Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

13.12.14

2015: Año de Cambios Profundos y Adaptativos

Lo que va del siglo XXI en Venezuela usualmente se describe como un período de cambios. Unos llaman a ese período revolución, mientras que otros prefieren llamarlo retroceso. Pocos, como yo, consideramos que no han habido cambios trascendentes.

La sociedad venezolana se acostumbró desde mediados del siglo XX a depender de dádivas del Estado. El gobierno a su vez se acostumbró a ocupar un espacio cada vez más amplio y variado, con la creencia de que podría producir bienes y servicios de una mejor manera que el sector privado. Durante el siglo XXI eso sólo ha magnificado esa tendencia hasta agotarle su cuestionable viabilidad.

Tener más de lo mismo no ha sido un verdadero cambio. El fracaso simbolizado en un bolívar exageradamente devaluado y en una inflación asesina, crean condiciones para que todos los venezolanos nos demos cuenta de que ese modelo dadivoso-expropiador no nos conviene más. Con un barril de petróleo que no alcanza ya para continuar con la gasolina gratis... un cambio profundo será ineludible.

Viene un cambio de gobierno, un cambio de modelo, un cambio de mentalidad, de hábitos y de costumbres. Una nueva Venezuela nacerá en 2015 y debemos prepararnos para cuidar esa bebé.

¡Felíz 2015!

23.11.14

Programa de Alfabetización Electoral: Cifras de Encuestas

2015 será un año intensivo en encuestas. Es necesario que medios de comunicación decentes no avalen a analistas falsamente neutrales, para que divulguen sus estudios de opinión. No existe tal cosa como la comunicación neutra, por parte de un encuestador, de resultados de un estudio de opinión política. Si quien manda a hacer una encuesta y no le conviene divulgar lo que encontró, que decida no hacerlo; y que lo use para realizar análisis e introducir cambios estratégicos en la campaña.

Quien contrata encuestas debería siempre dar la cara y ser vocero de lo que quiere divulgar. En una elección tan importante como la de diputados a la Asamblea Nacional, pautada para finales de 2015, es deseable que cada contendor lo haga. Pero si un encuestador lo hace, es una señal de que se está definiendo a favor de su cliente, destacando las ventajas de éste, o las desventajas del adversario, o ambas.

Cada acción tiene sus consecuencias. Divulgar una ventaja puede ayudar a ampliar esa ventaja. La divulgación de los resultados de mediciones de opinión, puede afectar lo que aparezca en las subsiguientes mediciones. El hecho de que quien contrató la encuesta no aparezca hablando de las cifras, sino su encuestador, crea una especie de velo de objetividad que quizás daría más credibilidad a lo dicho en los medios y así el efecto mediático a favor de éste sería, probablemente, mayor.

Por supuesto que si una medición favorece a un bando éste debe aprovechar ésto y vocearlo. Pero si también lo hace la encuestadora, de alguna manera ésta lo estaría apoyando. Si, por ejemplo, Datanalisis actúa como vocero de las encuestas que realiza y divulga sistemáticamente resultados que desfavorecen a la oposición venezolana, ésta encuestadora estaría en la práctica, casi que por encargo de su cliente (sea el gobierno o terceros), atacando sistemáticamente a bando desfavorecido. No creo que sea seria una encuestadora que incluya la vocería como parte de los servicios que presta.

La oposición podría contratar cualquier encuestadora, pero no su vocería. La corrección ética debe comenzar por casa. Los medios de comunicación decentes deben apoyar dicha corrección.

¡Que salga directamente cada bando a decir que las cifras de la encuesta que encargó lo muestran ganador! En otras palabras, ¡Déjenle el caretablismo a los políticos porque la presencia de voceros en medios no es ningún acto ingenuo, ni circunstancial!

Cada vocero pertenecerá entonces, por definición, a un determinado bando. Voceros pertenecientes a encuestadoras que salgan en medios a divulgar resultados de encuestas, son voceros de quien resulta favorecido por las cifras divulgadas. No serán nunca voceros neutrales.

20.11.14

Seguridad Vial y Corrupción

Partamos de la siguiente imagen: somos los co-propietarios de un edificio enorme que se extiende sobre un terreno de casi 1 millón de km2, en el cual áreas comunes como la entrada, los ascensores y los pasillos, son lo que llamamos sistema de vialidad y transporte. A estas áreas comunes conformadas por calles, avenidas, autopistas, carreteras, aceras, plazas y parques, las usamos cotidianamente. Existe también un reglamento (leyes) para su uso correcto, para que cada quien no haga lo que le de la gana, afectándonos impunemente a los demás.

¿Qué pensaría usted si se entera que alguien corre por los pasillos de su edificio y termina empujando a una abuelita por las escaleras? ¿Cómo reaccionaría usted si alguien se roba los bombillos del pasillo y daña la puerta de un ascensor y hace que un niño caiga al vacío porque creyó que el ascensor estaba allí? ¿Qué haría usted si se da cuenta que cosas así suceden a diario en su edificio y que, además, la opción de mudarse significaría irse muy, muy lejos?

