Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

17.6.10

To NINI or not to NINI

La existencia real o no de los NINIs se ha convertido en una polémica que ocupa parte importante de la energía intelectual disponible en el ambiente político venezolano. Más allá de una respuesta directa a la pregunta ¿Existen los NINIs?, prefiero ocuparme de la naturaleza misma de la pregunta. Es una pregunta que hace referencia a la verdad como representación, suponiendo una realidad sólida que existiría independientemente de nosotros como observadores.

El positivismo clásico sigue siendo parte integral de la formación universitaria venezolana, mucho más si los intelectuales tienen un buen tiempo de haberse graduado. La reflexión que trae en los 80 el postmodernismo y, mucho antes, la de los filósofos que como Nietzsche o James criticaron al racionalismo de Kant y al Cartesianismo en general, no parece haber sido digerida por nuestros analistas. Continuamos asumiendo que es perfectamente posible observar la realidad con un ojo neutro que la registre objetivamente tal como es.

Ya ni siquiera la Física, y las ciencias duras en general, están a salvo de preguntarse cómo influye el observador sobre lo observado. El determinismo estructural que normalmente apuntaría a describir objetivamente el comportamiento futuro de cualquier sistema, se ha bajado de esa nube y con humildad acepta que sólo puede suministrar conjeturas o escenarios entre los cuales podría moverse el sistema descrito. Pero no se trata solamente de un asunto de probabilidades, las mismas conjeturas divulgadas pueden influenciar lo que termine ocurriendo, mucho más si se trata de sistemas sociales donde analistas y analizados coexisten e interactúan.

Por eso la pregunta ¿Existen los NINIs?... no es lo importante. Lo que debemos es preguntarnos si utilizar la categoría de NINIs en el análisis nos resulta conveniente, no solamente para comprender mejor el comportamiento electoral de los venezolanos, sino para ganar la próxima elección. Si bien es cierto que los resultados electorales desde 1999 muestran una polarización entre partidarios y opositores del gobierno chavista, porque políticamente no existe una masa de votos ubicada al margen de dicha polarización, no menos cierto es que en sus mentes y corazones muchos venezolanos no se sienten tan polarizados y son capaces de producir resultados nacionales distintos a la norma como el del triunfo de la oposición en el referendo de 2007.

Creo que el NINI es un votante utilitario. Vota según su conveniencia. Es tan racional que no se fanatiza a priori y es capaz de prestar atención a los mensajes de la campaña electoral para ver qué hay de nuevo. Si los mensajes le hacen click, votará a favor de lo que percibe como más conveniente para sí mismo.

No creo que votarían por algo que consideren beneficioso solamente para el país en general o para otros que no sean ellos mismos. Ese individualismo los hace más cercanos a una clara opción de derecha y éso puede favorecer a la oposición. El juego no se acaba hasta que se termina y hay chance de que gane una mayoría pluralista y democrática en la Asamblea.

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