Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

19.5.15

¿Qué pensarías de un país en el que sus presidentes se van a vivir a otros países?

Sin pretensiones de hacer historiografìa, quise someter a prueba una hipótesis que me formulé como explicación a la gran cantidad de comerciales que se pueden escuchar en radio y que proclaman tranquilazos algo como: "lo ayudamos a irse de Venezuela para que se radique invirtiendo en otro paìs." La hipótesis era la siguiente: En Venezuela se considera normal irse a vivir a otro país y se considera normal porque gente muy importante lo ha hecho (a diferencia de países en los que la gente menos importante es quien normalmente lo hace).

Uno de los problemas metodológicos era precisar por qué afirmo en la hipótesis que irse se considera normal. Lo afirmo porque ocurren muy pocas reacciones ante los comerciales antes mencionados: nadie se escandaliza (soy uno de los pocos), comenzando por los locutores y periodistas que aceptan esas pautas de publicidad sin que aparentemente se les ague el ojo. Excusas como "la gente es libre para decidir irse", "no estoy publicitando nada que se considere al margen de la ley", "si no lo hago yo, la publicidad se la contratarán a alguien más", etc., podrían estar entre las posibles reacciones. El asunto es que muchos de estos periodistas y locutores, siendo de oposición, pueden al mismo tiempo entrevistar a analistas que opinan en su mismos programas sobre la "fuga de talentos" o la "fuga de capitales" y no parecen percatarse de la incongruencia en la que estàn envueltos, envolviéndonos de paso a quienes escuchamos sus programas. Renny Ottolina, luego de su decisión de dejar el cigarrillo, no aceptó más pautas de publicidad de cigarrillos. Eso es congruencia.

El segundo problema metodológico era determinar el significado de "personas importantes". Sin adentrarme en análisis detallados sobre quién podría considerarse más importante que los demás, opté por un camino más directo: los presidentes son considerados, indiscutiblemente, personas muy importantes en sus respectivos países. Son los VIP por excelencia. Si es así, tenía entonces que investigar sobre si, luego de ser presidentes de Venezuela, permanecían acá en el país o se residenciaban en el extranjero. Aquí, Wikipedia me ayudó con la data que necesitaba para probar mi hipótesis.

Encontré que se considera que han habido 48 presidentes durante 204 años de historia republicana, siendo el Dr. Maduro el más reciente. Si dividimos esos años entre el número de presidentes, resulta un muy decente 4,25 años por presidente. Pero no te emociones. Han habido presidentes que han durado unas horas, o unos meses, mientras que otros se han engolosinado en el poder por décadas o por dos o más períodos discontinuos.

También hay muchos que han llegado a la presidencia por la fuerza, muchos por elecciones indirectas y pocos por voto universal. En todo caso, ese no es el análisis que queremos abordar. Lo que nos ocupa es si esos 48 venezolanos importantísimos se quedaban acá o se marchaban luego de haber llegado a ser presidentes.

Si no consideramos las razones para residenciarse fuera del país, algunos fueron expulsados, otros se marchaban voluntariamente porque querían trabajar como diplomáticos, curarse alguna enfermedad o, simplemente, para descansar; de los 48, el 56,75% se fue. Hagamos la distinción entre presidentes más VIP, porque fueron electos directa o indirectamente, y presidentes menos VIP porque fueron designados o llegaron al poder autodesignándose: quedan entonces 36. Siendo menor el numerador, el porcentaje de presidentes más VIP "idos" sube al 75%.

Para completar este sencillo y pedestre análisis que espero mis amigos historiadores me perdonen, creo que debo tomar un "grupo de control" para hacer una comparación. Me luce Colombia, como país vecino y hermano, como una buena selección. Pero esta comparación te la debo para un próximo artículo.

Para concluír, no creo que en Francia, Italia, Alemania, Inglaterra o Estados Unidos... o hasta en Chile, Mexico o Brasil, exista un porcentaje tan alto de presidentes que no permanecen residenciados en sus propios países después de sus mandatos. Las consecuencias para Venezuela pueden llegar a ser muy variadas, una obvia es que cada presidente razonaría; "si no voy a quedarme en el país, para qué me preocupo si a largo plazo funcionan bien o no los diferentes servicios públicos". Los locutores y periodistas de radio tendrìan además esta perfecta excusa: "si los presidentes de van de aquí... ¿nos van a obligar a quedarnos cuando podemos irnos pa'l caráj?"

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