Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

22.6.15

Desigualdad... buona ma non troppo!

Recomiendo sin reserva el documental Inequality for All, del profesor Robert Reich (http://inequalityforall.org/), porque me ha servido para darme cuenta de que puede existir un justo punto medio en cuanto a cómo tratar el tema de la desigualdad.

Los dos grandes modelos de sociedad, desde un punto de vista económico, se diferencian radicalmente a partir de cómo tratar el asunto de la desigualdad. A la derecha, como dirían los de izquierda, no le importa la desigualdad. Y a la izquierda, le importa de manera exagerada la igualdad. Si quisiéramos visualizar cada posición, la derecha escogería algo como una campana gaussiana...

En el eje de las x estaríamos los grupos de ciudadanos, ordenados de acuerdo a la cantidad de ingreso que reciben las personas que pertenecen a cada grupo; siendo el eje de las y la cantidad de personas en cada grupo. Mientras más plana la campana, mayor la desigualdad.

Los de izquierda, por su parte, con sus medidas económicas logran mayor igualdad, pero esa igualdad se parece normalmente a una curva de la distribución tipo Poisson...


La concentración de una mayor cantidad de personas está en el sector del eje de las x correspondiente a menores ingresos. Se logra más igualdad porque muchos se hacen cada vez más pobres.

¿Qué es lo deseable? Lo deseable es que aceptemos las desigualdades como expresión de diversidad y que las desigualdades no sean tan extremas en materia económica. Esto podría visualizarse con una campana de Gauss más concentrada que representaría la fuerte y masiva clase media de los países más prósperos...

(no prestarle atención a las fórmulas por favor)

Obviamente que aspectos macroeconómicos deben haber sido resueltos: inflación de 1 dígito bajo, tasas de interés reales positivas, balanza comercial favorable, disciplina fiscal... Políticamente hablando, lo mejor es tener una cabeza de derecha y un corazón de izquierda. Así vamos moldeando la curva de Gauss hacia una campana que se parezca más a una campana de bronce y no a una gelatina aguada.

Con el documental del profesor Reich queda claro que esa es la mejor orientación que puede dársele a una economía.






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