Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

22.6.10

Frames podríos y ponchaos

El enmarcar (o framing) que plantea George Lakoff como estrategia comunicacional para lograr triunfos contundentes en cualquier enfrentamiento verbal, ha sido innegablemente una de las fortalezas de Esteban y, lamentablemente, una de las debilidades de la Oposición. Hacer un frame es redefinir un asunto de tal manera que sus componentes son comprendidos de la manera más conveniente para quien se adelante con ese frame. Lakoff dice que en USA la retórica la maneja mejor la derecha que la izquierda y por éso se le hace más fácil triunfar en debates y en muchas elecciones. Extrañamente aquí, Esteban (¿será de derecha?) es quien lleva normalmente las de ganar.

Pero a veces los opositores logran imponer frames por carambola. Por ejemplo, el término PuDreVAL crea un frame que Esteban y su equipo no han podido eludir. La gestión en materia de manejo de alimentos por parte del Estado ha quedado enmarcada y no importa que se quieran usar términos como vencido o no conforme, todo suena (y huele) a podrido. Desde el punto de vista ciudadano es un triunfo la reacción ante ese irresponsable uso de los sagrados recursos públicos (como diría Mockus).

Igualmente, en los inicios de la crisis eléctrica, que no parece haber concluído todavía, en un Caracas-Magallanes justo detrás de Home, aparece el famoso 1, 2, 3, Tás Pon Chao (los 3 problemas con Agua, Electricidad e Inseguridad). Tremendo frame! Esos 2 frames relativamente recientes son excepciones que confirman la regla. La Oposición no ha estudiado a Lakoff y es urgente que lo haga.

Ante un campeón del framing como Esteban, lo peor que puede hacerse -según Lakoff- es comentar los frames que lanza, incluso los comentarios críticos hacen más fuerte a cualquier frame. De hecho, Esteban es un frame en sí mismo. Tanto así que hasta los frames PuDreVAL y Tas Pon Chao surgen gracias a sus obras, errores u omisiones.

Crear frames significa tener iniciativas. Implican proactividad y requerirán muchas acciones concretas por parte de la Oposición. Cuando recorro El Bosque, La Florida o Las Palmas y observo las sedes de Copei, Podemos, AD, Un Nuevo Tiempo o el MAS, normalmente sólo muestran algo de actividad los lunes o en épocas de candidaturas. Quedo con la sensación de que la Oposición no se está dedicando a la continua producción de frames. Los resultados políticos durante 11 años demuestran justamente que los esfuerzos no han sido suficientes.

Por el contrario, Esteban no parece descansar nunca y su capacidad de crear frames, particularmente burlistas y agresivos, logran llamar la atención especialmente de los opositores y, sobre todo, de los medios de comunicación. Esa capacidad puede aprenderse y la Oposición debería traerse al mismo Lakoff para que sea él quien los entrene en esta materia. Mientras antes eso sea, mejor, y tanto mejor si es para utilizar esos nuevos conocimientos durante la campaña electoral que se avecina.

17.6.10

To NINI or not to NINI

La existencia real o no de los NINIs se ha convertido en una polémica que ocupa parte importante de la energía intelectual disponible en el ambiente político venezolano. Más allá de una respuesta directa a la pregunta ¿Existen los NINIs?, prefiero ocuparme de la naturaleza misma de la pregunta. Es una pregunta que hace referencia a la verdad como representación, suponiendo una realidad sólida que existiría independientemente de nosotros como observadores.

El positivismo clásico sigue siendo parte integral de la formación universitaria venezolana, mucho más si los intelectuales tienen un buen tiempo de haberse graduado. La reflexión que trae en los 80 el postmodernismo y, mucho antes, la de los filósofos que como Nietzsche o James criticaron al racionalismo de Kant y al Cartesianismo en general, no parece haber sido digerida por nuestros analistas. Continuamos asumiendo que es perfectamente posible observar la realidad con un ojo neutro que la registre objetivamente tal como es.

Ya ni siquiera la Física, y las ciencias duras en general, están a salvo de preguntarse cómo influye el observador sobre lo observado. El determinismo estructural que normalmente apuntaría a describir objetivamente el comportamiento futuro de cualquier sistema, se ha bajado de esa nube y con humildad acepta que sólo puede suministrar conjeturas o escenarios entre los cuales podría moverse el sistema descrito. Pero no se trata solamente de un asunto de probabilidades, las mismas conjeturas divulgadas pueden influenciar lo que termine ocurriendo, mucho más si se trata de sistemas sociales donde analistas y analizados coexisten e interactúan.

