Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

1.12.10

Burrada: Golf x Viviendas

Podría defender el Golf como golfista que alguna vez fuí en Barquisimeto, pero no se trata de éso. Podría defender el Golf como partidario de un estricto respeto a los derechos de propiedad, pero tampoco se trata de éso. El tema se me presenta más bien como un asunto profesional, al cual quiero referirme como parte de la primera promoción de urbanistas de la USB.

El Golf es un deporte muy exigente. Aunque de lejos parece más un juego que otra cosa, no es fácil dominarlo por muchas razones entre las que se destacan lo indispensable que es contenerse, o sea, no darle demasiado duro a la bola y concentrarse, o sea, no pensar ni hablar demasiadas tonterías mientras se juega. Si el jugador aprende a extrapolar a su trabajo esas destrezas, puede hacérsele muy útil para convertirse en un mejor gerente (privado o público - ¿Qué tal si se le facilita a los gobernantes unas clases y acceso a los campos para que mejoren su desempeño en el trabajo?), un mejor ciudadano, un mejor padre y esposo, etc.

Por otra parte, no es un secreto que existe una grave crisis de vivienda y quienes la analizan de manera simplista la reducen a que hay que construir nuevas urbanizaciones. Con ese approach, algunos gobernadores, como el de Carabobo en el período pasado, se lanzan a construir urbanizaciones de manera desordenada y para colmo a orillas de vías interurbanas expresas. No hacen diseño de ciudad, sino intervenciones piratas que degradan a toda una región y, a la larga, al país.

Pero concentrémonos en el asunto. Cuando autoridades gubernamentales muy pobremente preparadas observan un campo de golf, son como muchachos que salen a medio día de clase y pasan por enfrente de un McDonald's: no pueden resistirse al Combo del Día para saciar el hambre de cualquier manera. Ya el ex-Alcalde Barreto manifestó en una oportunidad las ganas de meterle un mordisco al Country Club de Caracas para construir viviendas sobre los hoyos y, al menos para mí, no quedo claro qué o quién se lo habría impedido hacer.

Volver a plantear esa barretada sería una burrada porque Caracas, más allá del déficit de vivienda, lo que tiene es un terrible déficit de espacios públicos. Una necesidad colectiva y pública de millones de habitantes como la de tener más parques, zonas verdes o espacios públicos que mejoren su calidad de vida, sería desplazada para atender la necesidad particular y privada de unos cuantos cientos de familias que tendrán el privilegio de ocupar esas viviendas. Nuevamente el Estado utilizaría la expropiación para beneficiar a unos pocos y no a toda la colectividad.

Cambiar Golf por más Espacios Públicos para la ciudad sí tiene mucho sentido. Los mismos dueños del Club podrían planteárselo de una manera que todos salgamos beneficiados. Una sugerencia es que transformen total o parcialmente los 18 hoyos en parques y abran la membresía de tal manera que los ciudadanos podamos comprar cada uno una acción y acceder al disfrute de tan hermosos espacios abiertos.

Al masificar la emisión de acciones y acordar diluir la participación de cada accionista, éstos podrán recuperar con creces su inversión al mismo tiempo que contribuyen a darle un respiro a millones de caraqueños. Pasar de unos cuantos privilegiados que juegan Golf, a millones de accionistas puede significar no sólo un salto cuantitativo sino cualitativo en materia de gestión de la calidad de vida urbana en Caracas: seremos 5 millones de 'usuarios deportistas y guardianes' de hermosos espacios abiertos...

Los golfistas sabrán como cuidarse sólos. Encontrarán dónde jugar y dónde desarrollar orgullosamente nuevas canchas. Podrán entonces jugar con el orgullo de haber impedido intervenciones piratas, barretadas o burradas populistas-socialistas que sólo logran devaluar a la ciudad y al país, sin resolver ningún problema prioritario.

2 comentarios:

  1. Lo verdaderamente revolucionario es que ¡Todos juguemos golf!
    Un abrazo

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  2. En condiciones normales de crecimiento, desarrollo, también el estado pudiera construir canchas públicas a todo lo largo y ancho del país!(Pero por favor, ¡NO tienen porqué ser gratuitas!Requieren cuido y mantenimiento DESCENTRALIZADO. La gratuidad, lo "regalao", pienso, han hecho mucho daño a nuestra "indiosincracia") Por otra parte, tanta agresióny desprecio me lleva a preguntarme ¿Que oscuros reconcomios llevan a este gobierno a castigar, destruir y degradar a la Capital de la Nación?

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