Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

19.7.06

El pensamiento pragmático del profesor Cipolla


Gracias a un artículo de D. Fontiveros (El Nacional – 09/07/2006), pude encontrarme recientemente con el tratado “Leyes básicas sobre la estupidez humana” de Carlo Cipolla, un economista italiano que fue profesor emérito de UC Berkeley hasta finales del siglo pasado. Sin conocer todavía la extensa obra escrita de este profesor, leyendo su irónica descripción de la leyes que rigen la estupidez humana pude detectar claramente características de pensamiento pragmático, lo cual me permite agregarlo a mi lista de autores pragmatistas contemporáneos, que considero indispensable para moverse con agilidad y sentido en este siglo XXI.

El profesor Cipolla comenta 5 leyes de las cuales propongo que nos concentremos por ahora en la 3ª: “Estúpido es todo aquél que causa pérdidas a una persona o a un grupo de personas, mientras que para sí mismo no genera ningún tipo de beneficio y, en ocasiones, se auto-genera perjuicios.”  Esta ley surge de visualizar las consecuencias de nuestros actos, tanto en los demás como en nosotros mismos. Este es un primer rasgo pragmático ya que esta corriente de pensamiento recomienda que concentremos nuestra atención en las consecuencias de lo que hacemos, más que en las causas, explicaciones o intenciones con las que lo hayamos hecho. Y esta ley nos ayuda a detectar otros tipos de actos, o tipos de personas, tal como podemos verlo en el siguiente gráfico:




En este gráfico “E” significa Estúpido, mientras que “B” es Bandido, “D” Desgraciado o Sin Remedio e “I” Inteligente.

Sorpresivamente nos encontramos así con esta elegante definición pragmática de Inteligencia: es lo que hacemos que nos beneficia a nosotros mismos y que también beneficia a los demás. Justamente, lo opuesto a lo que la 3ª Ley define como Estupidez.

Las otras dos categorías son también muy útiles para darnos cuenta de lo que podemos estar haciendo. Por un lado, los Bandidos son los que se benefician mientras nos perjudican a los demás; y los Desgraciados son los que benefician a los demás sin recibir nada o incluso perjudicándose a sí mismos.

Al conocer este brillante planteamiento del profesor Cipolla, fue impactante observar cómo a lo largo de mi vida he recorrido las distintas casillas y, sobre todo, darme cuenta de que sólo tengo a mi favor la capacidad de reflexionar antes de emprender una acción… porque la 2ª Ley reza: “La probabilidad de que una determinada persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica que tenga esa persona.” No es el nivel educativo, la experiencia, la edad, el sexo, la raza, la nacionalidad, la religión, etc. lo que explique que podamos evitar la estupidez. Es casi como un pecado original que requiere como una especie de contínuo bautismo de reflexión sobre nuestros actos.

Sin duda que el profesor Cipolla, al compartir su reflexión con nosotros, realizó un acto muy inteligente y además nos facilitó una herramienta para la vida, lo cual nos permite atribuirle una segunda característica pragmática a su enfoque. Los pragmáticos consideran que las ideas son herramientas y que pueden ser útiles en la medida que podamos utilizarlas para conseguir lo que queremos. Las ideas no deben tomarse como dogmas ni postulados que debamos obedecer ciegamente, sin pensar en qué nos benefician.

Como estamos en Venezuela en pleno año electoral, invito a mis compatriotas a que reflexionemos sobre nuestras diferentes posturas a la luz de los planteamientos del profesor Cipolla. Veamos preguntas tales como:

¿Qué tipo de consecuencias tiene para mí y para los demás (el país como un todo) el abstenerme o no de votar en las elecciones presidenciales el 3 de Diciembre de 2006?

¿Qué tipo de consecuencias tiene para mí y para los demás (el país como un todo) votar o no en las primarias de la oposición el 13 de Agosto de 2006?

¿En que casilla del cuadro basado en la 3ª Ley ubico a cada candidato presidencial, o sea, en qué me beneficia o perjudica y en qué se beneficia o perjudica él o ella siendo candidato y luego, quizás, Presidente de Venezuela?

Hay una reflexión sobre lo que el profesor Cipolla plantea que nos puede dejar un tanto perplejos: para la sociedad los Estúpidos vienen a ser los peores, los más destructivos, más que lo que puedan llegar a ser los Bandidos, porque éstos hacen por lo general que lo valioso cambie de manos, pero al menos no lo destruyen. Igualmente, los sacrificados (Desgraciados o Sin Remedio) quienes sólo piensan en el beneficio para los demás… no son los mejores, porque no hacen que se cree tanto valor como lo que ocurre cuando los Inteligentes actúan conduciendo una empresa, una institución o un país.