Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

25.9.14

El enfoque de sistemas y los diseñadores

La literatura científica indica que para saber si uno se encuentra ante un sistema, es necesario identificar algo distinto o mayor a la simple suma de sus partes, algo que emerja de dicho sistema, lo cual se conoce como propiedad emergente. Detectar propiedades emergentes es una actividad que tendemos a hacer hacia afuera de nosotros mismos y de prisa, sin prestar la debida atención. Es por ello que quizás creamos que hay pocos sistemas, o que ni siquiera existen.

Si observamos un kilo de harina de maíz, nos podemos apresurar a decir que no hay sistema, que es la simple agrupación de partículas de maíz, que juntas conforman sólo un kilo de harina de maíz. Creemos también que es comida venezolana, porque si lo mezclamos con agua, una pizca de sal y una cucharada de aceite, haremos la masa con la que moldeamos cilindros achatados que colocamos en el horno y que llamamos arepas. O, si el kilo es de maíz amarillo, hacemos una polenta. En fin, si no abandonamos nuestra rutina, nuestros hábitos, si no nos emocionamos, no podremos captar nada que podamos identificar como propiedad emergente, algo que verdaderamente nos saque de nuestra cotidianidad.

Cuando hemos estado fuera del país y se nos presenta la oportunidad de hacer arepas sucede que al prepararlas, y sobre todo al comerlas, sentimos algo especial dentro de nosotros. Sentimos que estamos haciendo que un pedacito de Venezuela vuelva a ser parte de nosotros y nos provoca cantar el himno nacional, el alma llanera, o escuchar una tonada de Simón Díaz. El kilo de harina de maíz pasa, en esas condiciones, a la categoría de sistema, un sistema desde el cual emergen propiedades valiosas desde la perspectiva de las emociones que sentimos y del sistema cultural al que pertenecemos.

Descartes en el Discurso del Método se refiere al cuerpo humano como máquina. Al apreciar la manera emocionada como él describe su determinación por conocer el funcionamiento de esa máquina maravillosa, me dí cuenta de que Descartes nunca podría haber sido acusado de cartesiano, o sea, de frío o mecánico al realizar un análisis. Extendiendo esta apreciación ante cualquier objeto o situación, aunque se haya previamente etiquetado como mecanicista (un motor eléctrico o toda una línea de producción en serie), considero perfectamente posible identificar propiedades emergentes en ella, si observamos e interactuamos de manera presente, atenta y emocionada, dándonos cuenta de lo que sentimos y descubrimos.

Parece que estamos ante una paradoja clásica, similar a la de la belleza o calidad estética. En el ojo de quien contempla reside la belleza, afirmó Platón. Lo sistémico entonces no se encuentra sólo en lo que observemos, sino también en nuestra capacidad para observar con ojo sistémico.

Es pues importante que la educación del diseño apunte hacia crear esa capacidad de ojo sistémico en los estudiantes. De lograrlo, cada propuesta de diseño derivará en una serie de propiedades emergentes, que vayan más allá de un arreglo lineal de partes o componentes, tal como el hábito o la costumbre lo impongan. Su ojo y sobre todo su alma sistémica habilitará a cada estudiante -siguiendo con el ejemplo del kilo de harina de maíz- para hacer arepas verdes o moradas (agregándoles espinaca o remolachas licuadas), que resultarán sin duda diferentes por impactantes y por ser más nutritivas. Sistema somos cada uno de nosotros junto a lo que observemos o interactuemos y es desde allí donde surge nuestra capacidad para identificar o crear propiedades emergentes.

Otra posible conexión que encuentro como guía para captar o producir propiedades emergentes en los sistemas, es aquello que alguna vez dijo Louis Amstrong cuando le preguntaron sobre qué era el Jazz; y respondió: no es lo que haces, sino cómo lo haces.

12.9.14

La Polarización como modelo de negocio

Nadie duda sobre las intenciones de polarizar a la sociedad venezolana que tiene el chavo-madurismo. Lo que quizás muchos de nosotros nos preguntamos es ¿para qué lo hacen?. La respuesta más o menos consensuada es: lo hacen para beneficiarse. Entonces, la siguiente pregunta es ¿cómo se benefician?.

Algunos analistas han indicado que la polarización beneficia a quien la practica por aquello de divide y vencerás. Y si vences, tienes acceso a las mieles del poder. Pero, el poder es para gobernar y de lo que estamos hablando es de un trabajo y, como tal, el beneficio no proviene de otra cosa que sólo de una remuneración, de un sueldo que se les paga por trabajar.

