Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

18.10.10

Ciudad: objeto complejo

Al reducir la ciudad a una explicación simplista, no podemos crear soluciones efectivas a sus problemas. Aprendí en la universidad a ver la ciudad como un sistema, pero me he dado cuenta de que esa aproximación si bien parecía reconocer su complejidad, a la vez era simplista, y no me permitía apreciar con claridad el potencial que tenemos los ciudadanos de transformarla. He comenzado recientemente a percibir la ciudad como un objeto, uno ciertamente muy complejo pero que, como tal, puede y debe ser diseñado.

Vivimos en Caracas y desde hace muchas décadas es una ciudad que dejó de diseñarse. Vivimos con la idea de que no es un objeto con forma, funciones y contexto que faciliten el disfrute de sus usuarios. La manera tradicional de percibirla es que se trata de un sistema con procesos, donde ciertos sectores pueden diseñarse e intervenirse puntualmente, pero no a la ciudad como un todo, porque no la logramos percibir en su totalidad, ni mucho menos imaginar.

Sin disponer de una imagen de la ciudad, no es posible planificar estratégicamente su desarrollo. Las decisiones de política pública quedan sujetas al vaivén táctico-operacional, la forma más caótica del subdesarrollo populista. Un nuevo boom petrolero podría llegar y pasar, como el de 2004-2008, sin que este objeto-ciudad, capital del país, supere radicalmente su modelo actual de ciudad disfuncional profundamente deteriorada.

Una imagen para Caracas puede ser producto de un trabajo de especialistas, puede venir de una revelación que algún líder político reciba o puede ser el resultado de un proceso participativo de sus ciudadanos. Si hay un mejor camino, o es una mezcla de ellos, no es lo más importante. El asunto es que la ciudad sin imagen, dejará de ser ciudad, porque dejará de ser objeto y terminará perdiendo su integridad.

Existe una iniciativa de la Alcaldía Metropolitana de Caracas que busca producir, a través de una amplia participación ciudadana, el Plan Estratégico Caracas 2020 que estará basado en una imagen futura de la ciudad. En principio, es una iniciativa loable por su intención, pero falla en volver a utilizar la típica aproximación a la ciudad como sistema de múltiples procesos y no como un objeto complejo. Verla como sistema es justamente el tipo de enfoque que considero que impedirá crearle una imagen total de la ciudad. Y sin esa imagen, no habrá posibilidad de planificación estratégica.

Sugiero comenzar por sentir al objeto-ciudad. Cuando camine o circule con su carro o moto perciba la capa de infraestructura sobre la cual se mueve. Aprecie los árboles como la conexión con el ambiente natural, como esa parte del valle que no la cubre ninguna infraestructura, como nada cubre a El Avila. Observe las discontinuidades, las separaciones entre Este y Oeste, la pobre conexión con sus ciudades vecinas. Lea la trama urbana, perciba su cacofonía, su confusión matizada por el majestuoso cerro y las autopistas y edificaciones que alguna vez pretendieron ser íconos orientadores de la modernidad caraqueña.

Haga ahora su análisis. ¿Cuál es el valor estético y funcional de este artefacto ciudad? ¿Se nos está convirtiendo en un cachivache-ciudad? ¿Cómo mejorarla? ¿Qué es lo que la embellece? ¿Qué es lo que la hace funcionar mejor? ¿Para qué sentirla, percibirla, observarla, analizarla, diseñarla? ¿Cuáles serán las consecuencias de dedicarle nuestras mejores energías a hacer de Caracas la ciudad más bella, coqueta y agradable de América Latina?

