Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

1.7.10

Planificación en reversa

Lo más escaso no son los dólares, los repuestos o los funcionarios honestos que consideren sagrados los recursos públicos que los ciudadanos les hemos autorizado administrar. Hay algo todavía más escaso en Venezuela que es la inteligencia para lidiar con las fechas-tope o deadlines como se les dice en inglés. Sin embargo, tenemos una pronto que es la del 26S, pero no es extraño que no sepamos exactamente qué hacer de aquí hasta allá.

Hay un método de planificación que una vez aprendí en un curso con un conferencista estadounidense, que sirve para lidiar con fechas-tope y se llama Planificación en Reversa (reverse planning). Este método consiste en realizar la planificación al revés de cómo típicamente la hacemos. Primero debemos comenzar por ubicarnos mentalmente en el día después de nuestra fecha-tope imaginándonos, con el mayor lujo de detalles posible, los resultados obtenidos luego de los importantes esfuerzos que invertiremos para lograr ese éxito.

No se comienza, como es tradicional, formulando unos objetivos muy generales con una que otra meta cuantificada. Se deben visualizar resultados esperados así como las acciones específicas que se deriven de los mismos. Por ejemplo, si se trata de las elecciones del 26S, como resultados no nos referimos a que es un 50% o 2/3 o 'lo que salga porque no tenemos nada' sino la lista con nombre y apellido de quiénes van a ser los nuevos diputados democráticos y pluralistas, la cantidad de votos con la que será electo cada uno y lo que estarán haciendo cada uno de ellos ese mismo día y los subsiguientes para que ese triunfo no sea arrebatado por unos inescrupulosos adversarios.

Luego se procede a concatenar las acciones necesarias para que ese resultado ocurra, comenzando por las más inmediatas a la fecha-tope, continuando con las que llevarán a esas y así sucesivamente con las más previas, en reversa, hasta llegar al presente. Esta parte del método es muy útil porque no solamente nos termina describiendo el camino para llegar exactamente a donde queremos, sino que permite obtener dos variables muy importantes: el tiempo y los recursos necesarios para alcanzar ese resultado. De hecho, si vamos sumando semanas en reversa no es de extrañar que resulte que deberíamos haber comenzado en septiembre de 2009 a hacer muchas de las acciones clave.

Por último, el método requiere de una evaluación de los recursos disponibles hoy para agregar como tarea del plan la gestión de recursos en la cantidad requerida o, en todo caso, redimensionar los resultados porque la brecha entre lo requerido y lo disponible-lograble pudiese ser inmanejable.

Ojalá la MUD y especialmente el Profesor Ramón Guillermo Aveledo lean este artículo. Ya quedan menos de 100 días. Debemos superar la inercia cultural como venezolanos que nos arrojará a un desempeño que una vez evaluado resultará mediocre porque no supimos manejar la fecha-tope del 26S.

El mensaje no es que no hay tiempo que perder. El tiempo-calendario sólo sirve para coordinar acciones. Lo importante es ejecutar las acciones para producir los cambios que queremos alcanzar exitosamente. Somos agentes de cambio.

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