se encuentran en peligro a pesar de estar garantizados por la Constitución vigente en Venezuela. No existe comunismo sin dictadura y no hay dictadura que aguante un clima de libertad de expresión. Si hay ataques o intenciones de eliminar nuestra libertad de expresión es porque el sistema apunta a convertirse sin ningún pudor en una dictadura militar más y si da ese paso se acercará (al atacar también la propiedad privada, la educación plural, etc.) al comunismo.

Desde el punto de vista de las sectas comunistas sólo los locos se opondrían a la realización de esa “nueva sociedad”; sólo los locos querrían tener sindicatos en empresas que ahora sí “son del pueblo”; sólo los locos se plantearían hacer elecciones cuando existe un “único” partido que es el del pueblo, o estar en contra del “dedo del pueblo” que designa a los funcionarios que hagan falta. Burgueses, pitiyankis, escuálidos, etc., son sinónimos de contrarrevolucionarios y de enemigos del pueblo, o sea, de no-miembros de la secta y, por lo tanto, sujetos a eliminación por ser simples estorbos.

Es curiosa la estratagema de guerra psicológica que aplica el gobierno en Venezuela. El periodista Aldo Rodríguez escribía, el 26/10/2002, para la BBC que “...los partidarios del presidente Hugo Chávez bailan en las calles de Caracas desde el jueves al grito de "Chávez los tiene locos" (2); era la época de los militares en la Plaza Altamira, epítome de la era de la antipolítica que se inició en el país a partir de 1992. Un poco más de 6 años después, el mismo gobierno insiste en destruir los esfuerzos hechos, sobre todo por la oposición, para zafarse de la camisa de fuerza de la antipolítica y ahora argumenta que “Globovisión los tiene locos” (“X” L.T.L.) a ellos los del gobierno y por lo tanto va a penalizarla o incluso cerrarla.

La situación es muy delicada. Si perdemos la Libertad de Expresión, la democracia se colocaría en situación de riesgo y la barbarie militarista se sentiría con más fuerzas para dominar todo a través de una dictadura. Los autoproclamados defensores de la soberanía se convertirían en los verdugos de la patria, rompiéndola en pedazos, porque cada acto clandestino en dictadura sería un pedacito de luz de la sociedad democrática que alguna vez fuimos, mientras que la monstruosa secta estaría a sus anchas para seguir despilfarrando recursos y fundir al país con otras realidades oscuras todavía más sectarias como la cubana, la iraní o la coreana del norte.

La mala noticia para el gobierno es que nada de éso podrá hacerlo, ni legal ni legítimamente, mientras esté vigente la Constitución de 1999. Todo gobierno que se coloque fuera de los límites constitucionales, se expone a ser sustituído por cualquier vía. Y éso será lo que hará el pueblo venezolano.

(1)http://revista.libertaddigital.com/renace-el-fantasma-del-kgb-1275758706.html
(2)http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_2364000/2364165.stm

12.5.09

Al buen samaritano caraqueño

Hace un par de días tuve la experiencia de haber sido ayudado por un buen samaritano caraqueño. No sé su nombre. No lo conocía ni me conocía, pero me ayudó oportunamente y sin querer aceptar nada a cambio. Estoy profundamente agradecido y conmovido por su compasión y desprendimiento.

Sí. Tuve señales de que algo así podría ocurrirme pronto y ocurrió este lunes pasado. La batería de mi carro ya estaba por cumplir 3 años, pero el “ojito” seguía verde y, según, hasta que no se volviese rojo no tenía por qué cambiarla. Pero la sulfatación de uno de los bornes, el poco ímpetu del encendido y, sobre todo, porque estuve quitando y poniendo durante el pasado fin de semana largo, el cable de un borne para que no perdiera carga al estar estacionado, ya que tuve una falla que hacía que se quedaban encendidas las luces de los stops...

Pues el carro se me apagó justo en un sitio donde no podía volver a prenderlo empujado (es sincrónico). El sitio donde me accidenté era parte de un “camino peligroso”, como el que se menciona en la parábola de Jerusalén a Jericó (aunque por ser muy temprano en la mañana la cantidad de transeúntes me hacía percibir que su peligrosidad se reducía en alguna medida). Mis pasajeros continuaron a pie para llegar lo antes posible a su destino (excepto uno que iba mas lejos – hablo de mis hijos). Mientras me preguntaba qué hacer sin encontrar respuesta...  un carro se detiene y la persona se baja, con mucha determinación, a ayudarme. Era un tipo relativamente joven en short, franela y chanclas. Le digo que puede ser la batería y me dice que va a sacar la de él para conectarla y prenderlo. Lo hace y no prende de inmediato porque estaba “ahogado” en gasolina como consecuencia de haber yo “chancleteado” en exceso para que prendiera.

