Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

9.3.09

La Nueva Contraloría

La actuación de la Contraloría General de la Nación ha dejado mucho que desear, especialmente en tiempos recientes. Esta institución debe ser revisada con el fin de actualizar tanto su razón de ser, como sus métodos. Propongo, en principio, que se concentre sobre los funcionarios que constituyen el Alto Gobierno (Vicepresidente, Ministros, Viceministros, Directores Generales Sectoriales, etc.) y que funcione como el Departamento de Recursos Humanos que garantice al pueblo que quienes sean designados a cargos públicos, no solamente reúnan las características necesarias para ejercer tales cargos, sino que se monitoree el cumplimiento de sus respectivas metas de gestión.

Un equipo grande liga lo hace. Una línea aérea lo hace. ¿Debe un gobierno democrático aplicar políticas en materia de recursos humanos que se orienten a estimular el mejor desempeño posible de cada uno de sus integrantes claves?

Una agresiva política de altos ingresos estimula a jugadores extraordinarios a que hagan uso ordinario de sus destrezas en cada juego. En un contrato de grande liga puede encontrarse un incentivo tan raro como entregarle un bull-dozer (una retroexcavadora) a un jugador que la pide como parte de su lista de “metas en la vida” (es el caso de Oswalt, pitcher de los Astros). No habría, definitivamente, grandes ligas sin grandes salarios, ni grandes bonos...

Una delicada supervisión de las tripulaciones junto a minuciosos análisis de las condiciones que llevaron a producir cada accidente, ha hecho posible que tanto Avianca como Korean Airlines hayan logrado reducir sustancialmente el número de eventos fatales. Parte del diagnóstico en estos casos fue determinar que culturas estrictamente respetuosas de las jerarquías, como la colombiana y la coreana, influyó en la mala comunicación entre capitanes e ingenieros de vuelo, o entre ingenieros de vuelo y controladores aéreos, que condujeron a accidentes con terribles consecuencias fatales para tripulaciones y pasajeros (reseñado por M. Gladwel en su más reciente libro “Outliers”).

Continuando con la metáfora aérea ¿Quién es la tripulación, los pasajeros y los supervisores del avión que es Venezuela? Si el Ejecutivo es la tripulación y los pasajeros nosotros los ciudadanos de este país, los supervisores de esa tripulación deben actuar tan acuciosamente como lo hizo Avianca o KAL y yo propongo que ese rol lo desempeñe la Contraloría General de la República. Tal como funciona actualmente, la Contraloría no hace nada parecido a éso.

Según lo confesado por el propio Contralor, la Contraloría no actúa proactivamente sino a partir de denuncias. Hace cierta labor preventiva a lo largo y ancho de la Administración Pública, pero desde la perspectiva de cuidar la formalidad en la ejecución de gastos y no con base en los resultados de gestión. No importa si se trata de altos, medios o bajos cargos, aunque pareciera que se interesan poco por controlar al Alto Gobierno.

Propongo que esta institución se concentre justamente en el Alto Gobierno y que además de seguir pendiente de la parte formal, se convierta en un departamento de Recursos Humanos que apoye en:

Revisar la idoneidad de los candidatos a ocupar cargos del Alto Gobierno (incluyendo si el perfil de la persona hace match con el cargo al que va a ser designado). Por ejemplo, no debe colocarse a un Center-Field de Pitcher... metafóricamente hablando.

Formular políticas de remuneración basadas en evaluaciones de desempeño. Por ejemplo, si el Ministro A del Interior logra su meta de reducir la inseguridad en X% en un trimestre, recibirá un bono salarial especial de Y Bs.F...

Monitorear a las decenas de funcionarios que conforman al Alto Gobierno para realizar las recomendaciones oportunas y pertinentes. No dispersarse atendiendo a todo tipo de funcionario y dejar esa tarea a contralorías internas de cada organismo.

Una Nueva Contraloría podrá comenzar a concretar cambios profundos en el país. Es parte de los cambios necesarios y válidos para cualquier tendencia de izquierda, centro o derecha que gobierne. Organicémosnos para que seamos un verdadero país de Grandes Ligas y hagamos lo que esté a nuestro alcance para que no se estrelle ese avión que es Venezuela.

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