El asunto con la polarización es que no solamente los ayuda a vencer en las elecciones, sino que se trata de un truco muy particular que proporciona, luego del triunfo electoral, las bases para obtener con mayor legitimidad una remuneración exagerada. Por ello, nos encontramos ante un modelo de negocio. Veamos.

Comencemos con la línea base. Si un movimiento político gana unas elecciones, en condiciones normales, equivale a que son contratados para realizar un trabajo. Esa responsabilidad está definida, tiene una duración (y una remuneración) determinada y debe rendir cuenta por su ejecución. En resumen, es un reto laboral más o menos burocrático, nada heroico, que debe asumirse.

En cambio, en el escenario polarizado los participantes casi se sienten en una guerra. Existen buenos o camaradas (que son los polarizadores) y malos o enemigos (que son el resto). El guión convierte en naturales las acciones supuestamente heroicas que los polarizadores realizan y la responsabilidad, como funcionarios públicos, toma un carácter aparentemente mucho más importante que el simple desempeño de un cargo.

Lo siguiente contribuye a entender mejor cómo funciona el modelo de negocio:

1, Los funcionarios no se limitan a ganar los sueldos que le corresponden por desempeñar un trabajo normal. Como el desafío es mayor y heroico, pueden aprovechar para cobrar legítimamente una especie de bono adicional.

2. Como existen enemigos, los valientes funcionarios pasan a ser una especie de protectores de sus seguidores. Esa tarea se convierte en una responsabilidad adicional y, por lo tanto, pueden legítimamente creer que les toca otra especie de bono extra.

3. Los ciudadanos que se consideran incluidos en la parte buena de la sociedad, también se terminan beneficiando. Como no es una situación normal, la distribución de los recursos públicos se maneja de manera extraordinaria:

  • Se reparten entre los buenos y, como no les van a llegar a todos los ciudadanos, el denominador de la división es menor, por lo tanto la cantidad per capita es mayor para los buenos que sí reciben.
  • Al enemigo ni agua. Los considerados enemigos no reciben recursos y por lo tanto se mantienen débiles, o se debilitan aún más de lo que estén, garantizándole a los polarizadores su permanencia en el poder.
  • Quienes reciben recursos se sienten protegidos, beneficiados y, por lo tanto, agradecidos. Ese sentimiento los impulsa a ser más leales a sus benefactores y así el modelo se vuelve más sustentable.
4. Los bonos extra y el manejo arbitrario de los recursos públicos tienen todavía una mayor rentabilidad para los polarizadores, porque la polarización es todo un parapeto: no existe ninguna guerra, ni amenaza de guerra, ni enemigos reales. Es un cuento, por lo tanto, los costos de luchar o de proteger no existen realmente y esto implica que a menor costo, mayor margen de ganancia.

Revisemos entonces las típicas reacciones de quienes quieren desafiar a los polarizadores y su modelo de negocio:

A. Reconciliar y unir al país (despolarizar): Negar algo dentro del mismo marco, es reforzarlo, tal como lo plantea G. Lakoff en Don't think of an elephant. La consigna de reconciliar no disuelve el marco de la polarización. Por el contrario, fortalece la idea de que existen dos bandos, porque opone unión a división. La polarización no se ataca planteando lo opuesto conceptualmente porque se mantiene sobre el mismo eje de la idea. Es necesaria otra idea, otra estrategia.

B. La Salida (o exacerbar la polarización): Así es obvio que el resultado todavía favorece más a los polarizadores. Mientras no se les desmonte el modelo de negocio, los tipos y sus seguidores van a seguir allí.

C. Enchufados Inc.: Esta reacción es la más directa porque apunta a los pilares que sustentan al régimen. Sin embargo, quedarse en generalidades no la hace muy contundente y se corre el riesgo de que con el caracter delictual de muchos de los funcionarios, éstos vean con buenos ojos el que se les endilgue la fama de que son muy, muy malos... así como los pranes creen ganar prestigio al ser valorados desde antivalores como crueldad, ensañamiento, abuso de poder, etc.

No tengo clara una estrategia, al menos una, para vencer a los polarizadores, porque el truco de la polarización ha sido y sigue siendo muy eficaz... y no es fácil imaginar algo que los derrote de manera aplastante. Sólo creo que si les falla el modelo de negocio se querrán ir a disfrutar de los reales que hasta ese instante hayan acumulado. Luego vendrá, espero, un equipo serio y decente de funcionarios que quieran trabajar... Ojalá que sea lo antes posible.