Por eso la pregunta ¿Existen los NINIs?... no es lo importante. Lo que debemos es preguntarnos si utilizar la categoría de NINIs en el análisis nos resulta conveniente, no solamente para comprender mejor el comportamiento electoral de los venezolanos, sino para ganar la próxima elección. Si bien es cierto que los resultados electorales desde 1999 muestran una polarización entre partidarios y opositores del gobierno chavista, porque políticamente no existe una masa de votos ubicada al margen de dicha polarización, no menos cierto es que en sus mentes y corazones muchos venezolanos no se sienten tan polarizados y son capaces de producir resultados nacionales distintos a la norma como el del triunfo de la oposición en el referendo de 2007.

Creo que el NINI es un votante utilitario. Vota según su conveniencia. Es tan racional que no se fanatiza a priori y es capaz de prestar atención a los mensajes de la campaña electoral para ver qué hay de nuevo. Si los mensajes le hacen click, votará a favor de lo que percibe como más conveniente para sí mismo.

No creo que votarían por algo que consideren beneficioso solamente para el país en general o para otros que no sean ellos mismos. Ese individualismo los hace más cercanos a una clara opción de derecha y éso puede favorecer a la oposición. El juego no se acaba hasta que se termina y hay chance de que gane una mayoría pluralista y democrática en la Asamblea.

10.6.10

La Re-Privatización por venir

El Socialismo del Siglo XXI fracasó. Su limitada visión de solamente gastar dentro y fuera del país, sin ocuparse de la inversión y la productividad, lo conduce a un total colapso económico que llegará más temprano que tarde. Sin mencionar el colapso moral encarnado por socialistas que, además de ser pésimos gerentes públicos, se han convertido hipócritamente en flamantes millonarios, ocupados más de disfrutar de su riqueza o fama que de hacer bien su trabajo.

Estatizar la economía al extremo sólo garantiza una peor calidad de vida para los venezolanos. Es una ilusión creer que el Estado puede hacerlo todo bien, mucho menos si debe ocuparse simultáneamente de todo. A menos que se impidan las elecciones libres, la mayoría de los venezolanos votará por un cambio de sistema que permita corregir el rumbo hacia el barranco; o el cambio podrá venir antes, si se produce una huída de los irresponsables al exterior por miedo a ser atrapados en medio de una indignación generalizada.

Pero no tenemos que esperar a que cualquiera de esos escenarios suceda para prepararnos ante la nueva etapa que nos tocará vivir como país. Es más, sería tan irresponsable como lo que hace el actual gobierno, el que ante un colapso previsible no tengan claro qué deberán hacer los que integren un nuevo gobierno. Una de las medidas más sanas será re-privatizar industrias y actividades que insólitamente han sido transferidas al Estado durante esta última década, en lo que ha sido el programa más ambicioso de desinversión que país alguno haya hecho en contra de su propio desarrollo.

Pero esa re-privatización por venir debe diseñarse tomando en cuenta el contexto actual. Sería ingenuo creer que exitosos procesos de privatización de los 90s pudiesen replicarse, sin incurrir en graves errores sobre todo por la resistencia que pueda presentarse ante éstos. Es más, el uso del término Privatización puede ser en sí mismo un error y habría que buscar una mejor manera de definir la necesaria desestatización de la Economía.

Casi década y media de chavismo dejará huella. Uno de los aspectos más importantes que quedará es el deseo de que (la riqueza de) Venezuela sea de todos. El Estado era, en teoría, la mejor representación posible del país como un todo, pero su manejo sectario, caprichoso e irresponsable por parte de los actuales gobernantes ha demostrado que éso ya no es posible.

Debemos devolverle al Estado su rol de árbitro de la Economía y apartarlo de la participación directa en la producción de bienes y servicios diversos que pueden perfectamente pertenecer a la esfera de empresas privadas o de cooperativas. Así no solamente habrá muchos menos problemas como los de la comida podrida en contenedores, sino que tendremos fuera del juego al competidor más desleal posible. Actualmente es como si el árbitro de un juego de fútbol decidiera patear el balón, patear canillas y meter goles, al mismo tiempo que sigue sacando tarjetas amarillas y rojas a cualquiera menos a sí mismo. ¿Qué clase de juego es ése? Estamos realmente fastidiados de los metiches, mediocres y tracaleros que se creen jugadores y árbitros al mismo tiempo.

