Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

16.3.09

El Malabarista

Había una vez un malabarista extraordinario. Era increíble el espectáculo que en calles, carpas y auditorios variopintos, montaba este prodigio de los malabares. En sus inicios comenzó con pocos objetos y a medida que crecía su confianza en sí mismo agregaba y agregaba más...

Comenzó con la constitución y la ley de educación. Luego agregó la habilitante, PDVSA, la Fuerza Armada y la Ley de Tierras. Más adelante, muy seguro por los aplausos (o votos) que arrancaba a su público, se fajó con CANTV, EDC, SIDOR y las cementeras... Como los escenarios locales le resultaban poco retadores, agregó rehenes de las FARC, Irán, Kosovo, Georgia, etc. En eso, dió su primer traspiés al sumar la Reforma. Esa bola se le cayó y perdió un poco de confianza.

Pero sustituyó esa bola con la de la Enmienda y retomó la confianza... Ahora quiere agregarle Puertos, Aeropuertos, Autopistas, Vicepresidente de Caracas, Cargill, Polar, Sambil, barcos pesqueros, bases rusas, clínicas, aumento de la gasolina, etc.

La pregunta es si el espectáculo puede mantenerse indefinidamente sobre la base de agregar más y más bolas para que las sostenga el único malabarista. ¿Cuál será la bola adicional que provoque una estrepitosa caída de todas las que, por ahora, ha logrado mantener en el aire?

Algunas comienzan solitas a deteriorarse y podrían afectar el espectáculo: Guayana y PDVSA se calientan. También la inflación es una bola que el malabarista no ha querido ni mirar, la inseguridad la esquiva, pero con la crisis económica mundial no podrá hacer nada a menos que se mude a otro planeta...

Ver tanto tiempo al mismo malabarista cansa y verlo trastabillar nos haría debatirnos entre sentir lástima o caerle a tomatazos.

En todo caso, preparémonos para recoger todo del piso. De ahí no pasará. Pero evitemos volver a entregarle tantas cosas valiosas a otro irresponsable e histriónico gobernante.

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