Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

12.9.08

Hay Liderazgo Fresco!

Acabo de regresar del acto del lanzamiento de candidatos del Movimiento Estudiantil y las Juventudes de los Partidos, a las Asambleas Legislativas y al Cabildo Metropolitano. Disfruté de los discursos, especialmente los de Jon, Freddy y Miguel. A riesgo de parecer con mi gorra un vendedor de pescado detrás de su mostrador... señores y señoras les quiero gritar: ¡Hay Liderazgo Fresco!

La entrada de Venezuela al siglo XXI político, tuvo un retraso de unos siete años. El antipartidismo y la antipolítica de la última cuarta parte del siglo XX se había derramado sobre los primeros años del  nuevo siglo. Pero el Movimiento Estudiantil Venezolano logró finalmente comenzar a superar esa forma de hacer política... porque la antipolítica no es sino, paradójicamente, una forma fascista de hacer política.

La antipolítica del ámbito profesional, urbano, civil, de clase media se expresó con la ausencia o el abandono pasivo del Estado y lo público en general, aderezado por un demoledor desprecio a TODO lo político divulgado masivamente desde los medios de comunicación. Si se pudiese hablar de que los políticos y los funcionarios públicos pertenecen a una raza, ese discurso y esas actitudes llegaron a ser francamente racistas. A los partidos se les llegó a tener tanto asco, que la insistencia en la uninominalidad se convirtió en una especie de subterfugio para huir de las cuarentenas en las que se colocaron a todos los partidos convertidos en leprocomios.

A los “leprosos” los recoge del piso un movimiento de extracción más popular y que se veía a sí mismo como “cívico-militar”, liderizado por el MVR ahora re-convertido en el PSUV. Pero ese movimiento, aunque haya hecho uso de instrumentos electorales, fue aceptando suicidamente que su única razon de ser era extender indefinidamente el poder de un solo individuo (¿y su descendencia?)... como si se tratase de que ahora debíamos quemar la etapa de la monarquía que nunca tuvimos.

Sin creer que esa amenaza de la oscura antipolítica se haya superado completamente, podemos comenzar a ver con confianza la luz de una forma diferente de hacer política. En el acto de hoy, jóvenes venezolanos se dirigieron a una audiencia mayoritariamente joven (y a todo el país a través de los medios) con una claridad, pasión e inteligencia que auguran el advenimiento de un verdadero cambio generacional. Son dirigentes del presente y del futuro, que han declarado su compromiso de larguísimo plazo con el país... porque en el 2040 muchos de ellos estarán perfectamente en edad de lanzarse a la Presidencia de la República y ganar.

Mientras tanto, serán parteros de grandes cambios en Venezuela. Uno de esos cambios fue  anunciado hoy por ellos mismos: la reconciliación entre todos los venezolanos, la regeneración de la convivencia y la cooperación en el país, más allá de las diferencias que siempre pueda haber entre nosotros. Respeto, igualdad de oportunidades, responsabilidad, democracia, pluralismo, libertad... valores que en Occidente hemos conquistado y que ahora más que nunca el realizarlos constituye un permanente reto.

Salí del Teatro Chacaíto optimista, alegre de haber estado hoy allí. Es un orgullo que en Venezuela tengamos tanta calidad en las generaciones que acaban de llegar. Por eso grito: ¡Hay Liderazgo Fresco, que además es... Fuerte, Responsable, Ético, Capaz, Honesto, Inteligente, Estratégico, Perseverante, Rebelde, Libre, etc.! ¡Llame ya!