Con el trabajo de investigación titulado "Grave deterioro de la seguridad vial como efecto de una masificación inconsciente de la corrupción" la comunicadora social Claudia Furiati y yo quisimos ir más allá de los diagnósticos fríos que hasta parecen excusar las conductas ciudadanas que han convertido a Venezuela en un "edificio" sumamente peligroso donde vivir. Las carteleras de ese edificio (medios de comunicación) informan sobre los eventos que ocurren en áreas comunes, llamándolos generalmente "accidentes", aparentemente producidos al azar. En otras oportunidades los etiquetan como una especie de enfermedad contagiosa, una pandemia que mina la salud de los co-propietarios.

Analizamos noticias sobre incidentes viales publicadas durante 2011 en diarios tan importantes como son El Universal y Últimas Noticias, es decir, dos de los responsables de la cartelera del edificio. Descubrimos que la información no cubría incidentes en todos los "pisos" del edificio (énfasis estaba en sucesos del AM de Caracas), ni incidentes de todos los "vecinos" (arrollamientos de peatones o choques de motorizados estaban sub-representados en la muestra). La manera de informar carecía de una visión integral de lo sucedido, sin referencias a causas de los incidentes, a cómo prevenirlos, a responsables de los mismos, limitándose a descripciones de los hechos como si estuviesen narrando en vivo un partido de fútbol.

También conversamos en los "pasillos". Hicimos una consulta directa a miles de lectores de Últimas Noticias a través de un mensaje de texto. Allí nos encontramos una cobertura de eventos con referencias a peatones y motorizados, mucho más cercanas a su peso específico real. También estos "vecinos" fueron muy sinceros en reconocer que muchos incidentes eran consecuencia de cometer imprudencias, de ir a exceso de velocidad o de ingerir licor.

Administrar el uso de lo común, de lo que es de todos es un reto difícil, más no imposible. Reducir la impunidad en la que vivimos constituye una tarea urgente, sobre todo cuando la Junta de Condominio, el Conserje y los Vigilantes del Edificio han tenido, ellos mismos, las conductas reprochables que debemos transformar. Nuestras recomendaciones parten de dos cambios importantes en la manera como entendemos la Seguridad Vial:

1. Para la cartelera:
No sigamos hablando de accidentes o pandemias; se trata de incidentes de violencia vial que son en su gran mayoría evitables. A mayor consciencia de lo que hacemos, habrá menos corrupción inconsciente.

2. Para la Junta, el Conserje y los Vigilantes:
Todo usuario de áreas comunes es también responsable de su cuidado y correcto uso. Si se trata de bienes públicos, el mal uso es corrupción, aunque tradicionalmente no se vea de esa manera. Y para reducir la corrupción, debemos reducir la impunidad.

Si no nos sentimos co-propietarios de este gran edificio que es Venezuela, difícilmente podremos dedicar los esfuerzos que requiere mantenerlo limpio, seguro, bello y funcionando perfectamente. Nada logramos copiándonos de otros edificios que funcionan mal. Nada logramos culpando a vecinos de otros edificios por lo que nos sucede acá.

El deterioro de la Seguridad Vial es sólo un síntoma. Se trata de un cambio cultural en nosotros mismos que podrá impactar en muchas otras áreas. Es un cambio que nos producirá pérdidas (de comodidad, de excusas, de hábitos) pero que traerá, seguramente, mayores beneficios para todos.

9.11.14

¿Qué le cambiarías a la carrera de Urbanismo?

Hace 40 años (parece mentira) un grupo de profesionales venezolanos y extranjeros, liderados por el Arq. Alberto Morales Tucker, creó la carrera de Urbanismo en la Universidad Simón Bolívar. Soy de la primera promoción que cumplió este año 35 años.

Desde mi perspectiva, hoy, la carrera es más necesaria que nunca. La humanidad ha convenido, de manera cada vez más universal, vivir en ciudades o, en todo caso, vivir de acuerdo a un estilo urbano de vida. La bucólica casa en la pradera (y hasta la de los suburbios) se parece cada vez más a una máquina de escribir rodeada de tablets y teléfonos inteligentes.

Una ciudad que funcione bien es el resultado de múltiples factores, de diversas variables que en muchos casos son difíciles de controlar. Esto hace que fabricar una buena tablet sea, en comparación, mucho más fácil que transformar el caos urbano presente en tantas ciudades. Hace poco atravesé Petare un domingo a la 1AM. La cantidad de personas y la intensidad y diversidad de actividades (comida, buhoneros, transporte, etc.) no me la esperaba. Era como transitar por un Time Square sucio, pobre, peligroso... pero no por ello menos dinámico. Me pregunté: ¿Cómo se podrá transformar este espacio público elevando su calidad urbana y, a la vez, manteniendo esa formidable dinámica que tiene? Sólo pude imaginarme que sería difícil, muy difícil, hacerlo. Todo un reto para urbanistas muy inteligentes, coordinando un dream team multidisciplinario integrado por excelentes arquitectos, abogados, sociólogos, economistas, ingenieros y, quizás, hasta médicos. Sin mencionar que la población misma de Petare deberá participar para que se comprometa con su propia transformación.

