Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

24.2.10

Ciudades y Territorio: expresiones visibles del mercado

Circular de noche por Caracas y observar vallas publicitarias sin luz es equivalente a ver el trailer de una película próxima a ser estrenada: Socialismo Marxista.

Otro trailer de la misma película son las tiendas de campaña verde-oliva con banderas y banderines extraños, anunciando comunas, tomas, o lo que sea, ocupando terrenos urbanos o fincas recién expropiadas a los lados de las carreteras. Es la expresión visible del discurso marxista, según el cual la propiedad privada y el mercado deben eliminarse porque son la causa de enormes injusticias sociales. Al pasar de trailer a película, todo el territorio y todas las ciudades aparecerán ocupadas, transformardas en campamentos o en, dependiendo del precio del barril de petróleo, parques temáticos. Venezuela se convertirá en Estebanlandia, donde el control total del espacio y las actividades correrán por la cuenta de un único dueño.

Los racionamientos también son trailers de esa película. La idea es dinamitar el concepto de “precio”, desligándolo de todo bien o servicio, así no habrá mercado sino simplemente la distribución centralizada de algo que medianamente satisfaga una necesidad. Los encargados de hacerlo tienen experiencia porque los cuarteles son como burbujas socialistas: la misma comida, los mismos catres, la misma vestimenta y el mismo sometimiento a los superiores (parecen olvidarse cuando tenían sus días libres y salían emocionados al encuentro del complejo, pero abierto, mundo civil).

Ese mundo civil es el de las ciudades donde hay libertad de movimiento, asociación y reunión para emprender distintas iniciativas que desemboquen en vibrantes intercambios de bienes y servicios. Es, en una palabra, el mercado en sus distintas expresiones: inmobiliario, de alimentos, de ropa, de máquinas, de conocimientos, etc.

En beneficio de todos el mercado se organiza a través de regulaciones, normativas y leyes. Por ejemplo, no se pueden construir viviendas en un terreno de una zona industrial sin antes cambiarle la zonificación a dicho terreno, o a una parte de la zona o, incluso, a la zona completa (luego de estudiar el impacto socio-económico y ambiental de un cambio de esa naturaleza). Si se confunde al país con un cuartel, el presidente puede creerse un general a quien todos deben obedecer sin chistar, no importa si se trata de un gobernador o de un alcalde electos por los ciudadanos de un determinado territorio. O, si se confunde al país con un parque temático, el presidente puede creerse Walt Disney y querrá dedicarse a crear fantasiosas historietas cada vez más alejadas de lo que la gente vive cotidianamente.

Unos defensores del socialismo cubano me aseguran que allá todos tienen salud y alimentación. Yo les respondo que Cuba es, en todo caso, una enorme clínica con cafetería, pero no un país con todas sus complejidades. Y si observamos imágenes de Corea del Norte, vemos grandes avenidas vacías que van de una plaza con enormes estatuas a otra, toda una escenografía que recibe periódicamente masas emperifolladas con banderitas y organizadas en grandes coreografías. De nuevo, eso podrá ser Norcolywood pero no una ciudad ni un país con futuro.

Aplicar socialismo marxista como única ideología que organice a una sociedad es castrarla. El reduccionismo o supersimplificación que brota del marxismo le facilita a una casta militarista el control social de amplios sectores, convirtiendo a cada ciudadano en pieza de una implacable máquina de dominación. Pero esa no es, afortunadamente, la única película que podemos ver.

La demanda a los gobiernos cubano y venezolano (si es que todavía son realmente dos) por esclavistas ha sido como un trailer de otra película. Vimos hace 20 años el excelente film, ganador de millones de óscares, “La Caída del Muro”... muy pronto, de los mismos directores y actores (los pueblos hartos de burócratas incapaces y militaristas) vendrá el estreno de la nueva película: “¡Tan Ponchaos!”.

10.2.10

Se acuestan temprano (no vieron la cadena) y además se paran tarde...

Ayer como a las 9AM, a sólo horas del decreto presidencial de emergencia eléctrica, el alumbrado del acceso principal al Aeropuerto de Maiquetía permanecía encendido. Debe ser que los responsables de apagarlo se acuestan temprano (no vieron la cadena) y además se paran tarde... ¿Por qué no utilizarán unos células fotoeléctricas para que se apague y se prenda automáticamente? ¿Será que no les importa? ¿Quién supervisa al Estado? Hay que pasarles la factura el 26S...

De repente como El Niño...

De repente como el niño que se vuelve adolescente... cantaba Aldemaro. La excusa de El Niño es uno de los actos más típicamente adolescentes del actual gobierno venezolano. Existen registros de ese fenómeno climatológico, conocido como ENSO por sus siglas en inglés, que datan de más de 300 años y en los últimos 20 años ha sido mucho más frecuente su aparición con efectos importantes sobre las lluvias (Ver Wikipedia).

El Niño no es una sorpresa, ni ningún 'de repente' por la radio, para ningún equipo serio de ingenieros cuya responsabilidad sea la de planificar y desarrollar el sistema eléctrico de un país. En cambio, para cualquier adolescente no sería extraño que se mostrara sorprendido al escuchar que dicho fenómeno existe, como cuando finge sorpresa al darse cuenta que está en la semana de exámenes de lapso y que tiene que presentar 2 y 3 exámenes cada día. La adolescencia es muy sabrosa, pero no lo es cuando funciones de gobierno son ejercidas desde la perspectiva de ese arquetipo.

