Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

9.6.09

Caracas: el Ave Fénix

Lo hecho a la Alcaldía Metropolitana y, en menor medida, a otras instancias del gobierno de la ciudad, equivale en términos prácticos a un incendio catastrófico, a una bomba solo-mata-instituciones, que nos deja a los ciudadanos a la intemperie. Pero no hay mal que por bien no venga. Si en Caracas pasamos esta prueba, el resto del país podrá seguir nuestro ejemplo.

Es difícil conseguir en Caracas algo que, construido en los últimos 10 años, se pueda catalogar como buen ejemplo de obra de gobierno a escala de toda la ciudad. Pareciera que las gestiones de alcaldes como los de Chacao y Baruta han estado tan circunscritas a sus localidades que no llegan a destacar como muestra de cambios a gran escala. Las gestiones de Barreto, Bernal y Rangel, lamentablemente, fueron aún peores.
La movilidad, la limpieza, la seguridad ciudadana, la recreación, el turismo, el desarrollo y, en general, el disfrute de nuestra vida urbana cuando estudiamos y trabajamos se ha visto cada vez más afectada negativamente en el día a día. Si a la gestión de los gobernantes, se le agrega el desmantelamiento de la Alcaldía Metropolitana, justo en el momento en el que asumía con entusiasmo la coordinación de acciones a escala de toda la ciudad, pareciera que existe un plan de destruirla o sustituirla por otra... (¿La Habana quizás?).

Declaremos que estamos ya en el día después de un pavoroso incendio de nuestra ciudad y resurjamos de las cenizas, como el ave Fénix, para rescatar el sentido de ciudad integrada, la construcción de la digna capital de Venezuela, de todos los venezolanos. A pesar del despojo hecho a la Alcaldía Metropolitana, el alcalde y su equipo deben identificar áreas de acción a escala metropolitana para coordinar acciones que puedan ser adelantadas por cada una de las 5 alcaldías locales, junto a los dos gobiernos regionales. Si la alcaldía Libertador y el Distrito Capital no quisieran participar, que al menos el resto de los integrantes de la mancomunidad ejecuten acciones conjuntas y coordinadas a escala metropolitana.

Por ejemplo, en materia de Seguridad Ciudadana y Tránsito sería interesante “hermanar” las instituciones municipales encargadas de cada pieza del rompecabezas urbano. “Hermanar” significa que sean lo mas parecidas a unas cuatrillizas, que se vistan igual, que se reunan muy frecuentemente y que compartan prácticas e información para ser cada vez más efectivas en el cumplimiento de sus misiones. Ya hay algo de eso ocurriendo entre Chacao y Baruta. He visto por El Cafetal los óvalos de máxima velocidad pintados en los canales vehiculares, los cuales fueron inicialmente colocados en La Castellana y otras zonas de Chacao. También he observado que los uniformes de los oficiales de tránsito en Sucre y El Hatillo son muy parecidos. Señalización de tránsito, compras consolidadas de patrullas e identificación de las mismas, etc., son también oportunidades para sentirnos más integrados como habitantes de una misma ciudad, para que cada parte funcione mejor dentro de un todo. Lo mismo con Recreación, Impuestos Municipales, Salud, Educación, Participación Ciudadana, etc.

Una ciudad resurgida de las cenizas institucionales donde quepamos todos incluyendo nuestros caraqueños del Centro y Oeste. Esto implica que aunque las actuales autoridades excluyentes y dogmáticas no quieran (o no las dejen) participar, el ciudadano que votó por ellos sienta que Ledezma y el resto de las autoridades sí se organizan para trabajar por ellos también porque lo hacen por todos. Es imperativo rescatar la idea democrática básica de que un gobernante es esencialmente un funcionario público, un servidor que después de ser  elegido trabaja por todos y que, gracias a ese pequeño detalle, puede afirmar que nos representa a todos en el ámbito de su jurisdicción o competencia.

Basta de sectarismos. Comencemos a superar esta absurda época en la que bajo el lema “Venezuela Ahora Es De Todos”, las autoridades se han esforzado diariamente en hacernos creer que es todo lo contrario, que por pensar distinto (derecho plenamente consagrado en el texto de la Constitución de 1999) debemos escondernos, callarnos o simplemente salir de nuestro país porque el verdadero mensaje es “Venezuela No Es De Todos, Sino Solamente De Los Rojos Rojitos.”

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