Esta reflexión me hizo revisar mis capacidades, las herramientas conceptuales y técnicas que adquirimos estudiando la carrera y me dí cuenta que hay algo que NO se nos enseña (y que no sé cuán factible sea hacerlo) que es IMPLANTAR o implementar planes. Recordé que lo que normalmente hemos considerado como resultado de nuestras actividades académicas y, luego, de nuestra práctica profesional son documentos (planes, proyectos, etc.), pero no las experiencias transformadoras en sí. Es como si a los médicos se les formara para decir cuál y cómo harían una operación; y luego continuarían ejerciendo su profesión diciendo cuál y cómo harían operaciones, pero sin hacerlas.

Algo que le cambiaría a la carrera de Urbanismo es justamente el poder ir más allá del plan o del proyecto que, normalmente, se entregan como documentos. Quizás una posibilidad sea llevarlos hasta una fase de PROTOTIPOS, que incluya la reacción de los involucrados ante esas experiencias piloto... siendo esa fase el comienzo de la implantación de las propuestas urbanas.

Creo además que debemos buscar que los prototipos sean más que una maqueta o una visualización 3D. Debemos llegar a OPERAR, como médicos de la ciudad, para poder producir cambios. Sobre todo para hacer creíbles (factibles) los cambios propuestos.

Antes de que una tablet o un smatphone alcancen su éxito, se hicieron los respectivos prototipos.

5.10.14

Gobernabilidad fractal

Una estructura fractal es diferente a una estructura jerárquica, aunque se parecen. Las estructuras jerárquicas simples tienen un orden, pero no mantienen respeto a un patrón de orden. Por ejemplo, un tren es una jerarquía simple: tiene uno o dos vagones con controles de conducción y luego se le acoplan "n" vagones similares, pero sin controles, que son remolcados. Los trenes tienen entonces, por lo menos, dos tipos de vagones que se parecen en tamaño pero no en funcionalidad.

Un juego de muñecas rusas es una jerarquía con un patrón estructural que sólo varía en cuanto a tamaño: todas las muñecas, menos la más pequeña, son iguales, dibujadas con vestido, vacías por dentro y se les desenrosca la mitad del cuerpo para poder meter, dentro de cada una, una muñeca igual pero más pequeña. Tienen en cierto modo una estructura fractal.

Tal como Benoit Mandelbrot, padre de la geometría fractal, lo explicó en esta interesante conferencia de TED (Fractals and the art of roughness), los fractales pueden descubrirse en la naturaleza, en muchas partes: coliflores, brócolis, copos de nieve, órganos como el pulmón o el riñon, etc.; así como en las rugosidades de las costas, las nubes, las montañas, etc. Debe existir entonces alguna razón importante por la que la naturaleza utiliza este tipo de arreglo, o patrón de orden, de manera tan extendida.

Por el contrario, el mundo hecho por los humanos no muestra frecuentemente ese tipo de patrones de orden en los que las partes son equivalentes al todo, pero a escalas menores. La democracia, por ejemplo, no llega por lo general a las escalas más pequeñas. Existen elecciones para elegir presidente, gobernadores, alcaldes, consejos comunales, juntas de condominio... pero en cada familia no se tiene la democracia como norma, o sea que son como la última muñequita rusa, se quedan vacías de democracia.

Así ocurre también con los partidos políticos: a pesar de su accionar en democracia, internamente obedecen a caudillos y sorprende muchas veces la absoluta falta de democracia. Y lo mismo puede ocurrir con otros pilares de la democracia como lo son el diálogo, el respeto a las minorías y a los derechos humanos de todos, etc. A veces los DDHH sólo se le respetan a quienes son seguidores de quien gobierna, pero no a sus adversarios.

Hipótesis: coherencia, y no solamente orden, es lo que busca la naturaleza al utilizar estructuras jerárquicas fractales. Ante un país tan desordenado e incoherente como lo es la Venezuela actual, tiene todo el sentido del mundo pensar en una gobernabilidad fractal: que cada uno de nosotros actúe como esperamos que se actúe a distintos niveles jerárquicos de gobierno, incluyendo los más altos. Un poco de orden y coherencia fractal, no nos caerá nada mal.

25.9.14

El enfoque de sistemas y los diseñadores

La literatura científica indica que para saber si uno se encuentra ante un sistema, es necesario identificar algo distinto o mayor a la simple suma de sus partes, algo que emerja de dicho sistema, lo cual se conoce como propiedad emergente. Detectar propiedades emergentes es una actividad que tendemos a hacer hacia afuera de nosotros mismos y de prisa, sin prestar la debida atención. Es por ello que quizás creamos que hay pocos sistemas, o que ni siquiera existen.

Si observamos un kilo de harina de maíz, nos podemos apresurar a decir que no hay sistema, que es la simple agrupación de partículas de maíz, que juntas conforman sólo un kilo de harina de maíz. Creemos también que es comida venezolana, porque si lo mezclamos con agua, una pizca de sal y una cucharada de aceite, haremos la masa con la que moldeamos cilindros achatados que colocamos en el horno y que llamamos arepas. O, si el kilo es de maíz amarillo, hacemos una polenta. En fin, si no abandonamos nuestra rutina, nuestros hábitos, si no nos emocionamos, no podremos captar nada que podamos identificar como propiedad emergente, algo que verdaderamente nos saque de nuestra cotidianidad.

