Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

7.11.07

Carreño y su espíritu creativo

 Inocente Carreño pronto cumplirá 88 años y este pasado domingo 4 de Noviembre estuvo dirigiendo a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, durante casi 3 horas, en un histórico concierto que tuvo lugar en la Asociación Cultural Humboldt, San Bernardino, Caracas. Se fajó con una de Lauro, tres de su propia cosecha y, por si fuera poco, leyó dos poemas que escribió en razón de esta ocasión especial: uno dedicado a los músicos integrantes de la Sinfónica; y el otro dedicado a todos los que tuvimos el honor y la suerte de estar allí, en ese noble auditorio, a la hora justa. ¿Extraordinario?

Al leer el resumen curricular de este ilustre margariteño, lo que a cualquiera de nosotros nos resulta de entrada tan extraordinario es para él, quizás, algo cotidiano. Su productiva existencia se desarrolla en múltiples escenarios musicales, educativos y hasta políticos. Musicalmente, el maestro Carreño es alguien que ha derrochado talento siendo compositor, orquestador, ejecutante (del corno), cantante (tenor) y director de orquestas… sin que por ello haya rehuído a ser profesor, funcionario del Estado, embajador y diputado al Congreso Nacional en la década de los 80.

Este domingo escuchamos Margariteña que, junto a Cantata Criolla de Antonio Estévez, es una de las obras más conocidas de música acádemica inspirada en el folklore venezolano. Sin embargo, apreciar su Concierto para Corno y un Madrigal, me transportó a espacios épicos y líricos plenos de imágenes construídas con la maestría con la que un Morricone o un Bernstein lo han hecho para el cine. Carreño también ha compuesto varios himnos, entre los que se destaca uno de los más conocidos en la Venezuela contemporánea, aunque con riesgos de ser escuchado cada vez menos: el himno de Acción Democrática.

Un país más reconciliado, amplio, plural y generoso habría colocado este concierto - homenaje en la sala Ríos Reyna, la sala de mayor jerarquía y esplendor, la sala que por cierto le debe un homenaje a Aldemaro Romero. El ministro de la Cultura hace mal en no asistir a un evento como el de este domingo, aunque mucho peor sería si llegase a decir que no fue porque era de un músico que compuso el himno de AD. Lo que ocurrió con Alejandro Sanz al prohibírsele cantar en el Poliedro es grave, pero una amenaza (como la que salió de la boca de Cilia Flores) que como gobierno no serán tan “excesivamente tolerantes” es todavía peor… porque contribuye al rechazo a la música y a cualquier otro espacio de encuentro de todos los venezolanos.

Un sectarismo creciente, expresado en la forma y el fondo de la Reforma Constitucional, recorre a Venezuela. Ante un rechazo, la reacción humana natural es devolver con la misma moneda. Ante el hecho de ser considerados enemigos o traidores, lo natural es sentir que estamos en guerra. Pero tenemos la posibilidad de no reaccionar de manera automática. Está en cada uno de nosotros decidir si caemos o no en ese juego.

Hagamos como el maestro Carreño que durante la dictadura de Pérez Jiménez compuso obras maravillosas para luego ejecutarlas 50 años después… en un auditorio donde en la entrada no se exigió que mostremos el carnet de AD para poder disfrutarlas. El enemigo es el sectarismo, no los sectarios. El amigo es el espíritu creativo, provenga de donde provenga.

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