Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

11.11.08

Oportunidades II

Hace dos semanas hice referencia a Carlota Pérez queriendo verle la mitad llena al vaso de agua de la actual crisis financiera mundial. A dos días de publicar mi artículo, por arte de magia (Carlota está hace años residenciada en Inglaterra), me invitaron a asistir a una conferencia que ella misma daría el 10 de Noviembre aquí mismo en Caracas, en la sede de Fedecámaras. En efecto, acabo de regresar de su charla magistral y no puedo menos que re-visitar el tema...

A grandes rasgos, Carlota planteó hoy que nos encontramos en un punto de inflexión: nos encontramos en unos años en los que termina la etapa inicial de una gran era tecnológica dominada por la electrónica, el microchip y las telecomunicaciones... y comienza su despliegue o consolidación que durará 20 o 30 años. Esa segunda etapa podrá ser muy beneficiosa para muchos en el planeta, siempre que durante esta transición se realicen los cambios necesarios.

Cada gran era, en su punto de inflexión (ocurrió en las diferentes eras o ciclos con la máquina de vapor, la electricidad, el petróleo, etc.), genera burbujas financieras que explotan y marcan así el final de la instalación de esa era y el comienzo de su etapa de consolidación que luego declinará ante el emerger de la siguiente era. El caso es que según Carlota nos encontramos justo en ese quiebre y, como lo muestra la Historia, es el momento de realizar importantes cambios institucionales. El protagonismo pasará entonces del mundo financiero y el de los innovadores, al mundo de la producción y el despliegue universal de las tecnologías dominantes en este ciclo.

Carlota plantea que son necesarios muchos cambios, pero muy especialmente en el manejo de lo financiero, lo ambiental y lo energético con un importante contenido global, porque no tendrá sentido una búsqueda de soluciones aisladas para cada país. Los mecanismos regulatorios y de control deberán tener una escala mayor que la de país, pero a la vez conectados con realidades productivas regionales y locales. Carlota visualiza que a los niveles nacionales (los Estados-Nación en sí mismos) les corresponderá un rol de facilitadores o brokers que sirvan de mecanismos de coordinación entre las nuevas realidades globales y una realidad productiva que inevitablemente será local o, en todo caso, regional.

A pesar de que vaticina para los próximos años una inevitable depresión que servirá de justificación a los cambios que se requieren, Carlota no pudo ocultar su emoción ante la posibilidad de vivir tantos cambios porvenir y a tan variadas escalas. Me pareció entender que estamos ante un mundo que se le presenta una oportunidad de cambiar profundamente y para bien.

El tema es complejo. El tráfico de Caracas si llueve (o no) parecía, antes de comenzar esta impecable conferencia, un indicador más de que no podemos no cambiar de manera profunda. Es el momento de replantearnos nuestras ciudades, nuestras empresas, nuestras instituciones, etc.

Pero la orientación de los cambios parece ir más alla del dilema tradicional de regular vs desregular. Las típicas dicotomías (estado vs mercado, publico vs privado, social vs individual, etc.) comienzan a ser insuficientes y hasta poco útiles a la hora de encontrar soluciones ante la actual crisis. Lo bueno es que Carlota confía en que encontraremos una solución.

Ella dice que esto ya ha ocurrido en ciclos anteriores... se crean soluciones. ¿Por qué no vamos a crearlas también para este ciclo actual?

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