Cuando hemos estado fuera del país y se nos presenta la oportunidad de hacer arepas sucede que al prepararlas, y sobre todo al comerlas, sentimos algo especial dentro de nosotros. Sentimos que estamos haciendo que un pedacito de Venezuela vuelva a ser parte de nosotros y nos provoca cantar el himno nacional, el alma llanera, o escuchar una tonada de Simón Díaz. El kilo de harina de maíz pasa, en esas condiciones, a la categoría de sistema, un sistema desde el cual emergen propiedades valiosas desde la perspectiva de las emociones que sentimos y del sistema cultural al que pertenecemos.

Descartes en el Discurso del Método se refiere al cuerpo humano como máquina. Al apreciar la manera emocionada como él describe su determinación por conocer el funcionamiento de esa máquina maravillosa, me dí cuenta de que Descartes nunca podría haber sido acusado de cartesiano, o sea, de frío o mecánico al realizar un análisis. Extendiendo esta apreciación ante cualquier objeto o situación, aunque se haya previamente etiquetado como mecanicista (un motor eléctrico o toda una línea de producción en serie), considero perfectamente posible identificar propiedades emergentes en ella, si observamos e interactuamos de manera presente, atenta y emocionada, dándonos cuenta de lo que sentimos y descubrimos.

Parece que estamos ante una paradoja clásica, similar a la de la belleza o calidad estética. En el ojo de quien contempla reside la belleza, afirmó Platón. Lo sistémico entonces no se encuentra sólo en lo que observemos, sino también en nuestra capacidad para observar con ojo sistémico.

Es pues importante que la educación del diseño apunte hacia crear esa capacidad de ojo sistémico en los estudiantes. De lograrlo, cada propuesta de diseño derivará en una serie de propiedades emergentes, que vayan más allá de un arreglo lineal de partes o componentes, tal como el hábito o la costumbre lo impongan. Su ojo y sobre todo su alma sistémica habilitará a cada estudiante -siguiendo con el ejemplo del kilo de harina de maíz- para hacer arepas verdes o moradas (agregándoles espinaca o remolachas licuadas), que resultarán sin duda diferentes por impactantes y por ser más nutritivas. Sistema somos cada uno de nosotros junto a lo que observemos o interactuemos y es desde allí donde surge nuestra capacidad para identificar o crear propiedades emergentes.

Otra posible conexión que encuentro como guía para captar o producir propiedades emergentes en los sistemas, es aquello que alguna vez dijo Louis Amstrong cuando le preguntaron sobre qué era el Jazz; y respondió: no es lo que haces, sino cómo lo haces.

12.9.14

La Polarización como modelo de negocio

Nadie duda sobre las intenciones de polarizar a la sociedad venezolana que tiene el chavo-madurismo. Lo que quizás muchos de nosotros nos preguntamos es ¿para qué lo hacen?. La respuesta más o menos consensuada es: lo hacen para beneficiarse. Entonces, la siguiente pregunta es ¿cómo se benefician?.

Algunos analistas han indicado que la polarización beneficia a quien la practica por aquello de divide y vencerás. Y si vences, tienes acceso a las mieles del poder. Pero, el poder es para gobernar y de lo que estamos hablando es de un trabajo y, como tal, el beneficio no proviene de otra cosa que sólo de una remuneración, de un sueldo que se les paga por trabajar.

El asunto con la polarización es que no solamente los ayuda a vencer en las elecciones, sino que se trata de un truco muy particular que proporciona, luego del triunfo electoral, las bases para obtener con mayor legitimidad una remuneración exagerada. Por ello, nos encontramos ante un modelo de negocio. Veamos.

Comencemos con la línea base. Si un movimiento político gana unas elecciones, en condiciones normales, equivale a que son contratados para realizar un trabajo. Esa responsabilidad está definida, tiene una duración (y una remuneración) determinada y debe rendir cuenta por su ejecución. En resumen, es un reto laboral más o menos burocrático, nada heroico, que debe asumirse.

En cambio, en el escenario polarizado los participantes casi se sienten en una guerra. Existen buenos o camaradas (que son los polarizadores) y malos o enemigos (que son el resto). El guión convierte en naturales las acciones supuestamente heroicas que los polarizadores realizan y la responsabilidad, como funcionarios públicos, toma un carácter aparentemente mucho más importante que el simple desempeño de un cargo.

Lo siguiente contribuye a entender mejor cómo funciona el modelo de negocio:

1, Los funcionarios no se limitan a ganar los sueldos que le corresponden por desempeñar un trabajo normal. Como el desafío es mayor y heroico, pueden aprovechar para cobrar legítimamente una especie de bono adicional.

