Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

30.10.07

Borges y nuestro inconsciente colectivo

Pueden existir misteriosas conexiones entre la obra del pintor Jacobo Borges y el destino de Venezuela. Los cuadros expuestos actualmente en la Galería Freites de Las Mercedes, Caracas (por cierto, hasta el 18 de Noviembre) contienen una desbordante prosperidad de colores, una lujosa variedad de formas y un derroche de alegres festividades marinas que se me antoja asociar a un futuro feliz que nos alcanzará a todos en este país.

He visto, en cuadros de Jacobo de otras épocas, retratos a la corrupción, la desesperanza, el dolor, la indiferencia, la crueldad… En los locos ‘70s de los ta’barato, en los glamorosos ‘80s y en los hipertecnológicos ‘90s, las obras de Borges contrastaron con todos esos espíritus inflados. Pintó imágenes casi subterráneas de mucho peso y oscuridad que hasta en los reflejos del agua de piscinas, como sacadas de alguna mansión del Contry Club, se podía percibir la distorsión de las bajas pasiones. Apostó instalaciones en los que un desastre, resultado de una guerra, se declaraba culpable de una horrible degollina de muñecas. Los seres humanos que hemos sido socialmente como país, quedábamos en esos cuadros e instalaciones de Borges retratados con toda la crueldad que podíamos destilar, al tiempo que ocultábamos perfectamente la solidaridad de la que también somos capaces.

Y a esas imágenes de los oscuros espacios del alma venezolana, las ví comenzarse a aclarar este fin de semana. No porque haya ocurrido algo que haya leído en el periódico o visto en televisión, sino porque la intuición de Borges me las colocó en clave de fiesta y abundancia.

Fui a esa exposición con mis hijos de 12 y 10 años y ellos decidieron abordar al maestro pidiéndole un autógrafo. Fui testigo de cómo él les preguntaba por el futuro, por lo que querían ser y hacer. Les pintó un muñequito como un gato y les escribió algo… luego llegó Zapata y se fueron los dos maestros alegres a conversar, viendo de cerca detalles de uno de los cuadros (por cierto en esta galería está además la exposición de las “bandejas” del arte).

Presencié escenas de esperanza en las que el alma colectiva de Venezuela emerge para ofrecernos miles de posibilidades y muchas respuestas correctas. Después de nubarrones de corrupción y militarismo vendrá una hermosa y soleada primavera donde abundantes arcoiris de prosperidad incluirán el rojo como uno más de los colores.

No el único.

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