Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

31.8.10

¡No más mártires!

Hace unos meses me llegó por mail una petición de firmar una carta en la que se le pedía a Brito que terminara su huelga y no quise firmarla. Me pareció una falta de respeto con él. La carta necesaria era una que hiciera reflexionar a las autoridades que lo habían privado de su libertad.

La determinación que tuvo Franklin Brito de luchar por su honor y su finca es muy respetable. Pero el modo de lucha que escogió fue equivocado porque lo condujo a convertirse en un mártir. Mal ejemplo.

Un profesor que tuve en el postgrado dijo una vez en clase que Jesús, Kennedy y Luther King habían dado un pésimo ejemplo a la humanidad porque se convirtieron en mártires. La reacción de la clase no se hizo esperar. Indignados, los estudiantes esgrimieron todas las razones y reacciones en contra de semejante afirmación. Al final, el profe tenía un punto muy importante: convertirse en mártir implica un costo demasiado alto desde el punto de vista del mártir y, si se logra lo propuesto por él, queda un precedente terrible para las futuras generaciones, porque se esperará de ellas una disposición a correr con costos de igual o peor magnitud.

Glorificar al martirio es pues una pésima práctica desde una perspectiva cultural. Al mismo tiempo, tener la capacidad de luchar incansablemente por lo que uno cree es admirable. Con esa ambivalencia recibo la terrible noticia de la muerte de Franklin Brito en cautiverio, secuestrado, como lo afirmaron sus familiares.
La lección que nos deja está en admirar su perseverancia, más no su método. Y está en repudiar el agavillamiento institucional que condujo no a su muerte, sino a la privación de su libertad. Franklin Brito escogió ese método muy gandhiano de la huelga de hambre a todo dar, pero en un país donde no parece existir respeto de parte de los poderosos no solamente hacia la libertad, sino hacia la vida misma de los ciudadanos.

Más que un país, Venezuela funciona actualmente como una podrida máquina de fabricar mártires, con el agravante de que los poderosos cuando responden lo hacen tranquilamente con una carcajada de hienas. Ante situaciones profundamente dolorosas, frases como “No nos hacemos responsables, porque no somos responsables” sólo pueden divulgarse impúnemente en una tierra donde no hay instituciones, donde sólo se le restriega a la población la soberbia de quienes tienen el poder. Decir “no somos responsables” es lo mismo a decir “somos irresponsables”, o sea, indolentes, indiferentes, negligentes, burlones, crueles...

Protegernos, responder (ser responsables) por nosotros mismos, pero al mismo tiempo luchar por un cambio, se hace más necesario que nunca. Comencemos por cambiar nuestra ilusa creencia en la necesidad de que existan mártires o héroes. Reforcemos nuestro respeto a los Derechos Humanos, especialmente el de la Libertad, y luchemos inteligentemente para defenderlos ante el acoso de quienes nos quieren a todos “rodillas en tierra.” Por ejemplo: ¿Vas a votar el 26S?

24.8.10

Pudreinception

Comienza el vuelo y las máquinas para el sueño colectivo se activan. El objetivo: sembrarle a la mayoría de los venezolanos una idea muy sencilla, que además aflore al momento de votar el 26S. Comienza la campaña electoral.

Primer Nivel: pleno llano, sembradíos de sorgo. Sorgo que iba a ser cosechado pero las invasiones-expropiaciones lo impidió. Las plantas donde iba a ser procesado cerraron por falta de insumos y los animales que consumían alimentos que producían esas plantas, pasaron tanta hambre que murieron. Carnicerías, abastos y supermercados muestran aire en sus neveras. El grupo montado en un autobús se conecta a la máquina de sueños, mientras el chofer esquiva disparos provenientes de un enfrentamiento entre guerrilleros por el control territorial de esa soberana parte del país.

Segundo Nivel: pasillo de las oficinas de PuDreVSA en la Av. Libertador. Los vidrios del ventanal de la oficina de compras, con vista al sur de la ciudad, están empapelados con papel transparente de tonalidades rojas, afiches del Che y de Esteban. Funcionarios buscan en Internet cotizaciones de iPods y de containers con pollo, carne, harina o arroz. Felices imaginan que derrotarán el desabastecimiento. El grupo en el ascensor se conecta a la máquina de sueños. Entre explosiones de transformadores, disparos de malandros y un aguacero torrencial, el responsable del nivel hace gestiones para que la electricidad regrese para que pueda reabrir las puertas del ascensor oportunamente.