2. Como existen enemigos, los valientes funcionarios pasan a ser una especie de protectores de sus seguidores. Esa tarea se convierte en una responsabilidad adicional y, por lo tanto, pueden legítimamente creer que les toca otra especie de bono extra.

3. Los ciudadanos que se consideran incluidos en la parte buena de la sociedad, también se terminan beneficiando. Como no es una situación normal, la distribución de los recursos públicos se maneja de manera extraordinaria:

  • Se reparten entre los buenos y, como no les van a llegar a todos los ciudadanos, el denominador de la división es menor, por lo tanto la cantidad per capita es mayor para los buenos que sí reciben.
  • Al enemigo ni agua. Los considerados enemigos no reciben recursos y por lo tanto se mantienen débiles, o se debilitan aún más de lo que estén, garantizándole a los polarizadores su permanencia en el poder.
  • Quienes reciben recursos se sienten protegidos, beneficiados y, por lo tanto, agradecidos. Ese sentimiento los impulsa a ser más leales a sus benefactores y así el modelo se vuelve más sustentable.
4. Los bonos extra y el manejo arbitrario de los recursos públicos tienen todavía una mayor rentabilidad para los polarizadores, porque la polarización es todo un parapeto: no existe ninguna guerra, ni amenaza de guerra, ni enemigos reales. Es un cuento, por lo tanto, los costos de luchar o de proteger no existen realmente y esto implica que a menor costo, mayor margen de ganancia.

Revisemos entonces las típicas reacciones de quienes quieren desafiar a los polarizadores y su modelo de negocio:

A. Reconciliar y unir al país (despolarizar): Negar algo dentro del mismo marco, es reforzarlo, tal como lo plantea G. Lakoff en Don't think of an elephant. La consigna de reconciliar no disuelve el marco de la polarización. Por el contrario, fortalece la idea de que existen dos bandos, porque opone unión a división. La polarización no se ataca planteando lo opuesto conceptualmente porque se mantiene sobre el mismo eje de la idea. Es necesaria otra idea, otra estrategia.

B. La Salida (o exacerbar la polarización): Así es obvio que el resultado todavía favorece más a los polarizadores. Mientras no se les desmonte el modelo de negocio, los tipos y sus seguidores van a seguir allí.

C. Enchufados Inc.: Esta reacción es la más directa porque apunta a los pilares que sustentan al régimen. Sin embargo, quedarse en generalidades no la hace muy contundente y se corre el riesgo de que con el caracter delictual de muchos de los funcionarios, éstos vean con buenos ojos el que se les endilgue la fama de que son muy, muy malos... así como los pranes creen ganar prestigio al ser valorados desde antivalores como crueldad, ensañamiento, abuso de poder, etc.

No tengo clara una estrategia, al menos una, para vencer a los polarizadores, porque el truco de la polarización ha sido y sigue siendo muy eficaz... y no es fácil imaginar algo que los derrote de manera aplastante. Sólo creo que si les falla el modelo de negocio se querrán ir a disfrutar de los reales que hasta ese instante hayan acumulado. Luego vendrá, espero, un equipo serio y decente de funcionarios que quieran trabajar... Ojalá que sea lo antes posible.

17.8.14

Foco del cambio: ¿Cambiar los elementos o también las relaciones?

El cambio que insistentemente se proclama que ha sucedido en Venezuela en los últimos 15 años, parece fruto de aquel viejo adagio: "Que todo cambie para que nada cambie." Mucho más paradójico se torna al constatar el origen crítico de muchos de sus promotores. Venezuela ha cambiado, pero en el sentido de un viaje que comenzó en Guatemala para llegar a Guatepeor.

Henri Poincare, en uno de sus ensayos sobre divulgación de la Ciencia, afirmó hace más de un siglo, que a los matemáticos no les preocupa cambiar elementos o componentes de una ecuación, sino el cambio de las relaciones entre ellos. También este autor amplió ese concepto a la naturaleza del conocimiento científico como un todo, afirmando que: "lo cognoscible está en las relaciones entre objetos, no en los objetos en sí." Pueden distinguirse entonces dos tipos de cambio: el basado sólo en los elementos, manteniendo las relaciones intactas; y el que principalmente actúa sobre las relaciones.

Si tomamos esta reflexión de Poincare para aplicarla a nuestra realidad venezolana, observamos que quienes llegaron al poder en 1998, criticaban las relaciones de corrupción, entreguismo al imperialismo y desprecio hacia los venezolanos, en las que fueron supuestamente cayendo los partidos que dominaron la escena política del país. Digamos que en su crítica estaba, al menos implícita, un serio cuestionamiento de las relaciones que la clase política construyó con la administración gubernamental, con potencias internacionales y con la población venezolana. Fue difícil rechazar esa crítica y defender que se continuara con ese tipo de relaciones, ¿cierto?