Existen conductas y acciones gubernamentales que no pueden clasificarse de otra manera que no sea la de actos pueriles (puer viene de púber o adolescente). Comencemos por la insistencia en excusar cualquier falla como producto de la intervención de algo externo. 'Se derramó la leche porque mi hermanita me distrajo y tropecé la jarra...' es una frase con la misma estructura que tienen tantas excusas del gobierno para desentenderse de problemas que en la actualidad aquejan a la mayoría de ls venezolanos. Problema: inseguridad / Explicación: paramilitares colombianos, oposición, consumismo, etc. Problema: apagones / Explicación: el Niño, gobiernos anteriores, medios, centros comerciales, etc. Problema: falta de viviendas / Explicación: el imperio, CIA, tranculturización, burgueses, hasta los extraterrestres la causan.

Otro rasgo es la incontinencia operativa y misionera según la cual lo importante es actuar con urgencia haciendo cualquier cosa, aunque no funcione. Si existiese un premio de Adolescente del Año, habría una competencia feroz entre los ministros y el mismo presidente. Ante la escasa producción nacional, importar de todo. Ante la escasez de divisas, racionar de todo. Ante la inflación, controlar precios de todo. Ante los descensos de popularidad, expropiar de todo. Ante la fortaleza de la democracia y el pluralismo de los venezolanos, atacar con todo incluyendo gas del bueno y refuerzos extranjeros.

Y para no hacer la lista de rasgos demasiado larga, la insólita selección cambiante de temas prioritarios que el gobierno pareciera que extrae de delirantes tweets, chats múltiples o rumbas de absoluta locura. Temas como Honduras, Irán, Bielorrusia, Darfur, El Chacal, Cuba, los Kirchners, las FARC, los pobres en Brooklyn, las ambulancias de Evo, la carroza de Bolívar en Río, etc., tantos que no es práctico listarlos todos, pero así como surgen, así se evaporan pero permanecen como una especie de contaminación del sentido común.

En su libro 'Esos monstruos adolescentes' el psicólogo venezolano César Landaeta recomienda que, como padres o maestros, lo mejor que podemos hacer es terminar de crecer como adultos para poder ser más efectivos a la hora de orientar a nuestros hijos o alumnos adolescentes. Con esa conseja el autor da a entender que existe en Venezuela mucho 'puer aeternus' o eternos adolescentes que no terminamos de crecer a pesar de ser ya padres o desempeñar posiciones de autoridad.

El mundo de la política no parece ser una excepción a esa observación del psicólogo y cuidado si no es un factor que en gran medida contribuye a que los venezolanos sigamos como atrapados en un liceo donde el Director es un chamo de noveno y su pedagogía está inspirada en La Ola (la reciente película alemana).

La crisis eléctrica es responsabilidad del gobierno y no hay excusa. Tenemos entonces que cobrar electoralmente el próximo 26S, entre otras, esa factura, no a El Niño, sino de repente al niño que se volvió adolescente hace tiempo y que no parece querer seguir creciendo, a pesar de su edad y sus canas.

O sea, a Esteban.

3.2.10

De las consignas del gobierno

Continuando la reflexión de la semana pasada sobre la efectividad de las consignas, el líder del gobierno venezolano ha sido muy exitoso lanzando frases pegajosas que le han procurado el apoyo de amplios sectores, mientras lograba neutralizar el avance de sus opositores.

Su carrera exitosa comienza con el célebre 'por ahora'. Ese par de palabras retumbó en el país porque se convirtió en la promesa de un cambio por venir. En sí misma es una frase de una complejidad interesante, porque es realizativa al declarar que 'por ahora los objetivos no han sido alcanzados'; pero al mismo tiempo, también es realizativa al convertirse en una promesa implícita de que en un futuro esos objetivos sí se lograrían.

Luego, ha habido otras consignas como 'Con Chávez manda el Pueblo' en la que la sola imagen 'pueblerina' del presidente hace innecesaria cualquier constatación posterior y se impone como un acto de lenguaje plenamente realizativo y, en consecuencia, de alta credibilidad y efectividad. Igualmente, atravesarse en la ruta de una marcha de la oposición y gritar el 'no pasarán' es también una frase totalmente realizativa y, por lo tanto, exitosa hasta que se demuestre lo contrario (logrando pasar).

Pero también ha habido consignas que han sido más del tipo constatativo y por lo tanto menos efectivas. Por ejemplo, 'Ahora Venezuela es de Todos' es una afirmación que invita a un chequeo por la simple razón de que no es obvio que sea algo verdadero porque Venezuela es muchas cosas y Todos es mucha gente. Con un chequeo rápido se puede fácilmente constatar que esta afirmación es claramente falsa, sobre todo porque el 'Ahora', aunque puesto allí para que implícitamente se sintiera que 'Antes' no lo era (de todos), tampoco lo es hoy de forma indiscutible. Si se eliminase el 'Ahora' y se sustituyese la preposición 'de' por 'para', quizás se le podría dar un sentido realizativo que no tiene, haciéndola afirmar que 'Venezuela es para Todos'. Así, quiénes todavía se sienten excluídos, podrán tener la esperanza de que Venezuela tambíen, algún día, será para ellos.

No quiero concluir sin referirme a la tristemente célebre consigna 'Patria, Socialismo o Muerte'. Su caracter de lista de entidades, sin verbo explícito, y la manera impositiva con la que se ha intentado incorporar a un uso cotidiano la convierten en un símbolo de sumisión, obediencia y amenaza, sin capacidad para movilizar entusiasmo. Es por su forma, una consigna constatativa porque se crea una referencia circular para chequear si hay Socialismo en la Patria y así evitar la Muerte de quien la vocea o, incluso, propiciar la de los enemigos. Es excluyente y dogmática, sin la efectividad de las consignas realizativas.

Crear una buena consigna realizativa no parece ser fácil. Sin embargo, preguntarse ante una determinada consigna si es constatativa o realizativa es un buen comienzo.

Y lograr una buena consigna... no tiene precio.