Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

10.6.10

La Re-Privatización por venir

El Socialismo del Siglo XXI fracasó. Su limitada visión de solamente gastar dentro y fuera del país, sin ocuparse de la inversión y la productividad, lo conduce a un total colapso económico que llegará más temprano que tarde. Sin mencionar el colapso moral encarnado por socialistas que, además de ser pésimos gerentes públicos, se han convertido hipócritamente en flamantes millonarios, ocupados más de disfrutar de su riqueza o fama que de hacer bien su trabajo.

Estatizar la economía al extremo sólo garantiza una peor calidad de vida para los venezolanos. Es una ilusión creer que el Estado puede hacerlo todo bien, mucho menos si debe ocuparse simultáneamente de todo. A menos que se impidan las elecciones libres, la mayoría de los venezolanos votará por un cambio de sistema que permita corregir el rumbo hacia el barranco; o el cambio podrá venir antes, si se produce una huída de los irresponsables al exterior por miedo a ser atrapados en medio de una indignación generalizada.

Pero no tenemos que esperar a que cualquiera de esos escenarios suceda para prepararnos ante la nueva etapa que nos tocará vivir como país. Es más, sería tan irresponsable como lo que hace el actual gobierno, el que ante un colapso previsible no tengan claro qué deberán hacer los que integren un nuevo gobierno. Una de las medidas más sanas será re-privatizar industrias y actividades que insólitamente han sido transferidas al Estado durante esta última década, en lo que ha sido el programa más ambicioso de desinversión que país alguno haya hecho en contra de su propio desarrollo.

Pero esa re-privatización por venir debe diseñarse tomando en cuenta el contexto actual. Sería ingenuo creer que exitosos procesos de privatización de los 90s pudiesen replicarse, sin incurrir en graves errores sobre todo por la resistencia que pueda presentarse ante éstos. Es más, el uso del término Privatización puede ser en sí mismo un error y habría que buscar una mejor manera de definir la necesaria desestatización de la Economía.

Casi década y media de chavismo dejará huella. Uno de los aspectos más importantes que quedará es el deseo de que (la riqueza de) Venezuela sea de todos. El Estado era, en teoría, la mejor representación posible del país como un todo, pero su manejo sectario, caprichoso e irresponsable por parte de los actuales gobernantes ha demostrado que éso ya no es posible.

Debemos devolverle al Estado su rol de árbitro de la Economía y apartarlo de la participación directa en la producción de bienes y servicios diversos que pueden perfectamente pertenecer a la esfera de empresas privadas o de cooperativas. Así no solamente habrá muchos menos problemas como los de la comida podrida en contenedores, sino que tendremos fuera del juego al competidor más desleal posible. Actualmente es como si el árbitro de un juego de fútbol decidiera patear el balón, patear canillas y meter goles, al mismo tiempo que sigue sacando tarjetas amarillas y rojas a cualquiera menos a sí mismo. ¿Qué clase de juego es ése? Estamos realmente fastidiados de los metiches, mediocres y tracaleros que se creen jugadores y árbitros al mismo tiempo.

Es imperativo crear la institucionalidad que sustituya esa falta de representatividad del Estado. Debemos crear un Fondo de Activos Venezolanos, vinculado al Estado pero autónomo y protegido de los vaivenes políticos, que vele por la mejor administración de lo que actualmente siendo propiedad pública, pasará a funcionar como empresas privadas en las que todos los venezolanos seremos co-propietarios junto a los trabajadores directos y junto a los inversionistas que proporcionen mercados, tecnologías y gerencia. Ejemplos como lo hecho en Noruega con los ingresos petroleros extraordinarios pueden ser excelentes referencias.

Ese Fondo de Activos Venezolanos deberá entregarnos dividendos a todos los venezolanos por igual y para ello deberá estar gerenciado por los mejores especialistas financieros que tenga la Nación. Igualmente las empresas cuyas acciones constituyan activos de ese fondo deberán estar en manos de trabajadores e inversionistas que las hagan cada vez más productivas y exportadoras, comenzando por PDVSA. Llegó la hora de eliminar la influencia político partidista que tanto desorden e improductividad le ha traído a PDVSA.

Esto, aunque no lo parezca, es un tema para la MUD. La Unidad de los venezolanos debe ir más allá de la circunstancia electoral. Necesitamos urgentemente imaginarnos un nuevo país para poder comenzar desde ya a prepararnos para construirlo. Me refiero por supuesto a un País de Primera, como lo plantea acertadamente el Dr. Roberto Smith Perera.

1 comentario:

  1. María Nuria de Cesaris10/6/10 4:37 p. m.

    Moisés,
    Interesantísima reflexión! No sabía que tenías un blog.
    El caso de Ciudad Guayana es quizás el más patético de todos... tenemos una ciudad llena de indutrias nacionalizadas e improductivas, la ciudad se muere de mengua y entristece mucho ver cómo se derrumba lo construido en 40 años de trabajo arduo de muchos...

    ResponderEliminar

Gracias por el comentario! Podrá ser publicado una vez revisado...