Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

14.6.18

¿Se pueden reconciliar las posiciones políticas de la oposición ante un régimen forajido?

Intentar entender el panorama político actual en Venezuela es una tarea necesaria, pero en extremo difícil (al menos para mí). He buscado orientarme escuchando y leyendo a diferentes analistas. En resumen encontré que existen dos enfoques aparentemente irreconciliables: por un lado, quienes proponen ser estratégicos y no plantearse la lucha como del bien contra el mal; y, por otro lado, quienes aseguran que se trata efectivamente de una lucha del bien contra el mal, en la que toda estrategia que no tome en cuenta esa naturaleza de la lucha, no podrá triunfar.

El enfoque estratégico
Analistas muy preparados invitan a apartar de las consideraciones políticas el tema moral. "Nadie es 100% puro o decente, si depende de eso jamás podrá haber cambio" me decía mi amigo @ferinconccs recientemente. "La política trata del poder, y se juega sobre distintas concepciones del bien y de cómo distribuir el poder" me respondió via DM mi respetada @cocap hace unos días. Si bien son irrefutables estas frases, me quedaba la duda de si son aplicables en casos de regímenes dictatoriales o, aún peor, en casos de estados forajidos y fallidos.

Una manera de ubicarme en algún punto del eje estratégico fue definiendo los extremos: por un lado estaría la antítesis de lo estratégico que sería el principismo. Es lo que sucede cuando se está dispuesto a asumir el máximo sacrificio antes que ceder. Es como la frase "patria socialista o muerte" que alenta la lucha de los más radicales. Por otro lado, en el otro extremo estaría la resiliencia. Es la actitud para lograr sobrevivir, condición necesaria para alcanzar la victoria o el éxito en lo que nos propongamos. Es como la frase "hay que buscarle la vuelta" que nos lleva a identificar con claridad las fortalezas/debilidades que tenemos y las oportunidades/amenazas que toda situación contiene. Ser estratégico es necesario, pero me luce insuficiente.

Si un analista plantea solamente lo estratégico, en exceso o en defecto, creo que corre importantes riesgos. Por exceso podría terminar "durmiendo con el enemigo" en una actitud de servidumbre voluntaria o colaboracionismo. Por defecto, por principista, podría convertirse en el peor de los azotes, en permanente cacerías de brujas, impidiendo un cambio hacia mejor.

El enfoque moral
Aunque haya distintas concepciones del bien, me luce indispensable partir de alguna de ellas. Sin una referencia de lo que es bien y mal, las estrategias no superarían el nivel táctico y se convertirían en juegos desgastantes y rutinarios. El profesor Erick Del Búffalo plantea distinciones como la siguiente: "Aquello que acertadamente se suele denominar como falsa oposición no es simplemente un grupo de cómplices, corruptos, pusilánimes e ingenuos. Es un bloque político que tiene intereses históricos.  Ellos tumbaron a CAP II y abrieron las puertas del infierno." Si bien no comparto totalmente la manera como el profesor plantea esa distinción moral (menciona al infierno), es interesante preguntarse si existe una falsa oposición. Más allá de la referencia a CAP II, la falsa oposición podría ser el conjunto de personas y organizaciones que rechazan al régimen actual porque no es un verdadero chavismo y no está, por lo tanto, funcionando bien. Considerar aliados para un cambio político a quienes quisieran resucitar a Chávez es un error estratégico enorme que impide construir el cambio político, porque la idea de bien que los guía es incompatible con nuestra idea del bien. Mucho peor es agregar a ese grupo como una fracción más en la división de la oposición. Es el chavismo el que está dividido en enchufados (que quieren conservar el status quo) y descontentos (que quieren un cambio pero hacia un chavismo que funcione bien). De allí que el lema de Maduro es "Juntos todo es posible" dirigido obviamente a un chavismo dividido.

Los extremos de un eje moral son obviamente el del bien y el del mal. Si solamente nos movemos sobre ese eje, con nuestra idea que tengamos sobre el bien y el mal, no lograremos abandonar una visión principista y, aunque tengamos claro qué es para nosotros el bien, solamente retardaríamos los cambios por no ser suficientemente resilientes y flexibles.

Si combinamos ambos ejes o enfoques podemos ver mejor lo dicho hasta ahora, en el siguiente gráfico:



Esta combinación de lo estratégico y lo moral nos abre la posibilidad de superar esas discusiones sobre si el asunto político es solamente estratégico o solamente moral. Es posible que la discusión migre hacia quién se ubicaría en cada uno de los cuadrantes. Quizás sea complicado ponerse de acuerdo en una distribución por cuadrantes, pero en todo caso sería una discusión un poco más interesante.

A riesgo de herir algunas suceptibilidades, me atrevo a hacer un ensayo de distribución por cuadrantes que por supuesto espero lo tomen cum grano salis como solamente una primera aproximación al asunto:



A manera de conclusión provisional, quiero afirmar que la mayor parte de la oposición está unida pero no se siente unida. Quienes por exceso principista, o por exceso de tácticas oportunistas quieran terminarse de unir a quienes conforman el corazón de la oposición deben ser bienvenidos sobre una clara determinación de lo que significa el bien para todo el que se opone a la dictadura. Los principistas me han hecho valorar lo importante de las definiciones claras. Los estratégicos me han hecho valorar lo importante de avanzar ganando terreno. Nos toca reconocer y combinar ambas fortalezas. Direccionalidad y flexibilidad para ser estratégicos por el bien de todos los venezolanos (no el de unos pocos enchufados).