11 comentarios:

  1. Que vuelva a ser "la sultana del Ávila" (que no del Waraira Repano)

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  2. Una ciudad requiere imagen, para que reconozcamos su cuerpo, su existencia, su presencia, su identidad (incluso en las diferencias), para que la identificación (de ella y con ella) sea posible; además necesita relato(s), redes de sentido que tramen relación entre los espacios dispersos, para tramar también a sus habitantes entre sí y con el territorio, para darle sentido a la experiencia... Acaso Caracas es aún un territorio de imágenes dispersas (no un paisaje, ni un lugar "donde radicarse"); una ciudad en busca de relatos...

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  3. Gracias Elena, gracias Ma Estela por sus comentarios. Los relatos, las metáforas han llenado de significado a Caracas en distintas épocas. Desde la rebelde y patriota, pasando por la musical, teatral y apacible, hasta la metrópolis vertiginosa, cosmopolita y gourmet.

    Actualmente la ciudad fragmentada, abusada, agotada está lista para la reencarnación, para su elevación hasta el próximo cielo urbano al que la lleve la nueva generación de ciudadanos con poder para imaginarla otra mejor, sin que deje de ser ella, otra Caracas en metamorfosis de formas, colores y relatos de renacer cíclico y eterno como sucesión ilimitada de cambios...

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  4. Sugiero que pensemos en cambios "sustanciosos" para la ciudad: eliminar el aeropuerto de La Carlota y el Fuerte Tiuna, para empezar. Recuperar esos espacios para los ciudadanos "en general", y plantearnos una nueva imagen de la ciudad con esos espacios incluidos. Además, la nueva imagen tiene que ser de una ciudad donde se pueda caminar (incluso de una punta a la otra)!

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  5. Objeto o sistema no es el dilema... lo que falta es caraqueños apasionados por su ciudad que sueñen un futuro mejor y se la jueguen por ello!
    Al proceso de elaboración del Plan para Caracas de la Alcaldía Metropolitana le falta precisamente eso: pasión por la ciudad!!!

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  6. Gracias Viajero, gracias Nuria por sus comentarios!

    Los cambios puntuales, aunque sean sustanciosos, siguen en la línea de lo que señalo como crítica: mientras no tengamos una visión total del objeto-ciudad no podemos planificarla, diseñarla y construirla estratégicamente.

    El tema de la pasión se refiere más a cómo nos relacionamos con la ciudad y si bien aplaudo la creación de vínculos intensos, considero que es clave el tema que alude precisamente al enfoque y a las herramientas conceptuales con las que nos lanzamos a imaginar, diseñar, planificar y construir la ciudad.

    La ciudad-sistema nos ha atrapado de tal manera que nos deja encerrados en una especie de ecología del medio ambiente construído, con actitudes parecidas a quienes estudian un sistema ecológico del medio ambiente natural.

    Por el contrario, la ciudad-objeto nos coloca en los zapatos de un diseñador industrial, por ejemplo como diseñadores de la Pininfarina ante el reto de clientes como Ferrari, Maserati o Peugeot; donde el enfoque sistémico existe pero subordinado a criterios estéticos y funcionales superiores que nos obligan a ser creativos e innovadores, con el propósito de producir un objeto total, compacto, cuyo disfrute en su uso sea incuestionablemente poético.

    Si fuese un ecosistema natural, además de estudiarlo, con el enfoque objetual tendríamos la capacidad de intervenir modificando especies existentes, creando nuevas especies y nuevas relaciones, moviéndonos fuera del conservacionismo típico que sólo busca preservar equilibrios dados, sin plantearse innovaciones.

    La ciudad es nuestra creación. Tenemos el derecho a recrearla para disfrutarla. La metáfora sistémica y ecológica, con o sin pasión, es un freno conservacionista que hace desviar nuestra mejor energía creativa hacia sesudos análisis y excesivas exigencias metodológicas que supuestamente garantizarán procesos políticamente correctos de participación... mientras la ciudad simplemente se desintegra como consecuencia de un dramático déficit de diseño.

