Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

8.5.13

Un país en el aire, mientras tanto

Después de las elecciones del 14 de Abril, Venezuela está como si pasó una encrucijada a la que le fueron cambiadas las señales luego de pasar. La mayoría tomó el camino que correspondía al aviso que decía "cambio". Sin embargo, ese aviso fue inmediatamente modificado y dice otra cosa, dice algo como "siga con lo mismo".

Pero estamos recorriendo inevitablemente el camino del cambio, conducidos por alguien que insiste en convencernos de que no estamos donde estamos, sino en el camino de más de lo mismo. Esa mentira de la señal y del conductor no va a poder sostenerse porque el paisaje va a ser otro a medida que nos vayamos alejando de la encrucijada.

No importa que nos muestren fotos de la señal cambiada. No importa que el conductor designado insista en que no estamos en este, sino en el otro camino que no escogimos mayoritariamente. El recorrido lo irá diciendo por sí mismo, las máscaras caerán y la necesidad de cambiar de conductor se hará inevitable porque este vehículo no tiene retroceso.

Mientras tanto quizás nos sintamos como en el aire. Nos pedirán que miremos hacia el cielo o que nos limitemos a observarnos dentro del vehículo. Podrán tapar las ventanas y sólo conducirnos mientras esté oscuro.

Pero el camino ya es otro. El territorio es otro. Somos otros.

Mentirosos y engañadores pueden bajarse e ir a pie a donde quieran. O pueden quedarse porque en este viaje cabemos todos. Menos la mentira.