Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

8.12.09

La lógica socialista y sus consecuencias

1) Un principio es válido cuando me conviene, pero luego puedo descartarlo. 2) Desde la oposición pido que se rindan cuentas pero luego, siendo gobierno, no considero necesario hacerlo. 3) Construyo un poder monolítico, pero luego afirmo que no sabía nada de manejos sucios de mi propio equipo de gobierno. Así, como quien no quiere, la lógica socialista busca destruirnos el sentido común y la esperanza de cambiar.

El ascenso al poder del Socialismo a través de elecciones fue posible gracias al respeto que la democracia representativa tiene hacia el principio del Pluralismo. Luego han pretendido eternizarse, ser dueños absolutos del poder, violar abiertamente ese mismo principio y sin la menor verguenza despreciando a quienes no comparten sus ideas. Esa lógica socialista de respetar algo cuando conviene y luego, si no conviene, descartarlo, crea las bases para violar cualquier otro derecho humano como la libertad, la propiedad privada, etc.

Una de las razones que los socialistas esgrimieron para que votáramos por ellos fue la de acabar con la corrupción. Argumentaban que la falta de transparencia en el manejo de los recursos públicos y la falta de rendición de cuentas, eran el gérmen del enriquecimiento ilícito. Llegan al poder y ¡sorpresa!, la corrupción ya no parece ser un problema demasiado importante.

A la labor contralora necesaria para frenar y castigar la corrupción, le han quitado su autonomía y la han convertido en un arma para acabar con el Pluralismo a través de inhabilitar, especialmente, a políticos de oposición. También al poder judicial lo someten para aplicar acusaciones de distinta índole que eliminen políticamente a quienes se consideren un obstáculo en la vía del tren del Socialismo. Pareciera que ser presidente, ministro, fiscal o magistrado socialista transforma al servidor público, responsable de administrar lo que pertenece a toda la Nación, en una especie de miembro de una casta propietaria de las instituciones, de los recursos públicos y de cualquier otra cosa que se “nacionalice” para así disponer de manera caprichosa de la riqueza del país, sin rendir la más mínima cuenta.

Para colmo, a los ciudadanos que no tenemos cargos públicos se nos exige absurdamente  rendir cuentas sobre los gastos de nuestros viajes. Además, se nos reclama por despilfarrar agua y electricidad acusándonos de ser los principales causantes de la escasez. Esa lógica de los socialistas de sentirse los perfectos dueños absolutos del país, mientras proclaman que la propiedad no es sagrada o que no debe existir, crea las bases para someter a la población a las peores penurias en nombre de valores que ellos descaradamente irrespetan.

Es curioso que cuando revientan escandalosos casos de corrupción, el máximo jefe, luego de vanagloriarse de su vasto poder y del férreo control que ejerce con su lupa, se las arregla para decir que él no sabía nada. La crisis bancaria que explotó recientemente, se veía venir hace mucho tiempo por las claras señales, reseñadas suficientemente en los medios, de lo que estaba ocurriendo con el enriquecimiento descarado de los banqueros socialistas. O sea, aunque no se presentara ninguna crisis, de todos modos se debían haber tomado medidas en contra del manejo irregular de los recursos de la Nación. Ese “yo no fui” del máximo jefe no significa un sincero “yo no tenía tanto control de la administración pública como creía” sino la típica salida del pícaro descubierto porque algo salió mal (...será que el petróleo no está a los niveles de precios que se esperaba, o que no se logran producir mas barriles, o que se regaló demasiado a otros países, o que ya se está agotando la deuda como fuente de cash... o todo a la vez... definitivamente, varias cosas les están saliendo mal).

Por años las actuales autoridades han tolerado la corrupción “buena”, de la misma manera que consideran que existen golpes de estado “buenos” dignos de celebrarse y sólo se condena a los “malos”, que son los de derecha, como lo ocurrido en Honduras. La lógica socialista busca que nos convenzamos de que el mundo sólo está compuesto por buenos y malos, donde ellos son los buenos y los malos podemos dividirnos, a su vez, en 2 grupos: los enemigos y los confundidos (por cierto, esta clasificación la aplicó Evo en su discurso por motivo de su nuevo triunfo electoral). Es, sin duda, la lógica de una secta dogmática que afecta la coexistencia democrática con quienes no pensemos como ellos.

Si nuestra Constitución consagra la Democracia como sistema político y uno de sus principios fundamentales es el Pluralismo, es decir, la posibilidad de que coexistan distintas corrientes del pensamiento: ¿Hasta cuándo se les permitirá violarla a quienes, para colmo, juraron garantizar su cumplimiento? ¿Deberá la Democracia ser tan absurdamente amplia como para tolerar su propia destrucción a manos de una secta gobernante? ¿En qué clase de país viviremos si continuamos dejando que avance el sectarismo de la religión socialista y sus peligrosos profetas?

No son estas las preguntas que nos hacemos cuando estamos en el día a día, trabajando, en una cola o haciendo mercado. Pero atrapa este tip para tu sentido común: los Sistemas Totalitarios han sido muy eficientes produciendo pobres; en cambio, los Sistemas Libres y Democráticos han producido la prosperidad que, en unos casos más y en otros menos, alcanza a muchísimas personas (incluyendo a China porque son sus exportaciones a Occidente las que le han proporcionado una creciente prosperidad en las últimas décadas). Defender la Democracia, el Pluralismo y, en general, todos los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos es la mejor ruta para que tengamos una mejor Venezuela para todos.

1 comentario:

  1. Gracias Moises! Interpretas lo que siento con justas palabras.
    Creo que entro en la categor'ia de confundidos
    pues no se que hacer para evitar que sigan avanzando en el "apropiamiento" y la destrucci'on... Como defender la democracia?
    A veces pienso que si, que la democracia y por ende la libertad, conllevan el dilema de su propia destruccion ...
    Un abrazo
    G

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