Es imperativo crear la institucionalidad que sustituya esa falta de representatividad del Estado. Debemos crear un Fondo de Activos Venezolanos, vinculado al Estado pero autónomo y protegido de los vaivenes políticos, que vele por la mejor administración de lo que actualmente siendo propiedad pública, pasará a funcionar como empresas privadas en las que todos los venezolanos seremos co-propietarios junto a los trabajadores directos y junto a los inversionistas que proporcionen mercados, tecnologías y gerencia. Ejemplos como lo hecho en Noruega con los ingresos petroleros extraordinarios pueden ser excelentes referencias.

Ese Fondo de Activos Venezolanos deberá entregarnos dividendos a todos los venezolanos por igual y para ello deberá estar gerenciado por los mejores especialistas financieros que tenga la Nación. Igualmente las empresas cuyas acciones constituyan activos de ese fondo deberán estar en manos de trabajadores e inversionistas que las hagan cada vez más productivas y exportadoras, comenzando por PDVSA. Llegó la hora de eliminar la influencia político partidista que tanto desorden e improductividad le ha traído a PDVSA.

Esto, aunque no lo parezca, es un tema para la MUD. La Unidad de los venezolanos debe ir más allá de la circunstancia electoral. Necesitamos urgentemente imaginarnos un nuevo país para poder comenzar desde ya a prepararnos para construirlo. Me refiero por supuesto a un País de Primera, como lo plantea acertadamente el Dr. Roberto Smith Perera.

2.6.10

Rojo: humildad y humillación

Por muchas razones el gobierno escogió al rojo como su color preferido. Los Diablos de Yare, el Comunismo, la Realeza, los Semáforos y los Avisos de Peligro pueden estar entre ellas o porque simplemente es bonito y atractivo. Pero el asunto es que lo han convertido en un humillante uniforme para funcionarios públicos de todo nivel, desde ministros hasta obreros.

Cuando veo personas con franelas rojas que barren calles y autopistas siempre pienso en que no está mal ese color porque destaca a la persona y eso ayuda a prevenir accidentes. Pero, también veo a empleados de oficinas públicas que no necesitan ese color para estar sentados detrás de una computadora. Mucho menos los ministros o el mismo presidente de la república.

En los casos innecesarios el color pasa a ser un distintivo sectario, un símbolo de pertenencia al grupo que tiene el poder, una manera de gritar 'soy guapo y apoyao'. Pero entre las casi 3 millones de personas que trabajan directamente en el Estado existen, digamos, distintos grados de vinculación ideológica con el PSUV como partido de gobierno y no todos quieren lanzar ese grito, sobre todo quienes ignoran lo que significa ser marxista o, sabiéndolo, no lo son. Por supuesto, también existen los que sí quieren hacerlo, como aquellos de buena fé que creen en esos postulados, o quienes por interés se hacen pasar hipócritamente por marxistas mientras amasan fortunas aprovechando la ventaja comparativa de estar enchufados.

Son humildes quienes llevan el rojo como parte de las condiciones que les permiten desempeñar su trabajo con seguridad y honestamente, como un bombero o un trabajador de una vía, indistintamente de su grado de vinculación con el PSUV. Pero el resto de los funcionarios públicos honestos son humillados porque rojo significa hoy en día muchas otras cosas: comida podrida, apagones, inseguridad, desempleo, irrespeto a los derechos humanos (por ejemplo, a F. Brito), retrasos o aceleraciones procesales, abuso de poder, inhabilitaciones, despilfarro de recursos, déficit de viviendas, pérdida de soberanía, llamados a la guerra, etc.

En la campaña electoral para el 26S se intentará volver a asociar el rojo con repartición de comida, electrodomésticos, becas, etc., en vastas zonas populares. Como le decía sabiamente Ocariz a la gente en Petare 'agarren pero después voten por el cambio' y así lo hicieron. Con tanta pelazón, es absurdo apostar a un estoicismo masivo.

Lo mismo puede hacerse con el rojo. Si te obligan a humillarte usándolo, llévalo sólo por fuera pero adentro cuida tu fuerza para votar por el cambio que crees que el país necesita: leyes que hagan valer los valores consagrados en la Constitución vigente como son libertad, seguridad, honestidad, propiedad, soberanía descentralización y reconciliación entre todos para trabajar juntos por una Venezuela cada vez más justa y más próspera.