Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

8.1.13

Consecuencias de entender el tiempo como duración, coordenada y orden

En el post anterior, Tres relojes, propongo tácitamente prescindir de la noción de tiempo como dimensión. Esa idea de creer que existe el tiempo independientemente de lo que hagamos, nos perjudica de distintas maneras. Aunque algún beneficio traerá o, de lo contrario, la habríamos descartado "hace tiempo".

Es perjudicial creer que el tiempo "pasa" porque nos parece que es como agua de un río y que entonces podemos tanto "perderlo" como también "ganarlo o acumularlo." De allí que la metáfora "tiempo es dinero" resulte tan natural y tan angustiante. A todos (al menos en Occidente) nos ha embargado la típica desazón de que estamos "perdiendo" el tiempo en el tráfico, en algún cine o sala de conciertos, en alguna oficina pública o privada o, incluso, en nuestra propia casa.

¿Qué pasaría si comenzamos a sentir el tiempo como duración de algo que hacemos y nos ocupamos de cómo hacer mejor éso que estemos haciendo, en lugar de preocuparnos porque "se nos está yendo" el tiempo sin aprovecharlo?

Sentir que lo perdemos es culturalmente fácil de percibir, sin embargo, ganar o ahorrar tiempo no lo es tanto. Decimos que lo ahorramos cuando sentimos que no lo perdimos, pero difícilmente podemos afirmar que disponemos de una cuenta de ahorro de días para gastarlos en cualquier momento que los necesitemos. Los días no existen como tales, son sólo maneras de hablar sobre vueltas que da la Tierra sobre su eje.

Por el contrario, sí podemos ahorrar espacio. Cuando decidimos botar cachivaches (cosas viejas), áreas completas de nuestra casa se liberan para utilizarlas de distintas formas. Al igual que cuando compramos el terreno de al lado, podemos ampliar la vivienda o construir la piscina que siempre quisimos tener.

Por eso la dimensión espacial es, para mí, clara y no es comparable a la temporal. Quizás me exceda con lo que voy a decir pero creo que tampoco deberíamos usar el término que Einstein acuñó para ayudar a comprender la teoría de la relatividad: "espacio-tiempo." Creo que usó ese nombre compuesto para no causar un escándalo diciendo que lo que realmente existe como dimensión es el espacio y el tiempo es sólo una amalgama de conceptos útiles (duración, coordenadas temporales y conjugación de verbos) que está mezclada con creencias no tan útiles.

Pero alguna utilidad debe haber tenido la creencia en el tiempo como dimensión. Lanzo como primera hipótesis la utilidad filosófica. Las grandes preguntas como ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Qué somos? implican la búsqueda de un origen y con ella tanto el viaje hacia "atrás" en el tiempo, y si podemos plantearnos ese viaje, entonces también existe la posibilidad de viajar hacia "adelante."

Así quedó construído un eje que fuimos elevando a la categoría de dimensión, sin percatarnos de que sólo teníamos la necesidad de contarnos una historia y que el lenguaje nos lo facilitaba.

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