Sin embargo, 15 años más tarde, observamos que el cambio no se enfocó en transformar las relaciones, sino que simplemente se concretó un cambio de los elementos:

  • Nuevos corruptos se encaramaron (y pareciera que además la corrupción es aún peor que la anterior).
  • Nuevas potencias extranjeras como China y Rusia sustituyeron a los nunca bien ponderados gringos, agregando un rosario de semi-potencias como Brasil, Argentina, Irán, Bielorusia y Cuba que, vergonzosamente vinieron a participar del festín de petrodólares que, por razones de mercado petrolero, llegaron al país sin que el gobierno tuviese otro mérito distinto al de estar debajo de la piñata cuando se reventó.
  • Nuevos represores, especialmente del estamento militar y de una delincuencia envalentonada, sometieron a la población venezolana, infundiendo un miedo aún mayor y más masivo que el que hubiésemos podido experimentar en épocas anteriores.
Ha habido un cambio en Venezuela, pero del tipo que no interesaría a Poincare, ni que promovería ningún gobernante decente. Sólo podemos aprender de este desastre y darnos cuenta de lo que ha ocurrido. Para ello, necesitamos plantearnos la siguiente pregunta: Si ahora queremos cambiar: ¿Qué tipo de cambio queremos? ¿Queremos otra vez cambiar solamente los elementos, o debemos esta vez cambiar también las relaciones?

15.7.14

El dilema de la decencia

Decencia según el diccionario de la RAE tiene este conjunto de significados:

1. f. Aseo, compostura y adorno correspondiente a cada persona o cosa.
2. f. Recato, honestidad, modestia.
3. f. Dignidad en los actos y en las palabras, conforme al estado o calidad de las personas.

Indecencia sería entonces lo opuesto.

En un país cualquiera siempre se encontrará a gente decente y también, inevitablemente, a gente indecente. Cada tipo de gente ve la vida desde su punto de vista, pero en perfecta asimetría: el decente tolera muy poco a los indecentes; mientras que al indecente el asunto de "tolerar" le tiene sin cuidado, o sea, no le importa realmente si se encuentra ante alguien decente o indecente. O hasta le agraden tanto decentes como indecentes, bien sea por gusto o por interés.

El dilema de la decencia está en cómo alcanzar el máximo grado de decencia, superando su propia intolerancia a los indecentes. La intolerancia a otro ser humano es un defecto de los decentes, sobre todo si se enmarca dentro del contexto de defensa incondicional de los Derechos Humanos. Los indecentes son tan seres humanos como los decentes, sin embargo estos por lo general no los consideran así.

El espíritu democrático de los decentes a veces eleva su grado de tolerancia a la indecencia, cuando está presente la siguiente condición: los decentes se sienten mayoría y controlan la aplicación de leyes y normas decentes. Pero ese espíritu democrático se debilita cuando la proporción cambia y los decentes pasan a ser una minoría controlada por indecentes. Entonces el dilema se torna aún más complejo.

Siendo la democracia uno de los sistemas más decentes, cuando los indecentes la controlan no importa cuán decentes sean las leyes y normas en el papel: respetar leyes o normas no es asunto que le interese o le angustie a los indecentes... justamente por eso ¡son como son!

Mientras no venza su intolerancia a la indecencia, un tipo decente no podrá vivir felizmente en un país con mayoría de gente indecente. Y yéndose de ese país demostrará que él tampoco era tan decente como él creía.

29.6.14

Los árbitros como gobierno

Si en otros países quieren saber cómo nos sentimos los venezolanos cotidianamente, observen cómo se sienten cuando un árbitro de la FIFA pita un penalty que no lo era, o deja de pitar uno que sí lo era de anteojito.

Siempre he creído que la función clave del gobierno y más aún del Estado es la de ser árbitro. Esto es: conocer las reglas del juego y hacerlas respetar. Pero imagínate un árbitro que no sólo no las hace respetar, sino que las viola directamente y las cambia cada vez que quiere.

Por ejemplo la regla Duración del Juego: el árbitro decide extender varios días al mismo partido para que su equipo favorito (quizás hasta haya apostado a favor de ese equipo) gane. En Venezuela, miembros del Consejo Nacional Electoral (CNE) continúan en el "juego" tras habérseles terminado su período hace más de un año; también concejales continuaron en sus cargos varios años adicionales a su período porque ese CNE decidía postergar las elecciones correspondientes.

Por ejemplo, está prohibido usar zapatillas con tacos de metal, tipo atletismo, en el fútbol. En Venezuela está legalmente prohibido usar recursos públicos en campañas electorales, pero el árbitro le permite a su equipo favorito violar esa norma para que gane con la ventaja de su capacidad agresiva en materia de publicidad y logística. Y además saca "tarjetas rojas" a jugadores del equipo de la oposición (como Leopoldo López), procesándolos penalmente y apresándolos sin haber cometido ninguna falta.

Por ejemplo, no existen equipos de puros árbitros, con uniformes de árbitros, pitos y tarjetas. Pero en Venezuela el PSUV pretende junto a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo (que sería como una instancia central de FIFA) que la Fuerza Armada Venezolana (un sector que en todo caso es parte del arbitraje) juegue políticamente junto al gobierno, contra la oposición...

