Ser pragmatista implica...

Que las consecuencias nos acerquen al logro de nuestros objetivos, tomando en cuenta el contexto interactivo en el que ocurren. Enfocarnos en el para qué y no en el por qué decimos o hacemos lo que digamos o hagamos.

21.4.09

¿Caridad democrática?

La democracia es el sistema que la inmensa mayoría de los venezolanos ha escogido y está establecida claramente en nuestra constitución vigente. Ante el sistemático ataque por parte de los revolucionarios... ¿Vamos a esperar a que por caridad nos dejen “alguito” de democracia, o vamos a defender dignamente al país democrático que queremos la mayoría?

Si la intención de salir a las calles es hacer que los “poderosos revolucionarios” se sientan culpables y decidan ser caritativos con los “necesitados democráticos”, entonces no estamos reconociéndonos en toda nuestra dignidad y potencialidad como ciudadanos. La idea no es que  lancen “moneditas democráticas” a nuestro destartalado sombrero de mendigos marchando. El asunto es que no sólo en la calle, sino en nuestros sitios de trabajo, en las instituciones, o en cualquier rincón del país, defendamos letra y espíritu de la constitución vigente la cual es, indiscutiblemente, democrática.

La democracia beneficia a todos, incluyendo a los chavistas que hoy ocupan temporalmente cargos altos, medios o bajos en el gobierno. Mientras exista la democracia, todo venezolano tendrá la posibilidad de recibir un trato justo, digno y respetuoso como ser humano con todos sus derechos. Pero la falta de democracia sólo beneficiará a unos pocos poderosos que aprovecharían sus posiciones como autoridades para acumular más y más privilegios ante la ley. La famosa “guerra asimétrica” para la cual se ha venido preparando el actual régimen militarista, no es otra que la de crear asimetrías en muchas áreas: justicia asimétrica (juicios a opositores pero impunidad para leales al “jefe”), dólares asimétricos (cupos para los ciudadanos pero gastos sin límites para altos funcionarios), ciudades asimétricas (áreas inaccesibles para opositores pero donde les dé la gana se agolpan oficialistas), referendos asimétricos (gana el NO a la reforma pero de todos modos se busca imponerla por cualquier vía, irrespetando el voto popular), etc. Tan asimétrica es esa guerra que su objetivo es reducir la mitad del país a la más mínima expresión, imponiendo una hegemonía revolucionaria.

El tribunal supremo y el sistema judicial en general le deben el más riguroso y absoluto respeto a la constitución. La construcción de una hegemonía revolucionaria, como la que se pretende imponer aceleradamente, no es constitucional. Eso viola al pluralismo, uno de los principios establecidos en la constitución, y si no existiera pluralismo la democracia no tendría sentido. El respeto a ese principio y a toda la constitución no debemos esperar que se produzca por razones caritativas. Todo violador de la constitución debe correr con las consecuencias de sus actuaciones ilegales. Urge que exista una ley que prevea sanciones administrativas y penales para aquellos que se empeñan en uniformar al país, destruyendo la diversidad, eliminando el tejido plural que enrriquece nuestra sociedad democrática.

No pidamos caridad. Denunciemos los actos de violación a la constitución y participemos en acciones concretas para defenderla. Quien no respete la constitución que se prepare porque no va a poder seguir actuando impunemente.

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