Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

21.1.11

El volante-caricatura

Diariamente, lo primero que reviso en Noticiero Digital es el grupo de caricaturas de nuestros admirados Zapata, Weil, Edo, Bozzone, Fonseca, Luis y Pam-chito (lamentablemente a Rayma como que le prohibieron los del periódico aparecer allí, mala ésa). Creo que no existe una mejor forma de opinar sobre el estebanismo que como lo hacen los caricaturistas. Los partidos políticos democráticos en la Asamblea, en los medios y en sus recorridos por el país deben incorporar en sus planteamientos esas síntesis gráficas que con fresco humor critican la lamentable circunstancia que vive Venezuela.

No sé si los partidos deben pedirle permiso a los caricaturistas o a los diarios para poder hacer éso. No sé si una divulgación extra de sus creaciones pueda afectar la producción de estos genios. Lo que sí sé es que el típico discurso político que los líderes de oposición siguen usando es como ineficaz a estas alturas del país y del siglo.

Estamos en el siglo audiovisual, el siglo del Twitter y del Facebook, el siglo de gente joven que lee poca prensa, pocos libros y se impacienta con quien sea que se encadene discurseando, especialmente si los discursos son particularmente carentes de imágenes. Para poder alcanzar el triunfo en 2012, es urgente que las fuerzas democráticas actualicen sus estrategias de comunicación. Y en este sentido propongo, humildemente, que sean impresos y distribuidos regularmente unos volantes-caricatura o, en lo posible, afiches-caricatura o, idealmente... ¡gigantografías-caricatura!

Esteban devaluó la palabra abusando de las cadenas. Peor, dice algo un día y al día siguiente se desdice, sin importarle, porque él ya controla los poderes. Ordena aprobar leyes que ellos mismos no cumplen y además no redactan ni hacen cumplir leyes que resuelvan los problemas prioritarios del país: inseguridad, desempleo, inflación, vivienda, exportaciones no-petroleras, etc. En 12 años se ha hecho de todo para convertir la política en algo irrelevante, descartable. Prueba de ello son la Habilitante y el Reglamento de Debates que dejan a la Asamblea como poder disminuido, casi que inútil.

Debo reconocer que esto de modernizar el formato comunicacional no es una idea original. Lo ocurrido en la sesión de esta semana en la AN, indica que pesados estebanistas decidieron llevar obras de su mejor (y quizás único) caricaturista, el tipo de La Hojilla, para complementar sus discursos con videos (sus caricaturas suelen ser especies de comics audiovisuales, porque no parece que sepa dibujar, ni mucho menos sabe de humor, sino de burlarse). Si esa producción de tan baja calidad es utilizada, ¿cómo es posible que tipos tan brillantes como son los caricaturistas de la prensa venezolana, no hayan sido incorporados sistemáticamente, por las fuerzas democráticas, a la candela de la lucha política?

No quiero decir que se les encargue a los caricaturistas trabajos especiales, aunque... ¿por qué no? Sino que me refiero a que un altísimo porcentaje de lo que ya han hecho y hacen cotidianamente es muy aprovechable. Junto a cada volante de ésos, los políticos deben lucirse con contundentes y cortas palabras. Luego, a trabajar, a redactar leyes pensando en todo el país, a apoyar las luchas de los más humildes, en fin, a hacer el trabajo político y organizativo que llevará al muy factible triunfo de la alternativa democrática en 2012.

La montaña de formidables caricaturas es como la montaña de valientes firmas que en 2003-2004 hicieron posible que se diera el Referendo Revocatorio. Siempre he tenido la sensación de que el liderazgo político no valoró cada una de esas firmas como se merecía. Cuando las firmas del primer firmazo fueron rechazadas, se debieron recuperar y hacer algo simbólico con ellas, rindiéndoles algún tipo de homenaje, como si fuesen soldados caídos en una primera batalla, para que luego se continuara luchando con más entusiasmo. Quizás esa subestimación, ese desprecio, esa incapacidad para utilizar lo que teníamos tan cerca y en abundancia, influyó en la derrota de 2004.

Que no ocurra lo mismo con las caricaturas. Allí están. ¡Incorpórenlas a la lucha!

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por el comentario! Podrá ser publicado una vez revisado...