Tercer Nivel: patios de Puerto Cabello. El operador de la grúa hace un esfuerzo con su vista para poder colocar el magneto correctamente sobre cada container que debe bajar del carguero que llevaba 3 semanas esperando ser descargado. La nube de moscas y la máscara anti-gas le impiden mirar a todo lo ancho y alto de su cabina. Una manada de zamuros, una de perros y otra de gente complican el paisaje. No llegan olores ni humo provenientes de El Palito porque están detenidos sus procesos de refinación, pero sobra la podredumbre infecta que emana la montaña de contenedores de PuDreVAL. Sobre uno de ellos, Saito se siente mal y se desmaya, mientras el resto del grupo huye en una lancha para poder respirar. Cobb para salvarlo se enferma también y llegan al Limbo.

Limbo: carpas con sillas, Aló Presidente. Anécdotas interminables van y vienen mientras transcurren lentamente 11 años. La misma cara se reproduce en las pantallas, como kaleidoscopio de kaleidoscopios y se derrama hacia afiches, vallas, camionetas y autobuses decorados, muñecos tipo Barbie, barajitas, avisos de prensa, cines, espejos de agua, retinas. No cabe duda de que no existe nadie más que tome decisiones en este gobierno. Saito piensa como la mayoría: “Si todo depende del comandante, entonces lo podrido, quebrado e inseguro que está el país también es consecuencia de lo que Esteban ha hecho o dejado de hacer ¡Pudreinception!”

El vuelo de la campaña aterriza el 26S y la mayoría vota por la opción de su preferencia. El destino del país gira sobre la punta de un Totem. Se acabó esta película.

17.8.10

Socialismo Disney

Uno de los conceptos que utilizan los psicoterapeutas jungianos es el de 'sombra'. Con él indican (perdonen la reducción) que todo lo que inconscientemente rechazamos de nosotros mismos, va tomando fuerza y un buen día nos 'asalta'. Un caso ilustrativo de ese 'asalto' sería la transformación del Dr. Jekyll en Mr. Hyde, en la famosa novela de Stevenson. La reacción de altas autoridades venezolanas ante el tema de la delincuencia y en particular ante la foto de la morgue de Bello Monte, publicada el pasado viernes en primera plana de El Nacional, constituye otro caso tan extraño que merecería que Stevenson, exhumado quizás, escribiese una novela post-mortem sobre cómo actúa todo un enjambre de Mr. Hydes venezolanos.

Tanto criticar al Imperio, a las Superestructuras Ideológicas que ocultaban la Realidad, a las comiquitas de Disney que inoculaban inconsciencia desde las más tempranas edades, etc., y un buen día, con el poder en la mano, esas mismas personas tienen el descaro de reirse ante brillantes investigadores de un tema tan serio como el de la violencia, o demandan a los medios de comunicación que se atrevan a mostrar imágenes de la desnuda decadencia, negligencia e incompetencia con la que el Estebanismo trata ese aspecto tan delicado de la vida de un país (si es que todavía siguen considerando a esta tierra su patria) como es el de la Seguridad Ciudadana.

Pretender argumentar con referencias a la LOPNA que un periódico no muestre cierto tipo de fotos reales relacionadas con cualquier tema público y de interés ciudadano, es tan absurdo como impedir que se imprima la revista Playboy-Venezuela. Esa revista no es de venta a menores de edad y podrían haber obligado, quizás, a que El Nacional pasase a ser considerado como una publicación sólo para adultos, porque en cualquier momento podría estar mostrando imágenes de un país que definitivamente es sólo para adultos. Pero multarlo e impedirle mostrar imágenes, que los Mr. y Mrs. Hydes puedan considerar 'pornográficas', es por lo menos ridículamente antidemocrático y demuestra que las sombra los atrapó hasta llevarlos a obligar a que El Nacional adopte un estilo Disney.