Pero un poco después re-intentamos y prendió. Sin apagarlo desconectamos su batería, colocamos la mía (que luego de ésto la fui a cambiar, por supuesto y, por cierto, la nueva la conseguí a más del doble de lo que me había costado la anterior) y al conectar la de él en su carro, pienso en darle algo de plata. Antes de que dijera o hiciera nada me dice: “No me vaya a dar nada. Me paré a ayudarlo porque soy de aquí y yo sé que ésto es candela”. Le dí las gracias, nos despedimos y continué mi trayecto.

Mientras voy en el carro me doy cuenta de que no sé su nombre. También me doy cuenta de que la ciudad no es totalmente cruel como típicamente nos la imaginamos. Haber sido ayudado por un compatriota totalmente desconocido fue tanto obra de él como de Él.

Agradezco profundamente al Cielo lo que ocurrió, así como agradezco la compasión y generosidad que un desconocido me brindó impecablemente. Que el universo le proporcione en abundancia lo que hizo por este desconocido de quien no aceptó sino las gracias. Que yo recuerde siempre este gesto y que valore lo que significa ser un samaritano, el que Jesús menciona en su parábola, o sea, un ser humano que sabe cuándo se encuentra a un prójimo para “amarlo (ayudarlo) como a sí mismo”: prójimo es aquél que uno encuentre herido (o quien pueda llegar a estarlo si se queda en la situación de riesgo en la que se encuentra).

7.5.09

La Ola

Esta película alemana (Die Welle, 2008), cuyo título traducido es La Ola, nos muestra lo relativamente fácil que resulta desarrollar una autocracia. Un grupo de adolescentes es “fanatizado” por un profesor que tiene el “loable” propósito de explicarles pedagógicamente cómo operan las autocracias. La situación se complica, se torna fuera de control y termina en tragedia.

Al principio los estudiantes no creían que, luego de haber pasado por la autocracia hitleriana, en Alemania nadie volviera a comportarse fanáticamente. El profesor decide demostrarles, en vivo, cómo los autócratas utilizan fórmulas efectivas para lograr sus objetivos de control y dominación. Establece una nueva forma de estar en clase a través de aplicar normas disciplinarias y amonestar directamente a quienes no respeten esas normas, pero a la vez combinándolo con atender a los más tímidos o torpes de la clase, hasta lograr demostrarles lo beneficioso que resulta someterse a una autoridad única. Ese sometimiento crea una sensación de igualitarismo e identidad que los lleva a querer darle un nombre al grupo (entre distintas opciones votan y escogen “La Ola”), ponerse un uniforme y hasta hacer una especie de saludo moviendo un brazo en forma de ola.

Los estudiantes se sienten eufóricos por pertenecer a “algo” y deciden mostrarse ante el resto del liceo y en la ciudad como miembros de “La Ola”. Eso genera reacciones internas de  “disidentes” quienes son discriminados o neutralizados, mientras que externamente entran en conflicto con otros grupos como los “anarquistas” tan fanáticos como ellos. En un partido de water-polo se arma una pelea y el profesor decide acabar el dia siguiente con el experimento. En esa última reunión decide dramatizar la expulsión o castigo a un “disidente” del grupo para ilustrar un punto extremo al que puede llevar el fanatismo y justo en ese momento, les pide que se den cuenta de lo locos que se han vuelto y que deben acabar con “La Ola” ya.

Pero es demasiado tarde. Un estudiante se siente tan defraudado que saca un arma y termina matando a un compañero para luego suicidarse. Al profesor lo apresa la policía y los estudiantes despiertan de la horrible (y alguna vez también agradable) pesadilla de haberse creido mejores, simplemente por haberse sentido parte de un grupo uniformado y disciplinado, conducido por un líder.

¿En qué pueden haberse convertido la Fuerza Armada, PDVSA, los distintos ministerios, los beneficiarios de las misiones y los seguidores del presidente, luego de tanto tiempo aplicándoles una fórmula autocrática tropicalizada que llaman “Socialismo del Siglo XXI”? ¿Cuánta violencia, muerte y discriminación ha ocurrido y seguirá ocurriendo en el país, gracias a la fanatización de un grupo tan numeroso de venezolanos? ¿No es violatorio de principios constitucionales y leyes nacionales ejercer autocráticamente el gobierno de la manera como ocurre en Venezuela?

Es estrictamente necesario ponerle límites a este gobierno antes de que sea demasiado tarde.