Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

22.8.08

El Requerimiento Democrático en la Economía

Descubrí que como liberal asocio a un Estado omnipresente con un inevitable Autoritarismo. Pero creo poder estar equivocado en relación a lo “inevitable” del asunto. A mayor cantidad de sectores estatizados (hidrocarburos, minería, acero, cemento, electicidad, telecomunicaciones, banca, etc.) mayor será el consenso entre los venezolanos en que la participación democrática debe ser la forma de escoger no sólo a las autoridades que desde el Estado regulen a dichos sectores, sino a los funcionarios y juntas directivas que integren a esas empresas que son de todos nosotros.

El Autoritarismo como esquema administrativo de una propiedad estatal o social, no privada, es un contrasentido. Ese monopolio de las decisiones no es compatible con la teoría ni con la práctica de invertir recursos del Estado en adquirir empresas. El argumento para adquirirlas es que van a funcionar mejor. Las decisiones de adquirirlas han sido autoritarias e inconsultas, pero son un hecho. La cosa se pone peor cuando constatamos que todavía menos consultadas son las decisiones de cómo gerenciar dichas empresas.

No podemos esperar 6 años a cambiar de Presidente para que éste se vea obligado a rendir cuentas sobre cómo gerencia todo un consorcio empresarial que deja pálidos a los zaibatsu o keiretsu japoneses. El mundo de los negocios se ha vuelto más rápido y los propietarios de las nuevas empresas estatizadas (todos los venezolanos) debemos poder exigir cuentas a sus juntas directivas, por lo menos, anualmente.

Requerimos ampliar por ley los métodos democráticos hacia el terreno de la gerencia del mundo empresarial estatal. Las empresas de todos los venezolanos serán efectivamente de todos desde el momento en el que podamos pedir cuentas e incidir sobre las decisiones clave que mejoren su desempeño. Es tan injusta una privatización inconsulta, realizada por un gobierno de corte neo-liberal, como una estatización inconsulta y sobre todo el mantener esas empresas bajo una gerencia pública ineficiente, por parte de un gobierno de corte socialista.

A los dueños, o sea todos nosotros, nos seguirá interesando lo que a todo inversionista: que las empresas funcionen bien y que nos proporcionen beneficios. Esto no podemos dejarlo a nivel de promesas electorales, ni en esquemas nebulosos donde un grupito termina decidiendo todo. Los dueños debemos poder ejercer nuestro poder en Asambleas de Accionistas o de Cooperativistas.

Es urgente convertir a PDVSA y a toda empresa estatizada, a través de una Ley, en cooperativas, o en empresa de las cuales todos tengamos 1 acción de cada una, que podrá ser nuestra propia cédula. Esa Ley debe establecer cómo se nombra a su junta directiva, a su presidente, cómo participamos todos en hacerlo, los requisitos con los que deben cumplir quienes se postulen, etc. Descubriremos, seguramente, que el CNE y sus sistemas electorales automatizados eran mas útiles que lo que creímos que eran...

Al mundo corporativo privado lo premian y lo castigan sus inversionistas, sus accionistas. Algo similar debemos producir en este país para el creciente mundo corporativo público. Es prioritario explorar esta posibilidad dentro del marco de nuestra Constitución.

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