No solamente en éso han llegado a parecerse al tan odiado Imperio. El excesivo patrioterismo y militarismo de USA también han sido calcados al pelo por el Estebanismo. En USA, la bandera se la llegan a colocar hasta en la ropa interior. En Venezuela, le ponen pantaletas con la bandera hasta a los árboles. En USA, se idolatra el heroísmo militar, utilizando Hollywood para esculpir estatuas humanas de militares vengadores que protegen a la ciudadanía de las amenazas de lo diferente (orientales, alemanes, extraterrestres). En Venezuela los empleados públicos se uniforman de rojo y se les hace creer que son heroicos miembros de una secta que tiene la misión de salvar a todo el planeta, incluyendo al desamparado pueblo gringo.

El Estebanismo nos muestra que, al no darnos cuenta de que rechazamos en otros lo que no nos agrada de nosotros mismos, finalmente emerge nuestra 'sombra' para apoderarse grotescamente de nuestra propia cotidianidad.

11.8.10

Prestigio elusivo

A más de una década de Estebanismo en el poder, se ha formado una nueva clase dominante en Venezuela. A partir de la administración de nuestra enorme riqueza petrolera y fiscal (el IVA no es para nada despreciable), han surgido nuevos poderosos, conocidos bajo el remoquete de 'boliburgueses', junto a una serie de personajes famosos en distintas áreas. Muchos tienen dinero e influencias, pero todavía carecen de un ingrediente necesario para hacer sostenibles sus privilegios por otra década o más: el prestigio.

Las condecoraciones han sido un mecanismo políticamente muy utilizado para consolidar el prestigio que haya sido reconocido, de manera indiscutible, a personas que se destacan por su trayectoria. Pero a pesar de que éso siga ocurriendo, el utilizarlo para elevar el bajo nivel de prestigio de alguien sin ninguna trayectoria honorable, no parece funcionar. Por ejemplo, la Orden del Libertador ha sido entregada a militares y militantes por actuaciones muy puntuales de extrema lealtad al líder, sin que esa distinción los convierta en personalidades dignas de reconocimiento por parte de la gran mayoría de los venezolanos; también esa máxima Orden ha sido entregada a delegaciones enteras, desvirtuando su carácter individual y además sin justificación suficiente, restándole prestigio como intrumento para reafirmar prestigio individual.

Si las autoridades políticas no han logrado compensar eficazmente la falta de prestigio, otras autoridades como las académicas, eclesiásticas o mediáticas podrían quizás hacerlo. Sin embargo, la relación de los estebanistas con representantes de esas élites intelectuales ha sido muy tensa y conflictiva. Bajo el supuesto de que si no logro tenerlo tampoco nadie lo tendrá, el gobierno dedica enormes esfuerzos a desprestigiar a las universidades, la iglesia, los medios y a todo aquél que pueda tener altos niveles de prestigio, incluyendo a sus propios seguidores, como si quisieran que en el país de los ciegos solamente el tuerto pueda ser el comandante supremo.

Pero lo cierto es que no existe prestigio de los ministros de la economía ante los economistas; no existe prestigio de los de la salud ante los médicos; no existe prestigio de los de interior y justicia ante los abogados; no existe prestigio de los de las infraestructuras, ante los ingenieros; y así con todo, no existe prestigio prácticamente de ninguna alta autoridad llámese contralor, fiscal, defensor del pueblo, magistrado, diputado o general de división, ante importantes sectores de la población.

Que no tengan prestigio no significa que sean desconocidos. Gracias a la posición que ocupan, muchos logran hacerse famosos y, a veces, fama puede confundirse con prestigio pero no son lo mismo. Por ejemplo, las FARC o la ETA son muy famosos pero la gran mayoría no querría que se les asocie directamente con ellos. Eso demuestra que son organizaciones famosas pero de muy poco prestigio, fuera del que puedan despertar entre grupos similares.

La falta de prestigio del Estebanismo justamente impidió a las FARC que aumentara el de ellos, a través de la presunta identificación ideológica entre ambos, para así lograr que se les considerara 'insurgentes' en vez de terroristas. Por el contrario, las famosas pero poco prestigiosas autoridades venezolanas parecen recientemente orientarse a salvar la exigua aura democrática que les queda, distanciándose de esas 'relaciones peligrosas' y concentrándose más bien en reestablecer relaciones diplomáticas normales con el gobierno democrático de Colombia. El prestigio de la Democracia le sigue ganando al de la Revolución.