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  7. Malcolm Gladwell: "No one believes that the articulation of a coherent design philosophy is best handled by a sprawling, leaderless organizational system." http://www.newyorker.com/reporting/2010/10/04/101004fa_fact_gladwell?currentPage=all#ixzz12pRBLU00

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  8. Moisés, el hecho que tengamos conciencia que la ciudad es un sistema (en cuanto que todo está interrelacionado) no nos limita para replantearnos el todo, para incorporar nuevas cosas, para trastocar las cosas... la noción de sistema sólo nos advierte que cualquier cosa que hagamos tendrá un impacto o consecuencia en el "sistema" y que sería bueno tenerlo presente, no para limitar el proceso de cambio sino para hacerlo viable.... Creo que la noción de la ciudad como sistema no debe usarse para mantener el estatus quo sino para lograr que las utopías que soñamos puedan abrirse camino más fácilmente... Creo que en esencia estamos de acuerdo: es necesario trastocar completamente nuestras ciudades!!! y sin ponernos ningún limite en ello!
    Me encantaría estar en Caracas o que tú estuvieras aquí para conversar sobre este y otros temas con un café, un rón o una cervecita en la mano y por supuesto en un café asomado a la calle o en mi balcón desde el que se ve toda la ciudad... Un abrazo

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  9. Nuria, tienes razón. Este tema amerita un cafe, un encuentro. Ya te dije que me avisaras cuando vengas. Te lo reitero. Un abrazo, Moises.

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  10. Moisés, prometo leer tus escritos con más asiduidad! Tengo la fortísima impresión de que cada vez escribes mejor!
    En segundo lugar, sobre el tema: existe posiblemente una especie de "estética caraqueña", que es relativamente fácil de ver en cierta arquitectura, y que tengo la impresión que nos refiere a "valores" básicos de los habitantes de la ciudad: Caracas es verde, a pesar del estebanismo y las demás intervenciones por acción y por omisión sobre la ciudad. A los caraqueños nos gustan los cafés con mesas en la acera, y las calles para caminar. Nos gustan los parques y las plazas, al punto que en esta época de escasez de todo, los que se pueden visitar sin ser inmediatamente agredido por hampones están abarrotados de gente, sea feriado o día "hábil". Y por este mismo camino podríamos encontrar toda una estética de la ciudad, incluso una especie de filosofía del vivir juntos, particular de nuestra ciudad. Eso es lo que la vuelve a hacer maravillosa cada vez que nos dan un respiro, cada vez que la paz se asienta un poco, la economía permite una que otra inversión, sin estar pendiente de la tasa de cambio o del último negocio que desaparece en las fauces de la estebanización del s.21. No es necesario escarbar demasiado para encontrar que nos encanta, nos enamoramos a primera vista, de la infraestructura bien hecha, construida para que dure y resista hasta los huracanes más destructivos, como ha sido el metro hasta hace poco. Basta recordar el famoso pavimento de colores del aeropuerto de Maiquetía, una maravilla de arte durable (Marianita, que ya pasa de 30, corría sobre los colores cuando no me pasaba de la rodilla, cuando recién lo instalaron -demostración ulterior de que los niños caraqueños entienden y aprecian el arte aunque no lo sepan decir).
    Por supuesto, habrá que hacer mucho simplemente para recuperar la infraestructura, una vez que salgamos de esteban. Por eso se me ocurre que deberíamos empezar a preparar un libro, titulado "2012", donde preguntemos a mucha gente, de diferente extracción y preparación, ¿qué tendremos que hacer al comenzar la "nueva era" sin chacumbele? Las respuestas, aún contradictorias, y la discusión que podamos generar a partir de ellas -porque la democracia y la participación "libre" son también parte de la estética de la ciudad- serían buenas, importantes y quizá, si tenemos suerte, factibles.
    ¿Te imaginas algunas preguntas a incluir en ese libro, y las personas a quienes te gustaría preguntárselas? Yo tengo mi listica por aquí... ;-)
    Un abrazo!

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  11. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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