En fútbol sería absurdo todo éso y el planeta estaría indignado por un comportamiento así de árbitros y de FIFA. En cambio, a pesar de que algo así pasa en Venezuela, la OEA, la ONU, Mercosur y muchos gobiernos democráticos, parecen aceptar con su silencio que semejantes irregularidades ocurran. La mitad o más de los venezolanos rechazamos tanto abuso de poder y queremos que esas autoridades renuncien o sean expulsadas porque así no puede haber juego democrático, ni económico.

Son extremadamente corruptos y abusadores. Y un juego así es demasiado aburrido. Mucha gente se ha ido del estadio (que es su patria).

21.4.14

Dialogar con secuestradores, terroristas o enemigos

Dialogar no es debatir. Dialogar es conversar con miras a ponerse de acuerdo sobre los significados tanto de hechos como de palabras.

A un secuestrador le interesa por ejemplo lo que significa #LaSalida, o sea cómo escapar, cómo salvarse, a cambio de liberar a uno o más rehenes; a un terrorista le interesa conocer lo que significa una #ReduccionDeLaPena, un #Perdón o un #Sobreseimiento, a cambio de entregar sus armas y desmovilizarse; y en una situación de guerra a un general del bando enemigo, le interesa saber lo que significan las #CondicionesDePostGuerra para decidir si efectivamente firma o no la rendición de sus fuerzas armadas.

Obviamente, el diálogo no sucede solamente entre amigos, aunque quizás sea la actividad que mejor defina la naturaleza de la amistad. El diálogo es tan importante que no podemos dejarlo solamente para los amigos. Es una actividad necesaria en la resolución de conflictos y, mientras más complejos y trascendentes sean, más necesaria es.

No estoy confesando nada nuevo al decir acá que creo que Venezuela ha sido secuestrada por una banda de gangsters. Muy probablemente, esos mismos gangsters piensen que los gangsters somos quienes los consideramos así a ellos. El significado de gangster o de fascista podría ser uno de los puntos a conversar...

Pero no podemos darnos el lujo de perder el foco. Sea #LaSalida, la #ReducciónDeLaPena o las #CondicionesDePostGuerra, los gangsters deben concluir el diálogo teniendo claro lo que serán los próximos pasos. Y así podremos supervisar lo acordado.

Hasta ahí la cosa no luce tan complicada. Sin embargo, hay algo que me parece que complica el asunto, pero que sin ello, el diálogo luce incompleto. La presencia del movimiento estudiantil ha sido reconocida como necesaria para que este diálogo tenga éxito... pero no me refiero a éso. Existe otro actor que no ha sido mencionado y que quizás debiera estar igualmente presente. Me refiero al gobierno cubano.

Los cubanos son como otra banda de secuestradores que actúa en coordinación con los gangsters locales. Esa banda debería igualmente sentarse a dialogar. El significado de #IntervenciónEnAsuntosInternos de un país independiente y soberano como es Venezuela debe ser dilucidado. Tantos convenios que hay entre esa banda caribeña y la venezolana deben ser revisados con la idea de que suelten las instituciones que han caído en sus garras como rehenes.

El diálogo es para liberar con vida a Venezuela, secuestrada por una macolla de bandas de gangsters (son más, pero invitar a dialogar en la misma mesa a las demás bandas sería un suicidio).

5.3.14

Es verdad que es mentira

Una de las quejas al Pragmatismo proviene de su definición del concepto de verdad que, en boca de uno de los pragmatistas clásicos - William James, es, palabras más palabras menos: "Verdad es lo que conviene en un momento dado."

Desde una perspectiva racionalista pura, ese concepto genera un ataque de alergia equivalente a un edema de la glotis. El ciudadano con una educación universitaria promedio reacciona rechazando enérgicamente un concepto de verdad definido de esa manera. Si lo acepta, toda su educación basada en clases magistrales y lecturas (nada de darse cuenta de una manera directa con la generación experiencial y experimental de conocimientos) se derrumbaría.

En Venezuela estamos muy poco entrenados para discutir si una frase es o no verdadera. Generalmente, que una frase sea verdad o mentira depende más de QUIÉN la dijo que de la frase en sí. Si se exige prueba de lo que se afirma, la prueba sufre nuevamente del mismo problema: no es la prueba en sí, sino QUIEN la presenta. Si, por no dejar, además se exigen argumentos que soporten la frase, Ud. podrá imaginarse... no es la lógica argumentativa lo que predominará, sino QUIEN los está trayendo a colación.

¿Es entonces Venezuela el terreno ideal para los pragmatistas? Bueno, en realidad cualquier país lo es. Pragmatismo significa darse cuenta de qué se quiere (qué conviene) y cómo lograrlo. Cualquier discusión dogmática echa por el piso las ventajas estratégicas de ser pragmatista.

¿Pero qué pasa si nos mienten los cara'e tabla de manera flagrante? (como si yo le dijera a Ud. que Ud. en este instante no está leyendo esta parte de mi artículo... o que Ud. me lo dijera a mí en este mismo instante). Ante una constatación verdadera de una mentira, lo mejor que se puede hacer es preguntarnos... ¿Me conviene creer esta mentira? Es decir, el asunto no es apuntar el hecho de mentir, sino asumirlo como una verdad que tiene nuestro interlocutor y preguntarnos hasta qué punto podemos hacerla nuestra.