¿Por qué sucede ésto? ¿Son las gloriosas luchas de la humanidad por la libertad y el respeto a los derechos humanos lo que está detrás de ese imponente prestigio? ¿Cuántos Oliver Stones serán necesarios para reescribir la historia hasta fabricarle suficiente prestigio a figuras heróicas que se atornillan en el poder rodeados de símbolos personalistas y revolucionarios, pero que por sus ideologías no pueden ni podrán alcanzar resultados admirables en materia de desarrollo económico, social, ambiental, cultural y político en sus países?

¿Los seguirá eludiendo el tan codiciado prestigio? ¿Llegará la fama de un caudillo, cuan artista de Hollywood, a ser tan grande que logre convertirla engañosamente en prestigio? El prestigio podría convertirse en fama, pero no parece tan fácil que ocurra al revés.

Quien logre en un año que PuDreVAL, filial de PuDreVSA, pase de deplorablemente famosa a ser una prestigiosa empresa... merecerá indiscutiblemente la Orden del Libertador en Primer Grado.

¿Y si la privatizan vendiéndosela a Polar?

3.8.10

Hechos inciertos, realidad fantástica

Escuché hace poco a una de las altas autoridades del Estado venezolano referirse al oxímoron 'hechos inciertos'. Un oxímoron es cuando dos términos resultan contradictorios al unirse, como decir 'bondadosa crueldad' o 'frescamente podrido'. Como no es literatura sino política, el uso de oximorones no solamente es extraño sino que nos genera suspicacias.

La declaración de alto nivel antes referida surge de una supuesta amenaza de guerra que Colombia lanzó hacia nuestro país. Colombia es un país que sufre una guerra intestina desde mediados del siglo pasado en la que grupos armados se enfrentan al Estado colombiano y se enfrentan entre ellos. Con la vasta frontera entre ese país y el nuestro, existen altas probabilidades de que personas pertenecientes a esos grupos entren y salgan de Venezuela con relativa facilidad.

De hecho (o 'ciertamente'), tanto miembros de las FARC, del ELN y de las Autodefensas o paramilitares, han sido vistos y hasta detenidos en territorio venezolano. También es un hecho que oficialistas han declarado su afinidad ideológica con lo que ellos llaman ejército de lucha insurgente por quienes abogan para que se les otorgue un caracter beligerante no terrorista. Pero, lamentablemente, también se ha constatado que para hacer canjes y producir dinero, esos grupos hacen secuestros no sólo a colombianos sino también a venezolanos.

Dado ese conjunto de hechos (que redundantemente podemos agregarle el adjetivo de 'ciertos'), es difícil comprender la respuesta que el Gobierno de Venezuela lanza ante la denuncia colombiana de supuestos campamentos de las FARC en territorio venezolano: romper las relaciones diplomáticas. Se invocó a la soberanía, se acusó a Colombia de estar manipulada por el imperialismo, se consideró esa denuncia colombiana como una amenaza de guerra, pero ninguna de éstas nos ha parecido una respuesta inteligible. No se entiende con claridad la respuesta venezolana dentro del contexto asociado a la solicitud colombiana.

Por otra parte, ha habido recientemente otro oxímoron implícito en las respuestas del gobierno a la crisis de PuDreVAL. Es como si quisieran hacer ver que el problema de los containers fuese una 'realidad fantástica'. Admiten por un lado que sí ha habido descuido y hay funcionarios presos que serán sometidos a un juicio, pero consideran fantasiosas (o intencionadas falsedades) las cantidades de kilos de comida que los mismos documentos del gobierno indican que se pudrieron o que ni siquiera llegaron al país. Nuevamente, se nos pretende encerrar a los venezolanos dentro de otro oxímoron para que nos quedemos perplejos sin entender y, sobre todo, sin entusiasmo para discutir con un interlocutor que no va a hacerlo porque no le interesa y porque hasta podría decirse que se burla de nosotros.

Si seguimos investigando el lenguaje oficialista probablemente encontraremos montañas de containers repletos de oximorones podridos, que han contaminado la discusión política para producirle ganancias a quienes creen que sólo son aceptables los monólogos con el pueblo.