Ante las recientes protestas de los estudiantes en Venezuela, el gobierno ha emitido en cadena nacional de medios de comunicación social y a través de muchos medios sociales de comunicación, frases descriptivas y explicativas de lo que está sucediendo. Dice que es un golpe de estado. Dice que es una protesta violenta. Dice que las fuerzas del orden público se han excedido en unos pocos casos.

¿A Ud. ciudadano venezolano le conviene creer la explicación de que se trata de un "golpe de estado" (aunque a veces le agregan el adjetivo "suave" para distinguirlo de los más clásicos como el que intento Chávez en 1992)? Por simplemente ser hablante del idioma español esta explicación no le conviene porque estaría torciendo el significado de dos tipos de rebelión muy distintas: la civil (realizada a través de protestas) y la militar (realizada a través de las armas con golpes de estado).

¿A Ud. ciudadano venezolano le conviene que la protesta se describa como violenta? No creo que le convenga porque la protesta ha sido esencialmente pacífica. Sí lo acepta, cada vez que vaya a protestar por algo lo llamarán violento y podrían hasta ponerlo preso (como ocurre en cualquier dictadura).

¿A Ud. ciudadano venezolano le conviene que se diga que la GNB y la PNB han tenido unos pocos excesos? Tampoco creo que le convenga. Las fuerzas de orden público han actuado junto a grupos paramilitares y han disparado a ciudadanos, causandole la muerte a muchas personas. Si esos asesinatos se describen como "excesos" sólo se les está regañando como si fuesen unos niñitos tremendos, no se les está procesando como lo que son en muchos casos criminales de lesa humanidad.

¿Le conviene entonces a Ud. ciudadano venezolano ser gobernado por personas a quienes no les importa que se cometan crímenes de lesa humanidad, a quienes no les preocupa mentir sobre los tipos de protestas y sobre lo que las origina? Si la respuesta es afirmativa, entonces vea y oiga las cadenas. Créales todo.

14.1.14

Nuevas pestañas

Tomar la imagen de Marilyn y reproducirla como sopa en lata fue un acto de homenaje irreverente muy propio de Warhol. Hacer lo mismo con un político es un acto de reverencia exagerada, pero con un político que decía varias veces al día que odiaba al imperio es pues peor, porque se torna en toda una reverencia ultrajada. Los colores que ahora muestran las vallas de los ojos de Chávez regadas por Caracas, me dificultan mantener la tesis que planteé el pasado octubre en el post Los ojos de la violencia.


La dificultad está en cómo combinar Marilyn con violencia. El encapuchado es esencialmente violento. Marilyn no. De allí que se me ocurrió que mejor relacionar a Chávez con Marilyn y pensé en pestañas, en cómo se verían esos ojos reptiles con unas pestañas más bien mamíferas. Luego noté que la ceja izquierda lucía incompleta e inconvenientemente gruesa, así que le disminuí el grosor y la alargué un poco... En fin terminé maquillando al tan cacareado símbolo, cual Duchamp. El resultado:


Creo que lo que apareció fue una especie de Liza Minelli con ojos mucho menos grandes y muchísimo menos saltones. Curiosamente, también apareció a la derecha, en el pelo, una suerte de perfil de Lenin o de Ho-Chi-Min... muy apropiado cualquiera de ellos. Una intervención gráfica que reduce, en teoría, la carga violenta inicial pero que la complica con otras implicaciones.

Maquillaje, cortes de cabello ¡pintura de uñas! He ahí una relación: varias personas me han comentado lo similar que luce la firma de Chávez a la marca Valmi. Veamos:


Realmente se parece, sobre todo si se distorsiona el logo alargándolo. Bien. Pero entonces... ¿Cuál es el sentido de esta breve investigación sobre lo que puede haber detrás de la comunicación visual chavista?

Preliminarmente se puede inferir que:

1. Existe un sofisticado manejo del caos visual, para vincular encapuchados latinoamericanos (o árabes) con artistas del imperio y marca de pinturas de uñas de una empresa venezolana.

2. Ese cóctel de violencia, represión, arte liberal del imperio y belleza femenina sólo puede responder a una deliberada intención de crearnos un corto circuito a los venezolanos, algo que Bateson llamó doble vínculo o la ruta hacia una disociación esquizoide (nunca se describió mejor que con aquella frase aparentemente ingenua de "Chávez los tiene locos" - aunque quizás no era precisamente él sino su fiel funcionario J. Rodríguez).

3. Puede ser resultado del hecho de que, J. Rodríguez, psiquiatra graduado en la UCV dirige las campañas electorales del PSUV y ahora su hermana la comunicación del gobierno. Un adversario muy sofisticado, toda una mezcla de Warhol, Liza Minelli y el Ché (con su hermana).

Chrome abre una "nueva pestaña" cada vez que uno le hace click a un paralelepípedo inclinado hacia la izquierda que está en la parte superior de este navegador. Este tema de la comunicación visual que comenzó con unas pestañas colocadas como intervención gráfica del gran símbolo, amerita abrir muchas más.

La cosa está pelúa.